Renunciaron a todo y cruzaron América en un Renault del '99: la historia de 'Megancete'
¿Se puede cruzar América en un auto de 1999? Esta pareja lo demostró: renunciaron a todo, viajaron 120.000 km y vivieron experiencias increíbles. Conocé su historia.
Una pareja de Andacollo dejó su vida estable para recorrer el continente en un Renault Mégane 1999. Ocho años después, suman 19 países y más de 120.000 kilómetros en una travesía que los convirtió en referentes del viaje autogestionado.
Micaela y Mauricio vivían en Andacollo, Neuquén. Él era profesor de Química, Física y Matemática; ella atendía una herboristería y trabajaba como masoterapeuta. Casados desde hacía 12 años, compartían un sueño: escapar de la rutina y conocer América de punta a punta.
En 2018 renunciaron a sus empleos y arrancaron con lo único que tenían: un Renault Mégane modelo 1999 que pertenecía al padre de Mauricio. Lo habían comprado con los ahorros para viajar como mochileros, pero al no encontrar comprador, decidieron usarlo. Así nació «Megancete», un auto que se convirtió en su casa rodante improvisada.
Una decisión que no fue improvisada
Aunque dejaron la estabilidad laboral, el espíritu emprendedor ya estaba en sus vidas. Los fines de semana hacían productos propios para vender en ferias, lo que les enseñó a autogestionarse. «Salimos sin ahorros, con el auto tal cual estaba, los asientos reclinados, un colchón y una cocinita. No sabíamos nada de mecánica, ni siquiera cambiar una rueda», contaron a Río Negro.
El proyecto se llama «Viajando Para Vivir», una filosofía que prioriza experiencias y emociones por sobre lo material. «El nombre sintetiza nuestra forma de entender la vida: vivir en movimiento y convivir con personas en entornos distintos», explicaron.
El camino, los países y los desafíos
Recorrieron Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá. Durmieron el 90% de las noches dentro del auto, donde instalaron una cama trasera. Llevaban cocina, tanque de agua de 17 litros, ducha con carpa, herramientas y ropa.
Uno de los momentos más difíciles fue cruzar el Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá. Como no hay caminos, enviaron el auto en contenedor desde Cartagena hasta Colón: nueve días de trámites, costos elevados e incertidumbre.
El encuentro que parecía casualidad
En Colombia, mientras subían una montaña peligrosa, se rompió la manguera de combustible justo en la cumbre. Apareció un hombre que habían conocido miles de kilómetros antes, en otra provincia. Era electricista y llevaba en el baúl una manguera del diámetro exacto. La instaló en el lugar y pudieron seguir.
Otra escena inolvidable fue llegar al Caribe: «Lloramos de la emoción al ver el agua turquesa, la arena blanca y sentir el agua templada, pero sobre todo al tomar dimensión de lo lejos que habíamos llegado en un auto común y corriente que salió desde el sur de Argentina».
Del anonimato a la viralización
Al principio documentaban todo con un solo celular. Cuando se llenaba la memoria, subían fotos y videos a Facebook y YouTube. Un video sobre cómo vivían dentro del auto se volvió viral. Eso los llevó a monetizar su canal, publicar semanalmente y convertir la creación de contenidos en su principal ingreso.
«La primera enseñanza es que si hacés lo que te hace feliz, paso a paso se llega lejos; no hay que esperar a tener todo listo. La segunda es confirmar que hay infinitamente más gente buena que mala», reflexionaron.
La aventura no terminó: tras llegar a Alaska, recorrieron la costa este de Estados Unidos y asistieron a la final del Mundial. Ahora planean traer a «Megancete» de regreso a Argentina para seguir sumando kilómetros e historias.
