Recorrió los barrios de Resistencia y en cada casa escuchó el mismo problema
Canchitas abandonadas, calles a oscuras y familias que se endeudan para comer: lo que Moser escuchó en las casas de Resistencia y el pedido que más lo alarmó.
El diputado provincial Luciano "Lucho" Moser arrancó una serie de visitas por distintos barrios de Resistencia con un objetivo: escuchar de primera mano los reclamos de los vecinos y transformarlos en respuestas concretas. Las primeras paradas fueron Villa Río Negro, Villa Luzuriaga y Betina Vázquez.
En cada encuentro reapareció la misma queja: las familias no llegan a fin de mes. "Lo que escuchamos en cada casa es lo mismo: gente que trabaja, que hace changas, que tiene su emprendimiento, y aun así se endeuda para comer. Esto no es una estadística, es la vida diaria de miles de familias de Resistencia", afirmó el legislador.
Calles a oscuras y salud bajo la lupa
Los vecinos también pusieron sobre la mesa el deterioro de las calles y la falta de alumbrado público. Según plantearon, la combinación de ambos problemas deja a los barrios a oscuras y alimenta la inseguridad.
A eso se sumaron las quejas por la atención y la escasez de recursos en el sistema de salud, que los propios vecinos atribuyen al gobierno provincial por no garantizar un derecho básico.
La preocupación que más creció
En la última visita, las familias centraron la conversación en una alarma social: el avance de los consumos problemáticos entre los jóvenes. "Los padres y las madres nos dijeron que tienen miedo por sus hijos. Cuando no hay trabajo, no hay contención y el Estado no aparece, los chicos quedan solos frente a la calle. Esto requiere un abordaje urgente", sostuvo Moser.
Los potreros que sostienen a pulmón
La recorrida también incluyó espacios deportivos barriales: Atlas del Sur (barrio Luzuriaga), Babington y la Scaloneta (barrio Don Santiago), Fundación Dinamita (barrio Betina Vázquez), y el Club Villa Unidas y la Academia (barrio Villa Unidas).
El diagnóstico fue idéntico en todos: canchitas y predios abandonados, sin mantenimiento ni desmalezado, y sin ningún programa municipal o provincial de acompañamiento, financiamiento o asistencia. Esos lugares siguen funcionando gracias al esfuerzo de profesores, coordinadores y familias, que aportan su tiempo y su dinero para contener a los chicos y alejarlos de la calle y las adicciones.
"En cada potrero hay un profe que hace lo que el Estado dejó de hacer. Ellos están conteniendo a los pibes con sus propios recursos, y lo mínimo que les debemos es acompañarlos. Una canchita con luz, mantenimiento y apoyo es una política de seguridad, de salud y de futuro para el barrio", señaló Moser.
Lo que viene
El diputado anticipó que las recorridas seguirán por otros barrios de la ciudad y que los reclamos relevados se convertirán en propuestas de trabajo. "Resistencia necesita que la escuchen barrio por barrio y que se la gestione con cercanía. Nuestro compromiso es volver con respuestas, no con promesas", concluyó.