Recorrió escuelas rurales durante 42 años y hoy revela qué fue lo que más le costó del sistema
Recorrió escuelas rurales durante 42 años y llegó a subinspector general. Pero hay una historia que lo marcó para siempre y una traba del sistema que todavía no se resuelve.
Horacio Madini arrancó en 1984 en un aula rural y llegó a subinspector general de Río Cuarto. En el medio, una historia que lo marcó para siempre y una crítica que todavía duele.
La carrera de Horacio Madini en la educación cordobesa empezó el 5 de junio de 1984, en un destino rural. Después de esa primera experiencia hizo una permuta con otra docente y se mudó a la escuela rural de Colonia San José, en Alejandro Roca, donde se quedó 11 años. Él mismo define esa etapa como una de las más gratificantes de su vida profesional.
El camino siguió con un concurso para director titular de primera categoría, que le permitió ser designado en la escuela Capitán Zarco, en Reducción. Más tarde pasó a la escuela Gran Capitán de Alejandro Roca y, por orden de mérito, ascendió a una inspección en Laboulaye. Allí estuvo siete años. Hace 11 años llegó a Río Cuarto como subinspector general.
La mirada sobre el sur provincial
El paso por Laboulaye le cambió la perspectiva. Según contó, esa experiencia le permitió conocer de cerca la realidad de las escuelas rurales, las distancias y lo que describió como un sur que estaba “un poco olvidado de la mirada de la ciudad de Córdoba”.
Desde ese lugar impulsó iniciativas concretas: la incorporación de inglés a través del programa Entre Lenguas del ISEP, que se dicta a distancia y llegó a todas las escuelas rurales de la región, y un proyecto de música coordinado por streaming en directo para las escuelas rurales de la cuarta región.
La maestra que no se olvidó de la educación
Entre las anécdotas que eligió recordar hay una que tiene nombre propio: Natalia Menazzi, una docente rural que había fallecido mientras se trasladaba haciendo dedo hacia Leguizamón, una localidad pequeña cerca del límite con Santa Fe. La escuela de ese paraje se llamaba Pintor Blanes.
Madini impulsó durante años el cambio de nombre en homenaje a la maestra y, además, gestionó la construcción de un edificio nuevo. Ambas cosas se lograron, aunque el proceso fue largo. La madre de Natalia le preguntaba en cada encuentro cuándo saldría el trámite.
Ese episodio lo llevó a señalar uno de los obstáculos que, a su juicio, persiste en el sistema: la demora en los trámites dentro del Ministerio de Educación, que genera frustración en las comunidades que esperan respuestas.
Un mensaje para quienes empiezan en educación
Consultado sobre qué les diría a quienes se incorporan hoy a la docencia, fue directo: hay que escuchar, gestionar y estar presente. Distinguió entre oír y escuchar de verdad, y subrayó que la presencia física en las escuelas es tan importante como el asesoramiento técnico.
“La gente necesita más que el asesoramiento, muchas veces la escucha, la escucha y la atención”, señaló.