Ramón prendió el fuego en Posadas y su parrilla se volvió un fenómeno que nadie esperaba
Ramón Velázquez se pasó la vida dando vueltas hasta que un puesto de asado en Posadas le cambió la historia. Lo que nadie esperaba fue lo que pasó con su parrilla en las redes.
Ramón Velázquez tiene 55 años, es posadeño y hace poco más de un mes que todos los días enciende el fuego en "La Parrilla de Ramoncito", sobre la avenida Cocomarola. Lo que empezó como un puesto de choripanes y sándwiches de cerdo se transformó en el sostén de su familia y en un fenómeno que las redes multiplican.
En una entrevista con PRIMERA EDICIÓN, Ramón contó que el camino no fue sencillo. "Las vueltas de la vida. Dimos vuelta, dimos vuelta, dimos vuelta y la pegamos con esto acá. La gente nos aceptó", dijo.
Desde que instaló su puesto en ese sector de Posadas, el movimiento no paró. Mientras trabaja, es habitual que los autos que pasan le toquen bocina para saludarlo y que sus seguidores se acerquen a conocerlo en persona. "Gracias a Dios la gente nos quiere mucho. Me cuesta hablar porque esto pasa todos los días", relató emocionado.
Una jornada que arranca temprano y termina cuando se va el último cliente
El día de Ramón empieza antes de las 8. De lunes a sábado llega alrededor de las 7.15 o 7.20 para preparar el puesto, encender el fuego y arrancar con la producción. A las 9 ya tiene listos los choripanes para los repartidores. Desde las 11 comienza la venta de sándwiches de cerdo y vacío, mientras que los asaditos suelen agotarse rápido.
"Son 30, 40 asaditos que traemos. Llegan a las 12 y ahí le estamos llevando. Tratamos de que haya para toda la gente, su gusto", explicó.
Los precios son accesibles: el choripán cuesta $3.000, el sándwich de cerdo $6.000 y los asaditos $2.000. Según el día, también ofrece sopa paraguaya a $2.000 la porción y mandioca como acompañamiento. Los sábados suele sumar pollo y vacío porque el movimiento aumenta y los clientes tienen más tiempo para acercarse. La jornada puede extenderse hasta las 14.30 o incluso las 15, según la demanda.
Las redes, un aliado que le cambió la escala
Aunque las redes sociales no reemplazaron su actividad, se convirtieron en una herramienta clave para hacer crecer el emprendimiento. Ramón genera contenido sobre sus ventas y su día a día, mientras que uno de sus hijos se ocupa de manejar las cuentas. "Ya saben, yo tengo 55 años y sé poco de redes. Él me maneja todo", contó.
El resultado fue un crecimiento notable de su comunidad virtual: su cuenta de TikTok se acerca a los 300.000 seguidores y en Instagram ronda los 140.000, aunque antes perdió una cuenta y tuvo que empezar de nuevo. "Estamos en todos lados. La gente nos aceptó, tocan bocina, paran los mismos seguidores y entonces la seguimos remando", señaló.
Ese alcance también se traduce en clientes que llegan desde otros lugares. Ramón contó que recibió a personas que viajaron desde Buenos Aires para visitar familiares en Misiones y aprovecharon para acercarse al puesto. También recordó el caso de un camionero que llegó desde Santa Fe y fue especialmente a verlo. "Me dijo: ‘Ramón, vine de Santa Fe, te vengo a ver’. Son cosas lindas que te dejan las redes", relató.
"Siempre con una sonrisa"
Para Ramón, las redes son solo una parte de la explicación del movimiento que generó alrededor de su puesto. La atención al cliente ocupa un lugar central. "La verdad que lo que me caracteriza es la atención. La gente va y vuelve. Siempre con una sonrisa. No importa cómo estás pasando, pero siempre una sonrisa y tratar bien a la gente", sostuvo.
Esa forma de atender, sumada a la presencia constante en el mismo lugar, hizo que muchos clientes se convirtieran en habitués. "Esto es lindo. A mí me alegra", expresó mientras observaba cómo se acercaban los clientes durante la jornada.
Un trabajo que sostiene a su familia
Ramón contó que su familia está integrada por seis personas y que tres de sus hijos viven con él en Posadas, mientras que otro reside en La Plata. Uno de ellos es quien lo ayuda con las redes sociales. El puesto de comidas es actualmente su principal actividad y una fuente fundamental de ingresos para afrontar los gastos cotidianos.
"Gracias a Dios y a la Virgencita de Itatí, nos está yendo muy bien acá. Tenemos muchos clientes", destacó. Para él, el secreto está en seguir trabajando, mantener la atención y aprovechar las herramientas que tiene a disposición.
Mientras las redes amplían el alcance de su historia, todas las mañanas vuelve al mismo lugar, prende el fuego y comienza una nueva jornada. "Estoy agradecido a toda la gente alrededor que son nuestros clientes, a mis seguidores. La verdad que, de corazón, muchas gracias a todos", concluyó.
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