Rechazó el acuerdo y frenó la causa por el crimen de su padre: la audiencia se cayó en el momento menos esperado
La audiencia se cayó en el momento menos esperado. El hijo de la víctima se plantó frente al tribunal y frenó un acuerdo que parecía cerrado. ¿Qué dijo exactamente? Los detalles de un caso que lleva casi cinco años y sigue dando vueltas.
El expediente por la muerte del arquitecto Julio Scidá, ocurrida en Yerba Buena en 2021, dio un giro inesperado en plena audiencia. Agustín Scidá, hijo de la víctima, se opuso al acuerdo entre la Fiscalía y la defensa y obligó a suspender la definición que parecía encaminada.
“No tenemos ningún interés en participar de este proceso. No estamos de acuerdo con todo lo que se hizo durante todos estos años. Esto es un circo”, lanzó el joven frente al tribunal, según consta en el expediente.
La postura del familiar tomó por sorpresa a las partes. La auxiliar fiscal Luz Becerra pidió suspender el trámite porque faltaba incorporar un informe sobre Ángel Ismael Cativa, el acusado, y por la postura de la víctima. La defensa, liderada por Camilo Atim, no se opuso.
¿Qué pasó aquella noche en Yerba Buena?
El hecho que originó la causa ocurrió el 16 de octubre de 2021, en la esquina de calle Las Rosas y avenida Presidente Perón. Patricio Scidá, hijo del arquitecto, cruzaba la avenida cuando vio que un motociclista, identificado como Cativa, pasaba en rojo a alta velocidad.
El joven le recriminó la maniobra. Según la investigación, Cativa frenó, dio la vuelta y se armó una discusión que escaló en segundos. El motociclista habría golpeado varias veces a Patricio, mientras su padre lo esperaba dentro de una camioneta.
Julio Scidá bajó del vehículo para defender a su hijo, pero fue atacado por Cativa, quien había entrenado artes marciales durante años. El arquitecto sufrió heridas graves y murió días después.
Un derrotero judicial de casi cinco años
El fiscal Carlos Sale acusó a Cativa por homicidio simple. En agosto de 2022, un tribunal lo condenó a 11 años de prisión. La defensa apeló y, al año siguiente, otro tribunal confirmó la calificación pero redujo la pena a nueve años, con la disidencia de Facundo Maggio.
El caso llegó a la Corte Suprema de Tucumán, que ordenó revisar la sentencia. Un nuevo tribunal ratificó la condena, pero la defensa insistió: cuestionó que se usara un informe sobre el taekwondo de Cativa que no se había incorporado de forma oral y negó que hubiera intención de matar.
La Corte provincial anuló por segunda vez la sentencia y cambió la calificación a homicidio preterintencional. “Debe descartarse de plano que el imputado haya tenido intención de matar”, sostuvo Daniel Leiva en su voto.
La Fiscalía llevó el caso a la Corte Suprema de la Nación, que exigió una condena firme antes de intervenir. Ante eso, la Fiscalía y la defensa acordaron un juicio abreviado: Cativa aceptaría su responsabilidad y recibiría una pena de tres años de prisión condicional.
Pero la negativa de Agustín Scidá cambió todo. Ahora, el fiscal Sale deberá reunirse con la familia para definir cómo sigue el proceso, mientras la defensa insiste en cerrar el expediente con la condena por homicidio preterintencional.