Recorrió 120 km para aprender: la única alumna de una escuela rural de Pocho y su visita al vivero de la Capital
Una alumna, un viaje de 120 km y una lección que trasciende las aulas. ¿Qué descubrió Andrea en el vivero de Córdoba Capital? La historia de una escuela que no se rinde.
La educación rural en Córdoba sigue dando pasos firmes. Andrea, la única estudiante de la escuela Pío Zárate, en el departamento Pocho, viajó junto a su maestra Fanny Correa a la ciudad de Córdoba para visitar un vivero y conocer nuevas técnicas de cultivo. Un viaje de más de 120 kilómetros que demuestra que la distancia no es un obstáculo para aprender.
Con 821 escuelas rurales primarias en toda la provincia, Córdoba garantiza que ningún niño se quede sin educación. De esas, 35 funcionan con un solo alumno, como es el caso de Andrea. La matrícula unipersonal, lejos de ser un límite, se convirtió en una oportunidad para innovar.
¿Qué aprendió Andrea en el vivero?
En el vivero capitalino, la estudiante y su docente exploraron distintas especies vegetales, sistemas de producción y técnicas de cultivo. La idea es incorporar estos conocimientos al proyecto de cultivo hidropónico que llevan adelante en su escuela. La experiencia práctica, en contacto directo con la naturaleza, busca despertar nuevas inquietudes sobre producción sustentable.
El encuentro con el ministro
La jornada cerró con un encuentro institucional en el Centro Cívico, donde el ministro de Educación, Horacio Ferreyra, recibió a Andrea y a Fanny. Recorrieron las instalaciones y dialogaron sobre el proyecto educativo de la escuela Pío Zárate.
Ferreyra destacó la importancia de fortalecer las escuelas rurales y aseguró que “gobernamos desde la cercanía, porque los aprendizajes importan y esto incluye a los niños del interior”. Además, subrayó que “en Córdoba todos tenemos derecho a poder ampliar nuestra educación”.
El compromiso con la educación rural
Para la docente Fanny Correa, “las escuelas no se miden en números, sino en experiencias, aprendizajes, valores y en los sueños que se puedan cumplir”. Trabajar en el ámbito rural es gratificante y reafirma la importancia de defender la educación en cada rincón de la provincia.
Esta iniciativa demuestra cómo las escuelas rurales generan propuestas pedagógicas contextualizadas, capaces de ampliar horizontes y ofrecer experiencias significativas, sin importar la cantidad de estudiantes. Cada escuela abierta es una decisión de acompañar a las familias rurales, fortalecer el arraigo y asegurar que la educación sea una herramienta de desarrollo, inclusión e igualdad de oportunidades para todos los cordobeses.