Renunció todo el Tribunal de Disciplina de la Liga de Fútbol y Paulo Neira apuntó contra la conducción: “Esto no es un club de amigos”
El Tribunal de Disciplina de la Liga de Fútbol renunció en bloque. Paulo Neira rompió el silencio y apuntó contra el presidente Héctor Millar. ¿Qué denuncias lo llevaron a pedir la renuncia de toda la conducción?
La renuncia en bloque de todos los integrantes del Tribunal de Disciplina volvió a sacudir a la Liga de Fútbol de Comodoro Rivadavia. Paulo Neira, quien hasta esta semana presidía el organismo, habló en exclusiva con Pasta de Campeón y cuestionó duramente el funcionamiento institucional de la entidad.
El dirigente aseguró que hubo sanciones que fueron “reservadas” para evitar que se ejecutaran, denunció la intervención del Comité Ejecutivo en decisiones disciplinarias y pidió la renuncia del presidente Héctor Millar y de todo su equipo de conducción.
Una crisis que golpea en plena competencia
La pelota sigue rodando en las canchas de Comodoro Rivadavia, pero la Liga de Fútbol atraviesa nuevamente un escenario de fuerte tensión institucional. Esta semana, todos los integrantes del Tribunal de Disciplina presentaron su renuncia y dejaron a la entidad sin uno de sus órganos fundamentales.
El Tribunal es el encargado de analizar los informes arbitrales, expulsiones, protestas y distintas situaciones disciplinarias que involucran a jugadores, entrenadores, dirigentes, auxiliares y clubes. La crisis llega en un momento especialmente sensible del calendario deportivo, con el Torneo Apertura de Primera A entrando en una etapa decisiva y con múltiples competencias que requieren resoluciones disciplinarias semana tras semana.
La propia Liga confirmó formalmente la renuncia de los integrantes del Tribunal y anunció que comenzará a trabajar en la conformación de un nuevo cuerpo para garantizar la continuidad de las competencias.
“Habíamos sancionado gente y se reservaron las actuaciones”
Detrás de la renuncia hay una fuerte disputa sobre el funcionamiento institucional de la Liga. Neira, hasta ahora presidente del Tribunal, mantuvo un extenso diálogo exclusivo con Pasta de Campeón y lanzó duras acusaciones contra la conducción de la Casa del Fútbol.
Según su versión, uno de los principales motivos del conflicto estuvo relacionado con decisiones disciplinarias que fueron frenadas antes de llegar a los involucrados. “Una institución que tiene que ser sana en su funcionamiento no puede andar con cuestiones abajo de la mesa. Tuvimos dos cuestiones puntuales, de que habíamos sancionado gente y se reservaron las actuaciones para que no lleguen a ser sancionados. Los jugadores nunca se llegaron a enterar”, sostuvo.
El ahora ex presidente del Tribunal explicó que el organismo había decidido comenzar a intervenir de oficio frente a distintos episodios de violencia que se estaban produciendo en el fútbol local. “Nosotros ya en la primera reunión habíamos avisado que el Tribunal podía actuar de oficio, todos lo sabían. Las situaciones de violencia iban a ser sancionadas, porque la cantidad de situaciones de violencia eran muchísimas”, afirmó.
Neira aseguró que esa política comenzó a generar resultados positivos. “Empezamos a sancionar para que bajen los índices y lo conseguimos. Íbamos a visitar a los clubes, a hablar con los pibes”, contó.
Sin embargo, el conflicto institucional se profundizó a partir de una segunda situación que involucró a un entrenador de la Primera B. “Fue que sancionamos a un técnico de la Categoría B, al entrenador de Ferro, porque insultó a un miembro del Tribunal de Penas. El presidente de la Liga lo escuchó y se hizo el distraído”, afirmó Neira.
De acuerdo con su relato, el entrenador recibió una sanción de ocho fechas por el agravio a un integrante del Tribunal y cuatro fechas adicionales por fumar dentro del campo de juego. “Lo convocamos para que pueda dar su descargo y luego sacamos la resolución por la tarde. Pero resulta que a la noche ya habían mandado una nota levantando esa sanción y otra sanción más a un jugador de Newbery”, relató.
Para Neira, allí estuvo uno de los puntos de quiebre. “La normativa indica que una vez que está publicado el boletín oficial ya no se puede modificar. No está dentro de las facultades del presidente de la Liga de Fútbol levantar o modificar una sanción”, sostuvo.
Y lanzó una de sus frases más contundentes: “Esto no es un club de amigos, es una Liga de Fútbol, que debe tener un tribunal independiente. No podemos permitir estas situaciones.”
Neira aseguró además que, pese al conflicto, el trabajo desarrollado por el Tribunal había comenzado a mostrar resultados. “Todo el trabajo que hemos hecho dio resultado”, afirmó.
“Está totalmente vedado que el Comité Ejecutivo intervenga”
Uno de los ejes centrales de la denuncia de Neira apunta directamente a la relación entre el Tribunal de Disciplina y el Comité Ejecutivo de la Liga. Para el dirigente, las decisiones disciplinarias deben mantenerse separadas de la conducción política de la institución.
“Está totalmente vedado, no hay normativa que avale que el Comité Ejecutivo de la Liga intervenga en resoluciones del Tribunal de Penas”, afirmó de manera categórica.
El planteo adquiere especial relevancia porque el estatuto de la Liga contempla expresamente un mecanismo para afrontar una situación de acefalía del Tribunal. El artículo 41, inciso C, establece que ante una acefalía temporal el Comité Ejecutivo debe asumir provisoriamente las funciones disciplinarias y avanzar con la conformación de un nuevo cuerpo.
La situación actual abre un interrogante institucional: cómo se desarrollará esa transición y qué mecanismo utilizará la Liga para garantizar que las decisiones disciplinarias mantengan criterios claros y previsibles.
Un antecedente que agrava el panorama
No es la primera vez que la entidad atraviesa una crisis de estas características. En septiembre de 2025, el Tribunal de Disciplina también había presentado su renuncia en bloque, en aquel momento luego de un fuerte enfrentamiento con el presidente Héctor Millar.
Aquel antecedente vuelve todavía más delicado el escenario actual. En menos de un año, la Liga vuelve a quedarse sin Tribunal de Disciplina. Y para Neira, la responsabilidad ya no puede recaer únicamente sobre quienes integraban el órgano disciplinario.
“Yo creo que Millar y todo el Comité Ejecutivo deben renunciar”
La parte más dura de la entrevista llegó cuando Neira fue consultado sobre quién considera responsable de la crisis institucional que atraviesa actualmente la Liga.
“Yo creo que Millar y el resto del Comité Ejecutivo deben renunciar.”
El ex presidente del Tribunal consideró que la situación representa “un golpe duro institucionalmente” y puso el foco en el hecho de que dos tribunales hayan terminado renunciando en menos de un año. “Que renuncien dos Tribunales de Penas en un año. No cabe otra. Tienen que llamar a Asamblea y renunciar. No tiene sentido estirar esta agonía. Todos. Porque esto es un club de amigos.”
La crítica de Neira no se limitó al Tribunal de Disciplina. También cuestionó el funcionamiento general de la Liga y apuntó directamente contra la gestión de la institución. “La Liga como Liga no está gestionando nada, no se puede manejar la Liga como si fuera un sindicato”, disparó.
Finalmente, dejó una frase que resume el nivel de cuestionamiento que decidió hacer público después de su salida: “Están en modo avión. No se gestiona para los clubes, no mejoran los árbitros, el edificio se cae a pedazos.”
Las declaraciones de Pablo Neira abren ahora un nuevo capítulo dentro de una crisis que excede la salida de un grupo de dirigentes. La Liga deberá conformar un nuevo Tribunal de Disciplina y garantizar que el fútbol continúe con normalidad.
Pero, al mismo tiempo, queda planteado un debate mucho más profundo: qué modelo institucional quiere tener la Casa del Fútbol de Comodoro Rivadavia, cómo deben funcionar sus órganos y cuál debe ser el límite entre la conducción política y la justicia deportiva.
Con la competencia en marcha y cada punto comenzando a valer más que nunca, la Liga tendrá ahora el desafío de reconstruir no solamente su Tribunal de Disciplina, sino también la confianza de los clubes y de todo el ambiente del fútbol comodorense.