Regalaron 3000 kilos de bananas en una ruta de Formosa: por qué lo hicieron
Pánfilo Ayala encabeza a los bananeros de Laguna Naineck y tomó una decisión que llamó la atención de todos en la ruta. Detrás de los 3000 kilos regalados hay un número que explica por qué ya no pueden seguir produciendo.
En el acceso a Laguna Naineck, sobre la intersección de la Ruta Nacional N° 86 y la avenida San Martín, un grupo de productores bananeros repartió más de 3000 kilos de bananas entre vecinos y automovilistas. No fue una promoción ni una campaña de marketing: fue una protesta.
La movida se extendió entre las 08:00 y las 11:00. Los organizadores son integrantes de la filial local de la Federación Agraria Argentina (FAA), que entregaron fruta verde y madura junto con volantes explicativos para quienes pasaban por el lugar.
La jornada se desarrolló sin cortes de tránsito, sin neumáticos incendiados y sin la presencia de la Policía Provincial, Gendarmería Nacional ni inspectores municipales. La consigna fue clara: mostrar la crisis productiva, económica y social que atraviesa el sector bananero en el norte de Formosa.
Por qué regalan la cosecha
El problema de fondo es que la fruta no se vende. La cosecha se acumula en las chacras y los precios que ofrecen los compradores no alcanzan para sostener a las familias rurales, que quedaron en una situación de vulnerabilidad extrema. La continuidad misma de la actividad está en riesgo.
Según detallaron desde la entidad agraria, mantener en condiciones una hectárea de banana requiere una inversión de seis millones de pesos al año, entre insumos, labores de campo y fertilización. La mayoría de los pequeños productores no logra cubrir siquiera los gastos operativos mínimos.
El golpe más duro llega en el eslabón primario: en las chacras, los operadores comerciales ofrecen entre $1500 y $2000 por la caja de 20 kilos. Esos valores no llegan a cubrir ni la cuarta parte del costo real de producción, lo que deja una rentabilidad negativa para las familias agricultoras.
El resultado es que miles de kilos de banana de calidad comercial se pierden y maduran en las plantaciones porque no hay forma de colocarlos en el mercado a un precio razonable. Sin ventas y con deudas que crecen, muchos chacareros abandonaron la actividad o vendieron sus parcelas. Eso acelera el despoblamiento y la pérdida de mano de obra en las zonas rurales del departamento Pilcomayo.
La voz de los productores
Pánfilo Ayala, presidente de la filial de FAA en Laguna Naineck, explicó la coyuntura en diálogo con TN. Para el referente, los pequeños productores son “el sector más vulnerable de la Argentina”.
Ayala fue más allá y apuntó contra el modelo provincial: consideró que, “en los últimos 30 años, el modelo provincial destruyó la matriz productiva regional sin que los sucesivos gobiernos nacionales hayan aportado soluciones de fondo para resolver la problemática del campo”.
Un diálogo que no dio respuestas
La protesta no surgió de la nada. Semanas antes, representantes del sector se habían reunido con funcionarios del ministerio de la Producción y Ambiente de Formosa, donde se acordó analizar los pedidos presentados por los productores.
Pasó más de un mes sin respuestas ni nuevas conversaciones. Ante ese silencio, las bases decidieron volver a las rutas para exponer públicamente sus reclamos.
El sector también salió a cuestionar las declaraciones del ministro de la Producción de Formosa, Lucas Rodríguez, quien en una presentación internacional sostuvo que la provincia logró reducir el éxodo rural en un 60% y desarrollar una nueva matriz productiva. Desde la Federación Agraria calificaron esos dichos de irreales: aseguran que la pobreza se profundiza en las zonas rurales y que la falta de perspectiva económica empuja a los jóvenes a dejar las colonias agrícolas todos los días.
Ese despoblamiento tiene una consecuencia visible: la población activa del campo envejece y son mayoritariamente adultos mayores los que quedan al frente de los establecimientos. Sin recambio generacional ni políticas públicas de protección para la pequeña escala, el futuro de la producción frutícola de la región queda comprometido.
La jornada terminó cuando se completó la entrega de toda la fruta trasladada desde las chacras hasta la Ruta 86. Los productores ratificaron que seguirán en estado de alerta y no descartan nuevas protestas en el norte de Formosa si no aparecen medidas de asistencia crediticia, compensación de costos o precios sostén para la actividad bananera.