Quieren vender alcohol hasta las 6 y habilitar los after: el pedido de los organizadores de eventos de Posadas
Los organizadores de eventos de Posadas salieron a reclamar por el Código de Nocturnidad: dicen que las reglas actuales los ahogan y que las fiestas clandestinas les juegan sucio. El pedido que más llama la atención tiene que ver con una hora clave de la noche.
Un grupo de organizadores de eventos y empresarios del rubro nocturno de Posadas puso en marcha un reclamo para que el municipio actualice el Código de Nocturnidad. La movida, que tomó visibilidad este sábado con publicaciones en redes sociales, busca ampliar los horarios comerciales, poner reglas a las fiestas diurnas y revisar las restricciones que pesan sobre el alcohol.
La consigna que eligieron para difundir la propuesta es clara: “Queremos trabajar y dar trabajo”. Con ese lema, los impulsores sostienen que la normativa que hoy rige en la ciudad quedó vieja frente a las necesidades reales del sector.
Fuentes ligadas a la organización de eventos explicaron a PRIMERA EDICIÓN que el planteo tiene cuatro ejes: los horarios nocturnos, la habilitación de los llamados after, la fiscalización de las fiestas clandestinas y la venta de bebidas alcohólicas. Según remarcaron, ninguna de estas modificaciones implicaría tocar las exigencias de seguridad que hoy deben cumplir los locales y los organizadores.
La hora que piden ganar para vender alcohol
El pedido más visible pasa por estirar el horario de venta de alcohol en los locales nocturnos: de las 5 a las 6 de la mañana. Hoy, el artículo 2 de la Ordenanza II N.º 42, que contiene el Código de Nocturnidad de Posadas, marca las 5 como tope para comercializar bebidas y las 6 como cierre de la actividad.
Para el sector, esa última hora es una franja comercial clave. Argumentan que la concentración de público en ese tramo mueve un volumen de dinero importante y que cortar la venta a las 5 les genera pérdidas que golpean la rentabilidad de los eventos.
También suman un argumento de seguridad: cuando las actividades terminan de madrugada, muchos asistentes quedan en la vía pública todavía de noche, antes de que arranquen los servicios de transporte habituales. Con el horario extendido, dicen, la salida del público sería más ordenada.
Los after, bajo un marco legal
El segundo punto que reclaman es la regulación de los after, esas fiestas que se hacen de día y que suelen ser la continuación de la noche anterior. La intención es que tengan un marco normativo propio y puedan funcionar con habilitación municipal.
Según explicaron, la idea es sumar estos encuentros a la actividad formal, con controles y requisitos parecidos a los que ya cumplen los establecimientos nocturnos. Entienden que la falta de reglas claras achica las chances comerciales y, al mismo tiempo, empuja a que estas propuestas se hagan fuera de los circuitos habilitados.
La competencia desigual de las fiestas clandestinas
El tercer reclamo apunta a los eventos que se organizan sin habilitación ni controles. Las fuentes consultadas aseguraron que hay una cantidad considerable de este tipo de fiestas y cuestionaron la diferencia de fiscalización entre los locales formales y las actividades que funcionan al margen de las disposiciones municipales.
El argumento central es económico: los organizadores registrados pagan impuestos, contratan personal, contratan seguros y afrontan distintos requisitos de seguridad para poder hacer sus eventos. Por eso piden que el municipio refuerce los controles sobre las fiestas no autorizadas y garantice condiciones de competencia parejas para quienes trabajan dentro de la norma.
En las publicaciones del sábado también se remarcó la cantidad de actividades económicas que dependen de la organización de eventos: servicios técnicos, gastronomía, seguridad, sonido, iluminación, decoración, fotografía, transporte y otros proveedores.
Recepciones y quioscos: los otros dos cambios
El cuarto eje contempla modificaciones en las restricciones sobre el alcohol, tanto en las recepciones estudiantiles como en los comercios. Por un lado, los organizadores piden que los mayores de 18 años puedan consumir alcohol durante las recepciones, manteniendo la prohibición para los menores.
Por otro, plantean habilitar la venta de bebidas alcohólicas en los quioscos que funcionan las 24 horas, incluso después de la medianoche. La normativa municipal restringe la comercialización entre las 0 y las 8 para los comercios que no están exceptuados, y el texto del Código de Nocturnidad incluye una prohibición específica para los quioscos.
Los referentes consultados consideran que flexibilizar estas limitaciones abriría más oportunidades comerciales y generaría mayor movimiento económico en la ciudad.