Recorrieron cuatro casas históricas de Ushuaia: qué encontraron adentro
El mapa que busca proteger las casas históricas de Ushuaia ya se presentó, pero el recorrido por Pueblo Viejo dejó algo más que postales: qué se analizó dentro de cada edificio y qué rol juega la Bahía Encerrada.
El Mapa de Patrimonio Arquitectónico de Ushuaia tuvo su presentación formal en el marco del XII Congreso Binacional de Arquitectura en Patagonia, una iniciativa pensada para difundir, conservar y preservar el acervo histórico y cultural de la capital fueguina.
Del encuentro participaron el secretario de Políticas Ambientales, Culturales y Educativas, David Ferreyra; la secretaria de Turismo, Viviana Manfredotti; autoridades del Colegio de Arquitectos de Tierra del Fuego y unos 60 profesionales del sector que se sumaron a la actividad.
Un recorrido por la memoria urbana
Los asistentes hicieron un circuito guiado por el sector conocido como Pueblo Viejo, donde visitaron inmuebles emblemáticos que forman parte de la identidad de la ciudad.
Entre las construcciones recorridas estuvieron la Casa Leviñanco-García, hoy sede de la Cámara de Turismo; la Casa Pena, donde funciona el Museo de la Ciudad; la Antigua Casa Beban y la Casa Torres, reconvertida en el Espacio Pensar Malvinas.
Durante la caminata técnica se explicó la conformación arquitectónica de cada estructura, sus materiales originales, los procesos de transformación que atravesaron y los usos institucionales y comunitarios que las conectan con la vida cotidiana local.
Arquitectura sustentable y entorno natural
La propuesta también incluyó un abordaje del patrimonio ambiental urbano: el recorrido pasó por el entorno protector de la Reserva Urbana Bahía Encerrada y por la edificación experimental Nave Tierra, lo que abrió un espacio de análisis sobre arquitectura sustentable y la relación entre el desarrollo urbano y el medio ambiente.
Las voces de la presentación
Ferreyra sostuvo que el desarrollo del marco teórico y técnico del mapa forma parte de un trabajo integral sobre el patrimonio urbano, orientado a articular la historia local con las actividades comunitarias de todos los días.
Manfredotti, por su parte, remarcó la importancia de poner en valor los edificios históricos como elemento identitario para la comunidad y como recurso de atractivo para los visitantes, y subrayó la necesidad de resguardar la memoria arquitectónica como legado para las próximas generaciones.