Remó tres días seguidos en Santa Fe y se llevó una medalla: quién es la rosarina que deslumbra en los Juegos Suramericanos
La rosarina Elena Cerrudo subió al podio en los Juegos Suramericanos y se convirtió en una de las figuras del remo argentino. Pero lo que hizo antes de llegar a Santa Fe, y lo que encontró lejos de casa, explican por qué su historia va mucho más allá de una medalla.
La rosarina Elena Cerrudo formó parte del equipo argentino que se colgó la medalla de plata en Cuatro Remos Largos Sin Timonel Femenino (W4-) en los Juegos Suramericanos. La competencia se disputó en la Laguna Setúbal, en la ciudad de Santa Fe, y la remera de 19 años completó así tres días consecutivos de exigencia sobre el agua.
Junto a Katia Baluzzo, Iara Simonitti y Catalina De Andrea, Cerrudo subió al podio el jueves por la mañana. El miércoles había competido en el bote de ocho remos largos con timonel femenino, donde el equipo argentino terminó en cuarto lugar, y este viernes a las 9:00 cerró su participación en un bote single.
El balance personal es agridulce y eufórico a la vez: el cansancio acumulado por tres jornadas de competencia se mezcla con la felicidad del resultado. Cuando entrena con la Selección Argentina, Cerrudo suele hacer doble turno: alrededor de cuatro horas por la mañana y dos o tres por la tarde.
Del río Paraná a la Selección
La historia de Cerrudo con el remo arrancó mucho antes de las medallas. De chica salía al Río Paraná con su papá a cruzar a la isla frente a Rosario. A los ocho años se enteró de que daban clases de remo para chicos de su edad en el Club de Regatas Rosario y, después de pasar por varios deportes, empezó a remar en botes de travesía como actividad recreativa.
A los doce años se incorporó al equipo oficial del Club de Regatas Rosario y a los catorce llegó su primera competencia con la selección. Acumula tres sudamericanos y un panamericano en categoría junior, y esta fue su primera experiencia en la categoría senior. Hoy suma más de cinco medallas defendiendo la celeste y blanca.
Una beca completa en Estados Unidos
Cerrudo estudia en Estados Unidos con una beca de atleta que cubre la totalidad de la matrícula. "Por ser atleta de la universidad, te dan una beca que te puede cubrir cierto porcentaje de los estudios. Yo apliqué para tres universidades, las tres me ofrecieron la beca al 100%, así que pude elegir la que más me gustó a mí. Me fui a la USC, la Universidad del Sur de California", contó.
La elección no pasó solo por la oportunidad de formarse en otro país. "Tienen muy unido eso del atleta y estudiante. Les importa tanto que te vaya bien como atleta como que te vaya bien como estudiante", destacó. Está en su segundo año de la carrera de Estudios Narrativos y además toma clases de cine y animación. "Me apasiona la animación, me encanta dibujar, me encanta el dibujo por fotogramas, especialmente la animación 2D".
La distancia trae nostalgia: a veces extraña sentarse a compartir un mate. Pero se adaptó rápido. "Me hice muy amiga de las europeas, que son bastante parecidas a nosotros. Tienen un humor muy parecido, costumbres muy parecidas, formas de actuar muy parecidas, entonces fue bastante fácil unir por ahí. Además todas somos extranjeras, entonces ahí tenés un punto de unión fuerte".
El bote propio y el sentido de comunidad
Sobre las distintas embarcaciones, Cerrudo explicó: "Ahora en la universidad estuve remando mucho el ocho y le agarré mucho cariño. No hay nada más lindo que estar rodeado de otros remeros, toda la actitud que se le puede poner y cómo uno empuja al otro a hacer más y a llegar a más. Pero hice single toda mi vida básicamente. En mi club no había muchas mujeres; había, pero ninguna estuvo todo el tiempo que estuve yo, entonces mayormente siempre me tocaba single".
De los Juegos Suramericanos se lleva algo que la marcó: la cantidad de veces que escuchó cantar el "Feliz Cumpleaños" en el comedor, al menos quince en estos días. Lo que más destaca es el sentido de comunidad que genera cantarlo y aplaudir entre todos, sin importar de qué país provenga cada atleta.