Retiraron 150 toneladas de basura del colector Papagayos: qué plan estudian para frenar los vuelcos
El operativo en el colector Papagayos sacó más de 150 toneladas de residuos, pero la cifra mensual todavía ronda las 100 toneladas. Ahora estudian un sistema para identificar a los responsables.
La Dirección de Hidráulica y la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza llevaron adelante un operativo de limpieza en el colector Papagayos, uno de los conductos clave del sistema de defensa aluvional del Gran Mendoza. En total, se extrajeron más de 150 toneladas de residuos y escombros, que ocupaban unos 230 metros cúbicos y fueron trasladados en más de 20 viajes.
Los trabajos se realizaron este viernes y demandaron la participación de 30 operarios, además de un importante despliegue de maquinaria pesada: cuatro camiones playos de seis metros cúbicos, dos bateas de diez metros cúbicos, una minicargadora, una retroexcavadora y dos palas cargadoras. La Ciudad, por su parte, aportó otros 12 camiones.
El objetivo fue recuperar sectores del cauce donde la acumulación de basura había reducido el espacio para el paso del agua. La limpieza busca que el colector conserve toda su capacidad ante posibles lluvias fuertes en los próximos meses, un escenario que cobra relevancia por la posible llegada de fenómenos intensos vinculados con El Niño.
Un problema que se repite mes a mes
El operativo en el Papagayos no es un hecho aislado. Las tareas se realizan una vez por mes y forman parte del mantenimiento habitual que Hidrávulica y los municipios llevan adelante sobre canales y colectores. Sin embargo, la cantidad de residuos que aparecen dentro del cauce sigue siendo elevada.
Eva González, secretaria de Ambiente y Desarrollo Urbano de la Ciudad de Mendoza, recordó que cuando comenzaron estos operativos, en 2024, llegaron a retirar alrededor de 500 toneladas mensuales. Hoy la cifra bajó considerablemente: en las limpiezas que se hacen el último viernes de cada mes se extraen entre 100 y 150 toneladas.
González advirtió que buena parte de ese material ya no puede recuperarse. Al quedar mezclado y contaminado dentro del colector, pierde posibilidades de reciclaje y debe ser enviado directamente al sitio de disposición final.
El problema no es solo ambiental. Cada limpieza obliga a destinar horas de maquinaria, combustible, camiones y personal para retirar residuos que fueron arrojados de manera indebida. Desde el Gobierno explicaron que estos cauces deben permanecer libres incluso cuando no llevan agua, porque una tormenta intensa puede concentrar un gran volumen en pocos minutos y cualquier obstrucción disminuye la capacidad de escurrimiento.
Cámaras y multas en estudio
Ante la reiteración de estas conductas, la Municipalidad de Ciudad y la Dirección de Hidráulica comenzaron a analizar la instalación de cámaras en distintos sectores. La idea es contar con fotografías o videos que permitan identificar a las personas que arrojan basura y utilizar esos registros para avanzar con sanciones.
González confirmó que ambas áreas trabajan en esa alternativa como una herramienta para reducir el vuelco de residuos en los colectores. Las autoridades pidieron evitar arrojar escombros, ramas, restos de poda, basura domiciliaria u otros materiales en este tipo de infraestructura, especialmente ante tormentas convectivas, que pueden formarse rápidamente y descargar grandes cantidades de agua en períodos cortos.
Limpiezas en distintos puntos de Mendoza
El mantenimiento del Papagayos forma parte de un programa más amplio de la Dirección de Hidráulica que durante 2026 alcanzó diferentes zonas de Mendoza. Se realizaron tareas de limpieza, desembanque, reparación de defensas, recuperación de márgenes y encauzamiento en el área Metropolitana, Valle de Uco y el Sur provincial.
Entre los sitios intervenidos figuran los cauces Las Peñas, La Hedionda, El Salado y El Pequenco; los ríos Diamante y Anchayuyo; los canales Pescara, La Gloria y Cacique Guaymallén; y los arroyos Lagunita, Carrizal y Claro. El objetivo es mantener disponible la capacidad de conducción del sistema hidráulico y disminuir la posibilidad de desbordes o erosión.
La preparación cobra mayor relevancia de cara a los próximos meses, cuando podrían coincidir precipitaciones intensas, nieve acumulada en la cordillera, deshielo y aumentos de caudal.