Quinto robo en 12 días al Jardín Padre Quiroga: quemaron cables, dejaron amenazas y suspenden clases

No fue un robo más: esta vez los delincuentes quemaron cables, dejaron mensajes en los pizarrones y obligaron a suspender las clases. La comunidad ya no sabe a quién recurrir.

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Quinto robo en 12 días al Jardín Padre Quiroga: quemaron cables, dejaron amenazas y suspenden clases
Quinto robo en 12 días al Jardín Padre Quiroga: quemaron cables, dejaron amenazas y suspenden clases

La comunidad educativa del Jardín Padre Quiroga, en barrio Santa Rosa de Lima, volvió a ser blanco de un ataque delictivo y ya suma cinco robos en menos de dos semanas. El último episodio dejó daños en la instalación eléctrica de la escuela secundaria Nº 809 "Brigadier Estanislao López", que funciona en el mismo complejo, y obligó a suspender las clases para los alumnos de ese nivel.

El complejo educativo reúne a cerca de 1.000 alumnos, entre el jardín, la primaria y el secundario. La seguidilla de hechos generó una profunda preocupación entre docentes, familias y estudiantes, que reclaman respuestas concretas a las autoridades.

Quemaron cables y dejaron mensajes intimidatorios

Según relató Helena, mamá de un alumno e integrante de la Comisión Directiva, los delincuentes quemaron cables y provocaron daños en la instalación eléctrica del secundario. Además, dejaron mensajes intimidatorios escritos en los pizarrones que usan los estudiantes.

"¿Qué se puede venir a buscar a una escuela?", cuestionó Helena, y agregó: "Lo que quieren es que nuestros chicos no tengan una educación, vulnerar sus derechos. No tanto lo material, sino quitarles las ganas de venir a estudiar".

Las autoridades educativas decidieron suspender momentáneamente la asistencia al secundario por las condiciones en las que quedó el edificio. En la primaria, en tanto, las actividades continuaron con algunas modificaciones.

Las alarmas también fueron afectadas

El complejo ya contaba con custodia, pero los delincuentes habrían aprovechado un sector oscuro para ingresar. Durante el último ataque también fueron afectadas las alarmas del establecimiento.

"Ahora las alarmas están cortadas porque las cortaron. Yo escuché las alarmas de la primaria y del secundario. Llamaban al 911, pero ya estaba el hecho consumado", relató Helena.

La situación renovó los cuestionamientos sobre la eficacia de las medidas de seguridad actuales y la necesidad de reforzar la protección perimetral del predio.

Reclaman respuestas del Ministerio de Educación

Las familias aseguran que ya habían pedido custodia permanente en el complejo, pero desde los organismos correspondientes les explicaron que esa medida requiere presupuesto e insumos que actualmente no estarían disponibles.

Helena también cuestionó la falta de respuestas oficiales tras los sucesivos robos y reclamó saber quién representa a la Regional IV del Ministerio de Educación ante la comunidad: "De la parte de Educación es un silencio absoluto. Nosotros queremos saber quién es la representante de la Regional IV como papás, porque esto es un complejo educativo".

Para las familias, el problema no puede tratarse como hechos aislados. "Es algo muy grave para los derechos de los niños y de las familias. Carecemos de todos los recursos, pero no de nuestra voz", afirmó.

Abrazo simbólico y donaciones para reforzar el perímetro

Ante la reiteración de los ataques, las familias organizaron un abrazo simbólico al Jardín Padre Quiroga para acompañar a la comunidad educativa y visibilizar el reclamo por mayor seguridad y reparación de los daños.

Además, comenzaron a reunir donaciones para reforzar el perímetro del establecimiento, entre ellas materiales para colocar alambre de púas en algunos sectores. "Somos una comunidad unida, humilde, pero hoy vamos a hacer un abrazo simbólico para el jardín", sostuvo Helena, y agregó: "Estamos juntando también donaciones para poner un alambre de púas, para que sea más lindo todavía el jardín después de todo el daño que ellos quisieron hacer".

Sin ayuda oficial para reparar los daños

La comunidad contabiliza cinco robos en 12 días, con daños que se fueron acumulando y dificultan la recuperación del establecimiento. Helena aseguró que, tras los primeros episodios, no recibieron asistencia suficiente para afrontar las reparaciones: "Nosotros no nos recuperamos, no tuvimos ninguna ayuda oficial o no".

Frente a esa situación, las propias familias se organizaron para implementar soluciones provisorias y mejorar la seguridad del predio, siempre dentro de las normas y del código de convivencia de la institución.

Más allá de lo material, la comunidad sostiene que el principal perjuicio está en la continuidad de las actividades escolares. El reclamo apunta a evitar que los episodios generen miedo, interrupciones de clases o pérdida de espacios para los alumnos.

"La unión de todos los papás va a hacer que nosotros salgamos adelante, que luchemos por los sueños de nuestros hijos, que sembremos esperanza, con fe, y no resignarnos", concluyó Helena.

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