Renunció el jefe civil del Ejército de EE.UU. y dejó una fuerza clave para Medio Oriente y Ucrania sin conducción
Un exteniente que supo ganarse el respeto de ambos partidos en el Capitolio. Una purga de oficiales que lo dejó sin margen. Qué le dijo a Donald Trump en la reunión final...
El secretario del Ejército de Estados Unidos, Daniel P. Driscoll, presentó su renuncia al presidente Donald Trump el lunes, según confirmaron funcionarios del gobierno. El principal líder civil de esa fuerza mantuvo un enfrentamiento constante con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, por la destitución de oficiales con experiencia en combate.
La salida de Driscoll era esperada, pero se da en un momento delicado: la rama más grande de las fuerzas armadas atraviesa su mayor nivel de actividad desde las guerras de Irak y Afganistán. Los soldados de defensa antiaérea son clave para proteger a las tropas estadounidenses en Medio Oriente de los misiles iraníes, cada vez más sofisticados. A su vez, el mando del Ejército en Europa brinda inteligencia y apoyo a Ucrania en su lucha contra Rusia.
En paralelo, Hegseth impulsó una serie de despidos que dejaron al Ejército sin conducción clara, mientras intenta hacer frente a la amenaza de drones y misiles de bajo costo que golpean las bases de EE.UU. en la región.
Un Ejército sin jefe
Driscoll se reunió personalmente con Trump para comunicarle su decisión y hablar sobre la situación del Ejército, según una fuente que pidió anonimato. Desde abril, cuando Hegseth destituyó sin explicaciones al general Randy George, el Ejército no tiene jefe de Estado Mayor. Además, al menos tres oficiales de alto rango que eran posibles sucesores fueron forzados a dejar sus cargos.
Con la renuncia de Driscoll, el Ejército se queda también sin líder civil, al menos hasta que Trump designe un reemplazante. La confirmación en el Senado podría complicarse, sobre todo con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte.
El posible sucesor
Hegseth ya mostró su preferencia por Sean Parnell, vocero principal del Pentágono. Parnell, exoficial en Afganistán, tiene un historial polémico: despidió a tres periodistas de Stars and Stripes, quienes lo demandaron por represalias, y promovió restricciones al acceso de la prensa en el Pentágono, lo que llevó a The New York Times a iniciar acciones legales.
Además, en 2021 se retiró de una candidatura al Senado tras un fallo judicial que le otorgó la custodia principal de sus hijos a su esposa, quien lo acusaba de abuso. La orden fue anulada después y Parnell comparte la custodia desde hace años.
Pese a su cercanía con Trump, funcionarios de alto rango dudan de que Parnell consiga la aprobación del Senado, muy dividido.
El perfil de Driscoll
Driscoll, exteniente de 40 años, era visto como un posible reemplazo de Hegseth si este perdía el favor del presidente. En el Capitolio tenía más apoyo que Hegseth, gracias a su capacidad para trabajar con legisladores de ambos partidos. Incluso la senadora Elizabeth Warren, que votó en contra de su nominación, lo elogió por implementar la política de “derecho a reparar” en el Ejército.
Sin embargo, Driscoll le expresó a Trump su frustración por la purga de líderes militares y el bloqueo a ascensos de coroneles vinculados a personas que Hegseth no veía con buenos ojos.