Repartidores de aplicaciones en Comodoro: jornadas de 70 horas y una 'rueda sin fin' de endeudamiento
Jornadas de hasta 70 horas, salarios que no alcanzan y créditos que endeudan: la dura realidad de los repartidores de apps en Comodoro. ¿Cómo salir de la trampa?
En Comodoro Rivadavia, los repartidores de aplicaciones denuncian que trabajan entre 60 y 70 horas semanales para obtener ingresos que, tras descontar gastos, no alcanzan para vivir. El Sindicato de Trabajadores de Reparto por Aplicación (SiTraRepa) advierte sobre la precarización extrema: sin derechos laborales, con costos totalmente a cargo del trabajador y atrapados en créditos que ofrecen las propias plataformas.
Un ejército invisible de trabajadores
Según Ezequiel Rodríguez, referente de SiTraRepa, no hay cifras oficiales, pero estima que en todo el país podrían ser cerca de un millón los repartidores y conductores que dependen de estas plataformas. Muchos llegan tras perder un empleo o para complementar ingresos, incluso docentes, trabajadores de la salud e industriales.
“Las empresas son empresas fantasmas, digamos, y los números que manejan son bastante dudosos y no son públicos”, cuestionó Rodríguez, quien explicó que el cálculo surge de indicadores indirectos.
El aumento de trabajadores genera más competencia por los pedidos, mientras las tarifas se mantienen bajas y los recorridos se alargan. “Las empresas se aprovechan de esta situación pagando tarifas bajísimas, haciéndonos recorrer recorridos cada vez más largos por menos dinero”, afirmó.
Sin derechos y con todos los costos
Las plataformas no reconocen a los repartidores como trabajadores en relación de dependencia. Algunas exigen monotributo, otras usan la figura de “socios colaboradores”. “Nosotros no somos reconocidos como trabajadores de la empresa. Entonces ahí está el problema esencial que nosotros vemos. Nosotros no tenemos ningún tipo de derecho laboral”, sostuvo Rodríguez.
No hay aguinaldo ni vacaciones, y los trabajadores no tienen injerencia en las decisiones del algoritmo que fija las condiciones. Además, deben pagar su propia bicicleta, moto, celular, datos móviles y mochila. “Nosotros nos hacemos cargo de todos los costos de repartir y si nosotros tenemos un accidente, bueno, la empresa no se hace cargo absolutamente nada”, afirmó.
Rodríguez calcula que un repartidor puede ganar entre $1.200.000 y $1.300.000 al mes, pero de ese monto hay que descontar combustible, mantenimiento, reparaciones, teléfono y otros gastos. “Estamos hablando de $1.200.000, $1.300.000. Y a todo eso hay que descontarle que nosotros nos hacemos cargo de la bici, la moto, el celular, los datos del celular, si se rompe...”, explicó.
La trampa de los créditos de las aplicaciones
Ante la necesidad de financiar una moto o reparar una bici, muchos recurren a los créditos que ofrecen las propias aplicaciones. Rodríguez denuncia que esos préstamos están atados a las métricas del trabajador: velocidad, cantidad de pedidos, ranking. “Está determinado por la velocidad y la cantidad de pedidos que vos entregás, por el ranking en el que estás, cuánto te van a prestar, la tasa de interés a la que te van a prestar, cuánto tenés que devolver”, detalló.
Un ejemplo que citó: un trabajador quiso comprar una moto de $1 millón y terminó pagando cerca de $3 millones en cuotas semanales. “Lo que vos laburás por semana, gran porcentaje de eso termina yendo para la aplicación para pagar la propia herramienta de trabajo con la cual estás trabajando”, señaló.
Esta dinámica genera una “rueda sin fin”: el trabajador se endeuda para conseguir la herramienta, luego trabaja para pagar la deuda, y así sucesivamente. “Es una rueda sin fin”, resumió, y agregó que los repartidores terminan “endeudándose más, trabajando más y por menos cantidad de plata”.
La salida: reconocimiento y convenio colectivo
Desde SiTraRepa sostienen que la solución es reconocer a los repartidores como trabajadores y garantizarles derechos laborales y representación gremial. Vienen reclamando desde 2021 el reconocimiento del sindicato y la posibilidad de negociar un convenio colectivo.
“Para nosotros la principal salida tiene que ser que los repartidores tengamos que ser reconocidos como trabajadores, podamos tener un salario en blanco, un convenio colectivo que nos permita acceder al crédito y mantener una relación con un banco, un salario, un recibo de sueldo”, explicó Rodríguez.