Reclaman en las 370 Viviendas: el pavimento nuevo ya tiene pozos y los vecinos rompen los autos
Cuatro meses de estreno, pozos por todos lados y autos rotos: el pavimento de las 370 Viviendas ya es un problema. Pero eso no es lo único que los vecinos reclaman al municipio.
Los vecinos de las 370 Viviendas, en Alto Comedero, denuncian que el pavimento inaugurado hace apenas cuatro meses ya está destruido, que hay luminarias quemadas sin reponer y que el servicio de colectivos es deficiente. El malestar apunta directo al municipio, al que acusan de no dar respuestas.
En un recorrido por el sector, los residentes describieron un panorama de abandono: calles con pozos, postes caídos, falta de mantenimiento y problemas de seguridad y transporte. Según los testimonios, los reclamos formales ante la delegación municipal no avanzan.
El pavimento que no duró nada
Uno de los puntos más calientes es el estado de las calles. Juan, vecino del barrio, contó que las obras de asfalto que se estrenaron hace pocos meses ya muestran daños graves.
“Este asfalto que se está viendo es nuevo, tiene cuatro meses de estreno, y si te fijas vas a ver pozos por todos lados. Los vecinos hemos roto autos y nadie te da una respuesta”, se quejó. El problema se repite en los tramos por donde circulan a diario los colectivos urbanos.
Luminarias apagadas y más inseguridad
La falta de alumbrado público es otro de los reclamos. De acuerdo con los vecinos, cuando piden que reparen los focos quemados les responden que compren el repuesto: “Llamas para que vengan a reparar los focos y la respuesta es 'compra el foco y nosotros lo cambiamos', cuando con nuestros impuestos estamos pagando eso”.
La oscuridad en varios sectores, dicen, multiplica el riesgo de asaltos: “La gente se baja del colectivo y tiene que caminar a oscuras”. También cuestionan que la tasa de alumbrado, barrido y limpieza se cobre en las boletas de energía aunque los servicios no lleguen por igual a todos los rincones.
Colectivos y abandono
El servicio de la empresa Santa Ana también quedó en la mira. Los usuarios lo califican como un monopolio deficiente, caro y con unidades obsoletas, lo que los empuja a buscar transportes alternativos o aplicaciones de movilidad.
Para el vecino, la presencia del Estado municipal se limita a los períodos electorales: “Cada cuatro años se acuerdan de pasar una escoba, nada más. Estaría bueno que el intendente y los concejales den una recorrida por los barrios alejados y vean la realidad de las calles, los yuyarales y los postes caídos”.