Recorrió 8.400 km para entrar a 37 almacenes de Entre Ríos: lo que encontró adentro lo sorprendió
Parecía un simple recorrido de dos años y medio por almacenes de pueblo. Pero adentro de esos 37 comercios centenarios, Antonin encontró algo que lo dejó sin palabras: hay lugares que abrieron antes de que existiera el pueblo donde están.
El fotógrafo Rubén Antonin recorrió durante dos años y medio distintas localidades entrerrianas para retratar 37 almacenes históricos. La muestra, que recupera casi 160 años de historia, se inaugurará el 6 de noviembre en el marco de la Noche de los Museos.
El trabajo de Antonin no fue improvisado: implicó 8.400 kilómetros de viaje y una investigación minuciosa para dar con establecimientos que cumplieran requisitos muy estrictos. El resultado se podrá ver en el edificio del Consejo General de Educación (CGE) de Paraná.
“Buscamos los almacenes más históricos que podíamos encontrar. Son 37 establecimientos que tienen, como mínimo, 75 años de antigüedad, y todos siguen funcionando hasta el día de hoy”, explicó el fotógrafo en diálogo con Nunca Es Tarde, el programa de Elonce.
Negocios que ya existían cuando el pueblo todavía no estaba
Uno de los hallazgos más llamativos del recorrido fue descubrir comercios que abrieron sus puertas antes incluso de que se fundaran las localidades donde están. Antonin mencionó el caso de una antigua pulpería en la zona de Larroque, departamento Gualeguaychú, que empezó a funcionar aproximadamente medio siglo antes de que surgiera el pueblo.
“En algunos casos, el almacén arrancó antes que el pueblo. También tomábamos como referencia la llegada del tren y encontrábamos lugares que ya funcionaban 50 o 60 años antes”, detalló.
Algunos de los almacenes retratados comenzaron a operar entre 1860 y 1870, una etapa clave en la organización territorial y social de la provincia. “Cuando arrancaron estos almacenes, Urquiza todavía vivía. Son lugares que se remontan a los orígenes de cada pueblo y de cada región donde se encuentran. Muestran un poco la identidad de Entre Ríos”, destacó Antonin.
El fotógrafo recordó una anécdota que grafica la dimensión histórica de estos comercios. Durante una presentación escolar, un chico le preguntó: “¿Usted piensa que San Martín se había muerto hacía apenas diez años?”. “Los chicos hacían esas cuentas y comprendían lo históricos que son estos lugares”, relató.
De bisabuelos a bisnietos: negocios que atraviesan generaciones
La continuidad familiar es una característica que se repite entre los 37 almacenes fotografiados. En muchos casos, los fundadores fueron los bisabuelos y el negocio pasó luego a hijos, nietos y bisnietos.
“En la mayoría de los casos los fundó el bisabuelo, lo siguió el abuelo, después el padre y ahora están en manos de la tercera o cuarta generación”, señaló Antonin. Otros establecimientos cambiaron de dueño con los años, pero conservaron parte de su identidad original.
El fotógrafo remarcó que muchos mantienen mostradores antiguos, balanzas con pesas, latas de galletitas, estanterías y mobiliario tradicional, aunque incorporaron productos y servicios para adaptarse a las necesidades actuales. “Se fueron aggiornando a las nuevas demandas, pero mantienen la estética, el mobiliario y las costumbres de la gente”, explicó.
Mucho más que un lugar para comprar
Durante el recorrido, Antonin comprobó que los antiguos almacenes siguen cumpliendo una función social fundamental en las comunidades rurales. Además de vender mercadería, son espacios de encuentro donde los vecinos se reúnen a conversar, compartir una picada o encontrarse después de la jornada laboral.
“Son como las confiterías rurales. El paisano, el peón de estancia o la gente del campo va a compartir con los demás. Son lugares donde se sienten identificados, donde sienten que forman parte”, describió.
Según contó, algunos vecinos mantienen la costumbre de reunirse a media mañana, al terminar sus tareas o durante las tardes de los sábados. Esas escenas también quedaron registradas en las fotografías, que buscan reflejar no solo los edificios y objetos antiguos, sino también a las personas que sostienen esas tradiciones.
“Encontramos realidades muy del interior de Entre Ríos, del Entre Ríos profundo, que nos emocionaban todo el tiempo. Llegábamos a un lugar y decíamos: ‘Mirá el tesoro que hay acá’”, recordó.
Cómo se eligieron los 37 almacenes
Para desarrollar el proyecto, Antonin y su equipo establecieron tres condiciones que debían cumplir los establecimientos incluidos en la muestra. La primera era tener al menos 75 años de antigüedad, es decir, haber comenzado a funcionar antes de 1950. La segunda, conservar elementos de su estética original, tanto en la construcción como en el mobiliario. La tercera, indispensable, era que los comercios permanecieran abiertos y en actividad.
“Encontramos muchos almacenes cerrados. La gente nos daba datos, pero cuando llegábamos descubríamos que hacía siete o diez años que ya no funcionaban”, explicó. También localizaron establecimientos centenarios que habían sido completamente remodelados y que, por ese motivo, quedaron fuera de la selección final.
El objetivo fue mostrar lugares donde todavía fuera posible reconocer visualmente las características de los antiguos almacenes entrerrianos.
Dos oportunidades para ver la muestra en Paraná
La exposición “Almacenes de Entre Ríos” se inaugurará en Paraná el viernes 6 de noviembre en el edificio del CGE, como parte de las actividades de la Noche de los Museos. Antonin destacó que será una ocasión especial porque, según explicó, el organismo abrirá sus puertas por primera vez para participar de esta propuesta cultural.
“Para nosotros es un orgullo que lo haga con nuestra muestra. Nos llena de orgullo y también de responsabilidad”, expresó. El fotógrafo señaló que el acompañamiento del organismo educativo fue importante para concretar la llegada de la exposición a la capital entrerriana.
La propuesta también busca acercar este patrimonio cultural a estudiantes y nuevas generaciones, para que conozcan cómo eran los comercios y las costumbres de otras épocas. “Uno no valora aquello que no conoce. Por eso, la forma de transmitirles a los chicos todo este patrimonio es hacérselo conocer”, reflexionó.
Quienes no puedan visitarla durante la Noche de los Museos tendrán una segunda oportunidad: a partir del 9 de noviembre, la muestra se trasladará a la Biblioteca Provincial, ubicada frente a la plaza Carbó, detrás de Casa de Gobierno, donde permanecerá durante esa semana.
“Son lugares de muchísima riqueza cultural”, resumió Antonin, quien destacó la importancia de preservar y difundir estas historias. La exposición invita a redescubrir 37 almacenes que sobrevivieron al paso de las décadas y siguen formando parte de la identidad de Entre Ríos.