Recorre 10 km a caballo todos los días: la historia del puestero que no cambiaría su lugar por nada

Roberto Ábrego nació entre los cerros Barboza y Bola y hoy cría 200 cabras como su abuelo. Recorre 10 km a caballo cada día, pero hay una frase suya que explica por qué nunca se iría del puesto.

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Recorre 10 km a caballo todos los días: la historia del puestero que no cambiaría su lugar por nada
Recorre 10 km a caballo todos los días: la historia del puestero que no cambiaría su lugar por nada

Roberto Ábrego es la tercera generación de una familia que cría cabras entre los cerros Barboza y Bola, en San Juan. Su día empieza antes del sol y no tiene domingos ni feriados, pero hay algo que, asegura, no se paga con nada.

Llegar hasta el Puesto Ábrego no es sencillo. Hay que tomar la ruta 40 hacia el sur, desviar en calle 14, seguir hasta América y después doblar para internarse en un camino de cerros. Al final del recorrido aparece la propiedad, encajada entre el Cerro Barboza y el Cerro Bola, en pleno paisaje agreste sanjuanino.

Ahí vive Roberto Ábrego, puestero de tercera generación dedicado a la crianza de cabras. En diálogo con San Juan en altavoz, el productor repasó la historia de su familia en ese lugar: sus abuelos llegaron como peones a trabajar en un establecimiento que, en sus mejores épocas, supo tener 800 cabras.

De 800 a 200 cabras: cómo cambió el puesto

Con los años murió el dueño del campo y el abuelo de Roberto compró una parte de la propiedad. Allí formó su familia y allí siguió la actividad. Hoy Roberto maneja unas 200 cabras, bastante lejos del esplendor de antaño.

El productor recordó que en algún momento el puesto también tuvo vacas, aunque explicó que criarlas es muy complicado por la falta de buena pastura. Lo que sí abunda es la vegetación típica de la zona agreste, que es justamente la que alimenta a las cabras.

Esa es una de las tareas centrales de su rutina: llevar a los animales a comer. Ábrego contó que debe recorrer unos 10 kilómetros a caballo para llegar a una zona con alimento suficiente, algo clave sobre todo para las cabras que están amamantando.

Cuando la sequía aprieta, la cosa se complica. Los animales tienen que caminar más para encontrar qué comer y eso va golpeando la producción.

Chivos, cabrillonas y un precio que se mueve

El ganado se divide en categorías. El chivo es el animal pequeño, el que generalmente se comercializa para el asado: pesa unos 4 kilos en promedio y su costo ronda los $70.000. Después está la cabrillona, un poco más grande, y la cabra, que es el animal adulto.

Según Ábrego, el consumo de este tipo de carnes bajó, aunque se mantiene en un nivel que todavía considera aceptable.

El junco, el otro sustento del puesto

La cabra no es la única actividad del Puesto Ábrego. Roberto también trabaja el junco, una variedad de pasto firme que crece de manera silvestre y que, según aseguró, no se da si uno lo planta: "Si uno lo planta no se da".

Por eso va hasta los lugares donde nace solo, lo corta, lo procesa y lo envasa para dejarlo listo para la venta. Con ese material se elaboran escobas.

Un puesto que también recibe visitas

La tercera pata de la actividad es el turismo. Mucha gente llega hasta el lugar para pasar el día o quedarse un par de jornadas. Comen un chivo, comparten empanadas o una cazuela, recorren la zona, se acercan a las dunas del Cerro Bola y conocen de cerca cómo se vive en un puesto.

La tranquilidad, lo único impagable

Ábrego no esconde que la vida de campo es dura. Son muchas horas de trabajo extenuante, todos los días, sin domingos ni feriados. En verano el calor puede provocar golpes de calor o insolación, y en invierno el frío entumece el cuerpo.

Pero hay algo que, para él, pesa más que todo eso. "Acá no se escuchan ruidos, solo se sienten los ruiditos de las gallinas, los pájaros. Es lo lindo que tiene el campo: es duro, hay que estar todos los días, pero la tranquilidad es impagable", afirmó.

Ante la pregunta de si alguna vez dejaría el puesto, Roberto fue tajante: "Yo no me iría de acá, a esta altura no; yo nací acá. Hace poco se fue mi viejo, yo quedé, voy a seguir hasta que Dios diga".

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