Reventó dos cubiertas en la Ruta 151 y esperó 12 horas la grúa que nunca llegó
¿Te imaginas pasar la noche a la intemperie esperando una grúa que nunca llega? Esto le ocurrió a una familia en la Ruta 151. Los detalles de una odisea que expone el abandono de una ruta nacional.
Una familia que regresaba de Mendoza vivió una pesadilla sobre la Ruta 151: dos cubiertas reventadas por los baches y una noche entera a la intemperie esperando una grúa que jamás apareció.
El hecho ocurrió alrededor de las 0.20 del domingo en un tramo de la ruta nacional 151 en La Pampa. La conductora, una vecina de Fernández Oro identificada como Viviana Parra, viajaba en un Nissan Sentra junto a sus hijos cuando el auto impactó contra una serie de pozos profundos.
A pesar de circular a baja velocidad, unos 40 kilómetros por hora, las dos cubiertas del mismo lado estallaron. El vehículo quedó varado en la banquina, en medio de la noche y del desierto pampeano.
Una espera interminable
Parra se comunicó de inmediato con el servicio de grúas de su seguro. Le prometieron que el auxilio llegaría a las 2 de la madrugada, pero el vehículo de asistencia nunca apareció. Recién alrededor de las 14 del domingo, más de 12 horas después, un amigo de la familia acudió al lugar para ayudarlos.
Durante toda la noche, la mujer y sus hijos permanecieron expuestos a las bajas temperaturas, sin respuestas de la compañía aseguradora. Solo la intervención de otros familiares que viajaban detrás permitió que el hijo menor pudiera ser llevado a casa y no pasara la noche al costado de la ruta.
El doble abandono
La situación fue relatada por la propia Parra en redes sociales, donde cuestionó tanto el estado de la calzada como la demora del servicio de emergencias. Según su testimonio, los baches se extienden a lo largo de toda la traza, lo que hace imposible evitar los daños.
Pero el peligro no terminó con la rotura de las cubiertas. Durante las horas que permanecieron varados, la conductora advirtió sobre los constantes riesgos del tránsito: camiones que circulan a alta velocidad y adelantamientos imprudentes de colectivos, camionetas y autos.
La indignación de Parra se dirigió tanto hacia la empresa de seguros como hacia las autoridades responsables del mantenimiento de la ruta. "Dios una mano en el corazón por algo uno contrata un seguro es una tomada de pelo la ruta es un desastre cuantas gente más quieren que mueran en esa ruta hagan algo urgente", expresó.
Finalmente, la afectada hizo un llamado a los conductores que transitan por la zona: "Conduzcan con precaución piensen que su familia los espera en su hogar".