Religiosos de Goya se reunieron en Curuzú Cuatiá y lo que debatieron sorprende

Religiosos de la Diócesis de Goya se reunieron en Curuzú Cuatiá para renovar su compromiso sinodal. ¿Qué desafíos abordaron y cuál fue el mensaje del obispo?

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Religiosos de Goya se reunieron en Curuzú Cuatiá y lo que debatieron sorprende
Religiosos de Goya se reunieron en Curuzú Cuatiá y lo que debatieron sorprende

La Diócesis de Goya celebró el lunes 17 de agosto el Encuentro Diocesano de la Vida Consagrada en el Colegio “Mamá Margarita” de Curuzú Cuatiá, con la presencia del obispo Adolfo Ramón Canecin. Religiosas, consagradas, diáconos con sus esposas, sacerdotes y el propio obispo compartieron una jornada de oración y reflexión sobre la realidad pastoral de la diócesis.

El encuentro sirvió para poner en común cómo viven hoy sus vocaciones, así como los desafíos y esperanzas que atraviesan la vida eclesial. La hermana Mariana del Carmen González, de las Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús, fue la encargada de iluminar la jornada con el tema “Espiritualidad sinodal: bebiendo del propio pozo”.

La religiosa destacó la importancia de fortalecer la espiritualidad para hacer realidad la sinodalidad, tomando como referencia el legado del primer obispo de Goya, monseñor Alberto Devoto, quien participó del Concilio Vaticano II. Recordó su estilo de vida cercano a los más pobres y su capacidad de “desinstalarse” de las comodidades para vivir el Evangelio, e invitó a “beber de la fuente” de la propia espiritualidad y de los carismas recibidos.

¿Qué problemáticas abordaron?

Los participantes se dividieron en grupos sinodales para discernir los desafíos de la realidad diocesana a partir de tres preguntas. Entre las situaciones abordadas estuvieron la salud mental, las adicciones, los suicidios, la pérdida de valores en la familia y las dificultades en la educación de los hijos.

También reflexionaron sobre el trabajo conjunto entre clérigos y laicos, especialmente quienes integran y animan los consejos pastorales, destacando la necesidad de superar el clericalismo y comprender la autoridad como servicio. Se subrayó que la sinodalidad se sostiene en la dignidad bautismal de todos los miembros de la Iglesia, en la escucha, el discernimiento comunitario y la participación en la misión evangelizadora.

Se propuso profundizar en un modo de discernimiento comunitario inspirado en la comunión de la Santísima Trinidad, para que las comunidades puedan caminar juntas, poniendo sus carismas y dones al servicio de la misión. La jornada incluyó trabajo grupal, puesta en común, una misa en acción de gracias y un almuerzo comunitario, como expresión concreta de fraternidad y comunión.

La homilía del obispo

Monseñor Canecin invitó a preguntarse “a qué cosas tenemos que renunciar como vida entregada a Cristo y a la Iglesia para poder vivir la sinodalidad desde la vida consagrada, religiosa, la vida diaconal y presbiteral”. Señaló que la experiencia del encuentro busca ser un reflejo de aquello que, con lenguaje poético, expresó el padre Julián Zini: “Queremos ser esa Iglesia que Cristo soñó al fundar”.

El obispo destacó que “la vida consagrada, con su testimonio de entrega, oración, fraternidad y servicio, está llamada a ser una expresión viva de la Iglesia sinodal”, y animó a todos a seguir construyendo una Iglesia en comunión, participación y misión.

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