Reservas en alza pero con una bomba de tiempo: el dato clave que preocupa a los economistas
Las reservas del BCRA subieron fuertemente en enero, pero un dato oculto en la cuenta financiera marca un récord histórico que enciende las alarmas. ¿Podrá el esquema actual sostenerse frente a la creciente demanda de dólares de los ahorristas?
El balance cambiario de enero mostró una dinámica similar a la observada durante casi todo 2025: déficit de cuenta corriente compensado por ingresos de capital privado. El superávit de la cuenta financiera fue suficiente para que las reservas del Banco Central se incrementaran en 2.240 millones de dólares por factores transaccionales.
La estrategia oficial apunta a que este esquema se sostenga durante 2026. De aquí en más, la gran incógnita es si el financiamiento vía cuenta financiera —junto con un eventual superávit de cuenta corriente— alcanzará para cubrir el atesoramiento de los individuos y permitir, al mismo tiempo, una acumulación de reservas del BCRA.
¿Qué pasó con la cuenta corriente?
La cuenta corriente registró un saldo negativo de 919 millones de dólares, casi la mitad del registrado en enero de 2025, que fue de -1.656 millones. La diferencia estuvo en el resultado comercial de bienes, que alcanzó 2.014 millones de dólares frente a los 425 millones del año anterior.
La mejora se debe principalmente a la performance de las importaciones, que totalizaron 4.800 millones de dólares, el segundo nivel más bajo desde la normalización del acceso al mercado de cambios para su cancelación a mediados de 2024. Este comportamiento probablemente se deba a una actividad aún débil, junto con el incremento de las compras externas, que crecieron un 30% en cantidades durante el último año.
En tanto, las exportaciones de bienes sumaron 6.814 millones de dólares, con un aumento interanual del 3%, impulsadas por el sector agroindustrial. El saldo de servicios fue de -946 millones de dólares, lo que implica una mejora interanual cercana al 20%. Esta dinámica se explica principalmente por un tipo de cambio real multilateral un 17% superior en enero de 2026 respecto del mismo mes de 2025.
El rol clave de la cuenta financiera
Por su parte, la cuenta financiera obtuvo un resultado positivo de 3.147 millones de dólares. Resultaron fundamentales el REPO por 3.000 millones, la reducción (venta) de 1.742 millones en la tenencia de divisas del sector financiero y el rubro “Préstamos financieros, títulos de deuda y líneas de crédito”, que alcanzó 2.030 millones.
El ingreso de capitales fue parcialmente compensado por la línea “Compraventa de billetes y divisas sin fines específicos del sector privado no financiero”, que aumentó por segundo mes consecutivo hasta -2.730 millones de dólares. Se trató del mayor saldo negativo para un enero en toda la serie, un 27% por encima del pico previo de 2018. Una porción relevante responde a la adquisición de dólares para el pago de consumos con tarjeta, así como a transferencias de fondos desde depósitos locales hacia el exterior.
Un contexto financiero volátil
En cuanto al plano financiero, después de un febrero negativo en los mercados, marzo intensificó la volatilidad financiera en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas. En la región, las monedas emergentes se depreciaron, aunque el peso argentino mostró un mejor desempeño relativo.
Los activos locales continúan débiles, con un castigo en el frente bursátil y un riesgo país que sigue lateralizando. Para la Argentina, este escenario presenta efectos mixtos.
Por un lado, mayores precios del crudo mejoran la balanza energética, en un contexto de creciente producción local. Sin embargo, un petróleo persistentemente alto también puede trasladarse a mayores presiones inflacionarias tanto a escala global como local.
Por otro lado, a diferencia de otros episodios de tensión geopolítica, los metales preciosos no lideraron las subas.
¿Qué pasa en los mercados internacionales?
Los principales índices registraron caídas moderadas, aunque el mercado continúa *priceando* un conflicto geopolítico de corta duración. Los bonos soberanos reflejaron una mayor aversión al riesgo. Así, el riesgo país continúa lateralizando sin perforar los 500 puntos básicos, en un contexto con pocos catalizadores de corto plazo para una compresión adicional.
De aquí en más, la gran incógnita continúa siendo la demanda de pesos de los individuos y, en su contracara, el atesoramiento en dólares.
Por otro lado, si bien es probable que la cuenta corriente cambiaria pase a terreno positivo en lo que queda del primer semestre, impulsada por un abultado superávit de bienes, el interrogante sigue estando en la capacidad de la cuenta financiera para cubrir las necesidades crecientes y permitir la acumulación de reservas.
Bajo el supuesto de financiamiento neto positivo de organismos internacionales y continuidad del flujo de privados, el eje central es qué proporción de ese excedente será destinada al ahorro por parte de los individuos, y cuánto podrá canalizarse hacia la acumulación de reservas del BCRA, en un contexto que luce más desafiante hacia 2027.
(*) Federico Pablo Vacalebre es profesor de la Universidad del CEMA