Reforestarán el Gran Chaco con más de 100 mil árboles: por qué eligieron una especie autóctona
Más de 100 mil árboles, una especie autóctona resistente a la sequía y acuerdos con productores: así es el plan de restauración que busca revertir una degradación que la propia organización califica de alta. Pero hay un detalle que no se resuelve con la plantación.
La organización ambientalista The Nature Conservancy (TNC) Argentina avanza con un plan de restauración en el Gran Chaco que contempla la plantación de más de 100 mil árboles. La iniciativa busca recuperar un ecosistema que, según la propia entidad, presenta un alto grado de degradación.
Así lo explicó Elisa Carrión Narváez, líder de Bosques, Carbono y Cambio Climático de TNC Argentina, en diálogo con CIUDAD TV. La especialista señaló que la decisión de intervenir con plantación directa responde a que la zona ya no cuenta con suficientes masas forestales cercanas que permitan una regeneración natural.
Restauración activa y pasiva: dos caminos posibles
Carrión Narváez detalló que en materia de conservación existen distintos abordajes. Por un lado, la restauración activa, que implica la plantación de árboles para recuperar el ecosistema forestal. Por otro, la restauración pasiva, que consiste en clausurar un área para que se regenere por sí sola.
“Cuando se decide instalar árboles o realizar una restauración activa, es porque ahí hay una degradación alta o ya no hay tantas masas forestales cercanas y por eso es que hemos decidido avanzar con esta acción y gracias a un financiamiento que recibimos y teníamos como el interés de empezar a abordar esta problemática y reforzar la conservación desde el lado de la restauración”, precisó la referente de TNC.
La organización trabaja sobre tres ejes: la provisión sostenible de agua y alimentos, la lucha contra el cambio climático y la protección de ecosistemas. En ese marco, Carrión Narváez destacó que “la restauración de ecosistemas es clave, sobre todo en aquellos ecosistemas que han sido degradados o que han ido desapareciendo por la conversión para otro tipo de actividades”.
Producción y conservación, ¿aliados o rivales?
Consultada sobre la tensión entre las actividades productivas y la conservación ambiental, la especialista aseguró que ambas pueden convivir. “A veces se piensa que estamos en lados distintos o estamos como enfrentados, pero en realidad la producción y la conservación pueden ser grandes aliados”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó el caso de los polinizadores: si no hubiera ambientes naturales cercanos, sería más difícil que existan, y estos cumplen un rol clave para ciertos cultivos y para la agricultura. “Es posible conservar y producir al mismo tiempo”, subrayó.
El algarrobo blanco, la especie elegida
Entre las especies seleccionadas para la reforestación, Carrión Narváez destacó al algarrobo blanco. Según explicó, este árbol permite que el suelo retenga mayor humedad, es más resistente a la sequía y, al ser propio del ambiente, garantiza mayores posibilidades de supervivencia.
“Cuando instalamos algarrobos lo que estamos garantizando primero es la sobrevivencia del árbol, entonces que las inversiones que se realizan estén garantizadas porque hemos escogido una especie que es justamente del propio ambiente”, recalcó.
La especialista también mencionó otros beneficios: sus vainas sirven de alimento para el ganado, es una especie melífera, sus raíces ayudan a retener la humedad del suelo y la presencia de varios árboles disminuye la erosión causada por el viento.
Los tiempos de la naturaleza
Carrión Narváez aclaró que los procesos de restauración no son inmediatos. “Los procesos de restauración tardan, hablemos que si un ecosistema fue altamente degradado el tiempo de recuperación va a ser mayor, depende del grado de degradación que exista”, admitió.
Además, remarcó que no basta con sembrar los árboles. TNC trabaja con acuerdos con los productores de la zona: no fumigar cerca de las especies y evitar el ingreso del ganado hasta que los árboles alcancen cierta altura, de modo de acompañar la regeneración.