Reino Unido apuntó a Irán por los vehículos que aparecieron cerca de su base aérea: ahora hay dos sancionados y un embajador citado
Irán lo negó todo y pidió pruebas. Pero Londres igual avanzó: dos nombres quedaron alcanzados por las sanciones y el embajador iraní fue citado. Qué había adentro de los vehículos que activaron la alarma.
El gobierno británico responsabilizó este lunes a los Guardianes de la Revolución iraníes por el episodio ocurrido a fines de septiembre cerca de una base aérea en el suroeste de Inglaterra, utilizada por el ejército estadounidense. Según el primer ministro Andy Burnham, el hecho fue "casi con seguridad" dirigido por ese cuerpo militar ideológico de Irán.
"Es muy probable que haya sido coordinado en Irán, casi con seguridad dirigido por el cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica iraní", declaró Burnham. Horas más tarde, el Reino Unido anunció sanciones contra Teherán y convocó al embajador iraní en Londres.
La acusación se enmarca en la guerra que Estados Unidos libra contra Irán. Tras el anuncio británico, Washington y varios de sus aliados —entre ellos Australia, Canadá, Francia y Alemania— emitieron una advertencia conjunta a Teherán.
"Cualquier intento por parte de Irán de amenazar, silenciar, intimidar, acosar, dañar o coaccionar a personas en nuestros territorios a través de intermediarios o por cualquier otro medio es inaceptable", sostiene la declaración difundida por el Departamento de Estado estadounidense.
Qué encontró la policía en Fairford
El 27 de septiembre, la policía recibió un aviso por la presencia de "tres vehículos sospechosos" en las inmediaciones de la base aérea de Fairford, en el suroeste de Inglaterra. De inmediato se acordonó un amplio perímetro y se evacuaron decenas de viviendas de la zona.
La base es utilizada por el ejército estadounidense para "operaciones defensivas" en el conflicto con Irán, según la versión de Londres. Pese a la magnitud del operativo, el incidente continúa sin explicación completa.
Dentro de los vehículos, la policía informó que no halló "ningún artefacto explosivo", pero sí combustible "en gran cantidad". Siete hombres —seis británicos y un británico-iraní— fueron detenidos y luego liberados bajo fianza, sin imputaciones formales en su contra.
Después del episodio, Estados Unidos retiró de esa base a sus bombarderos estacionados allí.
Sanciones y la respuesta de Irán
Burnham comunicó en el Parlamento la aplicación de nuevas sanciones contra Teherán. En paralelo, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico informó que citaría al embajador iraní en Londres. Irán rechazó cualquier vinculación con lo ocurrido.
"El embajador de Irán en Londres, Ali Moussavi, volvió a rechazar categóricamente las acusaciones relativas al papel de Teherán en el incidente de la base militar de Fairford", reportó la agencia oficial iraní Irna.
Según esa misma fuente, el diplomático "ha pedido al Gobierno británico que, si dispone de pruebas que respalden sus acusaciones, las presente".
Las medidas alcanzan a dos ciudadanos iraníes por su presunta implicación "en actividades hostiles en nombre del régimen iraní, con el objetivo evidente de amenazar, planificar o llevar a cabo ataques en el extranjero", según el canciller británico Ed Miliband.
Se trata de Ruhollah Bazghandi, jefe de operaciones de contraespionaje de los Guardianes de la Revolución, y de Shahram Ali Reza Tamarzadeh Jakki, señalado como intermediario de una red delictiva. Ambos sufrieron la congelación inmediata de sus activos en el Reino Unido y tienen prohibido ingresar o permanecer en territorio británico.