Revelan por qué la reforma del Banco Central podría fracasar sin un acuerdo político

¿Pensabas que una ley alcanza para cambiar la economía? Un especialista revela qué falta para que la reforma del Banco Central funcione. Los detalles que nadie contó.

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Revelan por qué la reforma del Banco Central podría fracasar sin un acuerdo político
Revelan por qué la reforma del Banco Central podría fracasar sin un acuerdo político

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, anunciada por Javier Milei, promete ordenar las reglas monetarias y frenar la emisión para financiar el déficit. Sin embargo, especialistas advierten que una ley no basta para garantizar la estabilidad económica si no existe consenso político y confianza social en la moneda.

Darío Díaz, economista, estadístico y científico de datos, analizó en FM 89.3 Santa María de las Misiones el paquete de proyectos presentado por el Gobierno nacional. Según su visión, la efectividad de la medida dependerá de factores que exceden el contenido legal.

“Las leyes, en nuestra historia argentina, no garantizan el cumplimiento sostenido, la capacidad de supervisión ni la estabilidad macroeconómica. Son condiciones necesarias, pero no suficientes”, advirtió.

¿Qué propone el Gobierno?

El anuncio presidencial no se limita a una sola iniciativa, sino que comprende cuatro proyectos separados. El primero apunta a reformar la Carta Orgánica del Banco Central, con el objetivo de que la entidad tenga una misión central: preservar el valor de la moneda. También busca impedir que el organismo financie al Estado mediante emisión y endurecer las condiciones para remover a sus autoridades.

Según Díaz, el planteo retoma un esquema similar al de la década de 1990, cuando la estabilidad monetaria era prioridad. Ese enfoque cambió en 2012, cuando se incorporaron otras finalidades como la estabilidad financiera, el empleo, el desarrollo económico y la equidad social.

El argumento oficial es que la multiplicidad de metas diluye las prioridades del organismo. Díaz mencionó antecedentes internacionales: Perú, con objetivo único en estabilidad de precios; Chile, que suma el funcionamiento de los pagos; y Brasil, donde la estabilidad de precios lidera, seguida por el pleno empleo y la estabilidad financiera.

Entre 1923 y 2003, se registraron 370 reformas de cartas orgánicas en 155 países, lo que evidencia una tendencia global a revisar periódicamente las funciones de los bancos centrales.

La inflación no depende solo de la emisión

La lógica del paquete parte de que, con equilibrio fiscal, baja la necesidad de emitir. Sin embargo, Díaz alertó que presentar la emisión como única causa de la inflación es una explicación “monocausal”.

“Es cierto que la causa primaria aparece cuando hay un exceso de pesos, pero ese exceso no se produce solamente cuando se emite de más. También ocurre cuando la gente deja de confiar en la moneda”, sostuvo.

La pérdida de confianza se traduce en una caída de la demanda de dinero. Cuando las personas anticipan una devaluación o prefieren otros activos, se desprenden de los pesos, alimentando la inflación incluso con emisión controlada.

Para el economista, la reforma podría ayudar a recuperar credibilidad, pero no reemplaza un programa económico consistente. “Creo que puede ayudar, pero en la Argentina, más que sancionar leyes, se requiere consenso político”, resumió.

Autonomía del Banco Central: ¿formal o efectiva?

Díaz diferenció entre independencia formal, establecida por ley, y la efectiva frente a presiones políticas. Como ejemplo de fragilidad, señaló que en 83 años pasaron 61 presidentes por el Banco Central, con una permanencia promedio cercana a un año, y solo uno completó su mandato.

La propuesta del Ejecutivo exige dos tercios del Congreso para remover al titular, pero Díaz observó un posible desequilibrio: la salida quedaría protegida, mientras la designación sigue siendo flexible. “Se puede tener una independencia legal y, sin embargo, que en los hechos esa independencia no exista”, explicó.

El “grillete fiscal” y el desafío político

El segundo proyecto, el “grillete fiscal”, contempla que si el Estado registra déficit durante varios meses y el Congreso no corrige, se suspendan actividades no esenciales y no cobren salarios el Presidente, ministros, diputados y senadores.

Díaz lo ve difícil de implementar: “No puede ser solamente una ley que llegó para quedarse. Tiene que convertirse en un cambio cultural y político”. Vinculó los déficits persistentes con la inflación crónica, pero advirtió que una regla así solo se sostiene con acuerdo amplio entre fuerzas políticas. “El Gobierno va a necesitar músculo y cintura política para lograrlo. Lo veo complicado”, reconoció.

Mercado de capitales y seguros

Los otros dos proyectos buscan modificar el mercado de capitales y el régimen de seguros. En el primer caso, se reducirían trámites para que las empresas emitan deuda y capten ahorro local, canalizando recursos hacia inversiones productivas. En seguros, las compañías podrían vender nuevos productos sin autorización previa, con controles estatales en solvencia y fraude.

Díaz remarcó que aún no se puede evaluar porque no se conoce el texto completo: “Por ahora son anuncios. Todavía no tenemos la letra chica de los proyectos y eso es clave”.

“Habrá que ver qué reforma del mercado de bonos y acciones tiene en mente el Gobierno y cómo funcionará el cambio en los seguros. Tenemos que estar atentos a la letra chica”, concluyó.

Banco Central

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