Rescataron 26 aves que vivían como mascotas: dónde las devolvieron a la naturaleza

Rescataron a 26 aves que vivían como mascotas en casas particulares y las devolvieron a la naturaleza en un área protegida de Cosquín. El lugar elegido no es casual: así lo definen los técnicos antes de abrir las jaulas.

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Rescataron 26 aves que vivían como mascotas: dónde las devolvieron a la naturaleza
Rescataron 26 aves que vivían como mascotas: dónde las devolvieron a la naturaleza

En un operativo que busca devolverle a la fauna silvestre su lugar, 26 aves rescatadas de domicilios particulares fueron liberadas en un área natural protegida de Cosquín. Los ejemplares habían sido asistidos y rehabilitados tras pasar por cautiverio ilegal.

La suelta se concretó en la Reserva Natural y Cultural Río Yuspe, en el marco de las acciones que lleva adelante la Policía Ambiental de Córdoba para fortalecer la conservación de la vida silvestre.

El secretario de Policía Ambiental, Adrián Rinaudo, destacó el trabajo previo y el contexto de la liberación: "Hace unos días realizamos una liberación de 42 animales silvestres en la Reserva Natural Vaquerías -en Valle Hermoso-, ahora pudimos concretar esta acción en la Reserva Natural y Cultural Río Yuspe -en Cosquín-. La verdad que nos pone muy contentos cuando llega esta época en que las cuestiones climáticas nos permiten regresarlos a los ejemplares a su hogar".

Un trabajo articulado con las comunas

Rinaudo puso el foco en la importancia de coordinar esfuerzos con las comunas, municipios y actores locales de cada zona donde se libera fauna: "Cuando nuestros técnicos evalúan el mejor sitio para que los ejemplares vivan su segunda oportunidad en la naturaleza, también se fijan si hay alguna reserva natural cerca, si podemos vincularnos con actores locales para unir esfuerzos en la protección y conservación posterior a la liberación".

Para Matías Alonso, subsecretario de Ambiente y Economía Circular de Cosquín, la jornada tuvo un valor especial: es la primera vez que se libera fauna silvestre en esa reserva. "Es la primera vez que lo hacemos acá en la reserva, pero creemos que es el camino que hay que seguir. Hay que continuar avanzando con lo que hay que hacer en esta zona protegida, que son acciones que fortalezcan la protección, porque no es solo un lugar turístico sino que tiene su objetivo que es la preservación de la vida silvestre", afirmó.

De la jaula al monte: el proceso que atraviesan

Antes de volver a la naturaleza, cada animal rescatado en domicilios donde los tenían ilegalmente como mascotas -una práctica prohibida para la fauna silvestre en la provincia de Córdoba- debe cumplir un proceso obligatorio: cuarentena sanitaria, asistencia veterinaria y, en algunos casos, rehabilitación física y comportamental.

La subsecretaria de Policía Ambiental, María Belén Blanda, explicó el alcance de ese trabajo: "Con cada liberación realizada culmina un proceso exitoso de rehabilitación, en el que converge mucho trabajo interinstitucional para que los ejemplares rescatados puedan llegar a obtener el alta veterinaria y ser liberados. Y en ese sentido, merece una mención especial la labor de los centros de rescate y rehabilitación que tienen la tarea más difícil: la de alistarlos para que puedan continuar su vida en silvestría".

Los ejemplares recuperados del cautiverio se trasladan a alguno de los centros de rescate habilitados en la provincia para iniciar la cuarentena protocolar. Siempre se hace una valoración inicial para detectar lesiones, enfermedades o situaciones particulares.

En el caso de las aves pequeñas o paseriformes, la mayoría no llega con heridas importantes, pero sí con desnutrición por una dieta desbalanceada o con un plumaje más opaco de lo que debería. Esas situaciones requieren una cuarentena más breve para estabilizarlos, alimentarlos bien y revisar que no tengan parásitos o virus propios del cautiverio.

Otros casos demandan más tiempo y esfuerzo: ingresan con cuadros severos, perdieron características propias de la vida en silvestría o llegaron siendo muy pequeños, por lo que hay que enseñarles a vivir en la naturaleza. Algunos también necesitan fortalecer la musculatura, ya que suelen haber estado en recintos muy pequeños.

Por eso, cada institución que trabaja en la rehabilitación se rige por protocolos anti-impronta: el animal no debe identificar al cuidador como proveedor de alimento y refugio, para que la reinserción garantice una verdadera segunda oportunidad en la naturaleza.

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