Quince camisetas celestes y amarillas lo aguantaron: Hindú sacó al máximo campeón y hay final
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Quince camisetas celestes y amarillas lo aguantaron: Hindú sacó al máximo campeón y hay final

Quince camisetas celestes y amarillas sostuvieron el in-goal en el cierre más caliente del año. Hindú aguantó, sacó al máximo campeón y ahora define el Top 14: el rival y la cuenta pendiente que arrastra la Academia.

El in-goal de Don Torcuato fue una muralla. Hindú resistió con quince cuerpos celestes y amarillos y se metió en la final del Top 14 al vencer 16-12 al CASI, en su vuelta a los playoffs después de tres años. El próximo sábado, en la Catedral del rugby, el Elefante definirá el título frente a Newman.

Fue un partido de desgaste, de esos que se ganan con voluntad antes que con ideas. El conjunto de Don Torcuato se apoyó en su intensidad y en una defensa que no negoció nada. La contracara fue la indisciplina: concedió 19 penales, una cifra enorme para una semifinal, y por eso el cierre se le hizo eterno.

El try que abrió la puerta

La única conquista de la tarde llegó con el partido todavía cerrado. Después de la amarilla a Juan Bautista Torres Obeid, de CASI, Hindú encontró el hueco y Santino Amaya apoyó de manera desprolija, en una jugada que nació de su hermano Nicolás, la figura del encuentro.

El octavo fue la traducción exacta de la energía del Elefante: varias acciones en defensa, pelotas recuperadas y un apellido ilustre en Don Torcuato que ahora escribe su propia historia.

El primer tiempo terminó 13-6 arriba para el local, pese a tener el viento en contra. La explicación estuvo en el pie de Pascal Senillosa, autor de patadas largas que le ganaron metros al equipo y le dieron aire en los momentos complicados.

“Fue una semana especial, la semana que yo vivía desde chico y a la que parecía fácil llegar. Hoy me doy cuenta de que cuesta muchísimo estar acá y lo valoro un montón”, contó el fullback, que fue Pumita en 2025 y volvió tras una larga lesión en el tendón de Aquiles.

La Academia, un manojo de nervios

CASI nunca se sintió cómodo. Repitió errores parecidos a los de la semifinal del año pasado contra SIC, chocó contra la defensa rival y no encontró la manera de romper por afuera. El ingreso de Alejo Lavayén le dio chispa, pero las decisiones siguieron siendo el punto flojo.

A diez minutos del final, cuando estaba a siete puntos, eligió patear a los palos en lugar de buscar el try. Perdió tiempo, perdió impulso y sobre el cierre no pudo entrar. Tampoco supo capitalizar los 19 penales que le regaló su adversario.

“Nos faltó hacer los que hicimos en todo el año. Tocará empezar de nuevo”, lamentó Juan Akemeier, máximo goleador del campeonato de URBA. En las últimas dos instancias decisivas, el equipo de San Isidro no marcó tries y sumó solo por la vía del pie.

“Tenemos que tomar el ejemplo de Newman, que tardó mucho en llegar. Estamos en el buen camino”, afirmó Luis Briatore, capitán que disputó su primera semifinal como titular.

El maul neutralizado y un scrum que sorprendió

La resistencia de Hindú tuvo un capítulo clave: la defensa del maul, la herramienta predilecta del CASI. Aguantó dos veces cerca de su in-goal en el primer tiempo y tres en el segundo. Desactivó así el arma principal de un rival intenso pero con poco volumen de juego.

En el scrum, donde se suponía que iba a sufrir, el Elefante ganó dos penales y un free-kick contra dos infracciones propias. Los ingresos de Ramiro Herrera y Juan Ignacio Martínez Sosa le dieron estabilidad y, con experiencia, enfriaron los minutos finales.

El peso de un apellido y una era

En su primera temporada como head coach, Santiago Fernández llegó a la final con el peso simbólico que tiene en Hindú: fue jugador extraordinario y líder desde su regreso en 2017 hasta su retiro en 2024. Cerca estuvo su papá, Tito, el hombre que revolucionó el club desde principios de los noventa.

El Elefante le hizo sentir ese peso a un rival inexperto, que acumula más de dos décadas sin títulos y necesita repetir en estas instancias para romper la racha.

La del sábado será la segunda final entre Hindú y Newman por torneos de URBA. En 2008 el Elefante ganó 22-10, y en el Nacional de Clubes se impuso en 2015, con un drop inolvidable de Joaquín Díaz Bonilla, y en 2018, en Vélez. El contexto, ahora, es otro: el Cardenal creció como equipo inspirado en el dominio del club que marcó una era.

Para Hindú será su 14ª final de URBA y la 27ª si se suma el Nacional de Clubes desde 1996. Otras armas, otros hombres, pero el mismo combustible: el sentido de pertenencia.

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