Retiran del Concejo el proyecto que habilitaba torres en el área protegida del Monumento: ¿qué pasó?
¿El fin de las torres en el Monumento? La presión vecinal y de organismos internacionales logró frenar el proyecto que habilitaba edificios más altos. Enterate de todos los detalles de esta disputa urbanística.
La presión vecinal y de organismos nacionales e internacionales logró frenar un proyecto que buscaba permitir edificios más altos en la zona protegida del Monumento a la Bandera. El bloque oficialista retiró la iniciativa de la comisión de Planeamiento, aunque el conflicto por una casona en avenida Belgrano 548 sigue latente.
Todo comenzó cuando los propietarios de una casona patrimonial, cinco hermanos de apellido Agüero, expresaron su intención de vender el inmueble para un desarrollo inmobiliario. El proyecto, de los arquitectos Andrés Lufft y Marcela Lovera, contemplaba un edificio de 11 pisos, unos 35 metros de altura, muy por encima de los 14,50 metros que permite la normativa vigente en esa área protegida.
¿Qué frenó la iniciativa?
El Ejecutivo municipal intentó primero conceder una excepción al código urbanístico, pero el rechazo de los vecinos y del Colegio de Arquitectos de Rosario fue contundente. En mayo, el oficialismo cambió de estrategia y propuso directamente una modificación de las normas urbanísticas del Área de Protección Histórica, eliminando la necesidad de pedir licencias especiales.
La Asociación Vecinal Monumento encabezó la resistencia, centrando sus críticas en el modelo de ciudad, la preservación patrimonial y el impacto en la vista al río. No estuvieron solos: se sumaron Icomos Argentina, la Comisión Nacional de Monumentos, la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos y hasta la Defensoría del Pueblo de Santa Fe, que reclamó información sobre los estudios técnicos y la participación ciudadana.
Un historial de cambios y excepciones
La zona del Monumento (delimitada por Rioja, Buenos Aires y avenida Belgrano) fue declarada Área de Protección Histórica en 1960. En 2011 se estableció una altura máxima de 13,5 metros, que se elevó a 14,5 en 2022. En octubre de 2025, la ordenanza 10838 flexibilizó algunas prohibiciones y creó herramientas como «La Ciudad detrás de la Ciudad», que permite construir en casas patrimoniales conservando la fachada original y con límites de altura. También se implementó el Derecho de Edificación Transferible, que habilita a los propietarios a vender su capacidad constructiva no utilizada.
Ahora, con el retiro del proyecto, la incógnita es si la casona de los Agüero podrá ser vendida para un desarrollo inmobiliario o si la normativa vigente lo impedirá definitivamente. Por lo pronto, la presión vecinal logró frenar una modificación que muchos consideraban un retroceso en la protección patrimonial de la ciudad.