Quieren que la IA entre a las aulas de Catamarca: los tres límites que fijaron
El proyecto ya está en la Legislatura y promete cambiar la forma de enseñar, pero hay tres límites que generan ruido entre docentes y familias. ¿Se puede regular la IA sin que los chicos queden expuestos?
Un proyecto de ley que busca incorporar herramientas de Inteligencia Artificial (IA) en las escuelas de Catamarca ingresó a la Cámara de Diputados durante la última sesión ordinaria. La iniciativa, que promueve una implementación voluntaria, responsable y progresiva, lleva la firma de los legisladores Verónica Vallejos, Mateo Manti, Ana Lía Aguaisol Barbosa, Rocío Valentina Reynoso, Jonathan Federico Lencina y Francisco Monti, de La Libertad Avanza.
El texto abarca tecnologías como la IA generativa, la visión computacional, los agentes inteligentes y los sistemas de aprendizaje automático. Además, designa al Ministerio de Educación y Trabajo de la Provincia como autoridad de aplicación, con la tarea de trazar políticas pedagógicas, coordinar convenios con universidades y diseñar planes de alfabetización digital e investigación.
Qué dice el proyecto sobre docentes y estudiantes
El articulado, que consta de 21 artículos, establece metas y responsabilidades diferenciadas para cada actor de la comunidad educativa. Para los docentes, apunta a la capacitación pedagógica continua, ética y efectiva en IA, la incorporación de competencias digitales avanzadas y el uso de estas herramientas para optimizar tareas administrativas, de planificación y de evaluación. El artículo 16 ratifica que la IA no podrá reemplazar la responsabilidad pedagógica ni evaluativa de los educadores.
Para los estudiantes, el proyecto orienta las acciones al desarrollo de la alfabetización digital, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el uso ético y seguro de la tecnología, con el objetivo de reducir brechas y facilitar su inserción en la economía del conocimiento.
Los tres límites que fijaron
El artículo 15 prohíbe taxativamente que los datos personales de niñas, niños y adolescentes sean utilizados para entrenar modelos de IA, crear perfiles comerciales o emitir publicidad dirigida. A su vez, se garantiza la preservación de los derechos de propiedad intelectual de docentes y alumnos sobre sus producciones y materiales académicos.
En los fundamentos, los autores sostienen que la IA representa "un cambio estructural comparable a otras grandes revoluciones tecnológicas que transformaron profundamente la organización social y económica de las naciones". Y agregan: "La educación no puede permanecer ajena a los avances tecnológicos, pues corre el riesgo de formar ciudadanos para un mundo que ya no existe". También remarcan que "la modernización educativa constituye además una política estratégica para el desarrollo provincial".
El documento incorpora reflexiones éticas e institucionales, entre ellas directrices de la Unesco sobre IA generativa y documentos eclesiásticos, y advierte sobre el riesgo de una automatización acrítica. En ese marco, enfatiza la complementariedad de estas herramientas sin desplazar el factor humano: "Ningún algoritmo puede sustituir la capacidad humana de comprender, orientar, motivar y educar. Por ello, la presente iniciativa concibe a la Inteligencia Artificial como una herramienta complementaria al servicio de los docentes y estudiantes, preservando siempre la centralidad de la persona humana en el proceso educativo".
Asimismo, citan la necesidad de "enseñar cuándo no utilizarla, preservando la capacidad humana de formular preguntas, razonar críticamente y desarrollar pensamiento propio".