Ricardone: Tras el crimen de “Negrita”, un acto sádico con un gato sacude a los vecinos
Menos de 20 días después del crimen de la perra “Negrita”, un acto de brutalidad aún más sádico golpea a la misma vecina que pedía justicia en Ricardone. ¿Cómo entraron sin que ninguna cámara lo registre y qué mensaje buscaban enviar al colgar al animal?
Un nuevo hecho de extrema crueldad animal, cargado de un mensaje intimidatorio, estremece al barrio Manarín de Ricardone. Desconocidos ingresaron al patio de una vivienda, mataron al gato de la dueña de casa y lo dejaron colgado a la vista de todos. La víctima es una de las denunciantes del caso de “Negrita”, la perra asesinada a tiros hace menos de veinte días, lo que marca un escalofriante patrón de amenazas contra quienes reclaman seguridad.
El macabro hallazgo ocurrió durante la madrugada de este viernes. La propietaria del animal relató el momento en que descubrió la escena: “Lo encontré colgado en una sombrilla de paja que tengo en el patio”. La imagen del felino suspendido generó conmoción e indignación entre los residentes de la zona.
¿Una amenaza planificada?
Los detalles del episodio sugieren una acción premeditada para eludir cualquier registro. Según explicó la vecina damnificada, el hecho no quedó captado por las cámaras de seguridad del barrio. “Ninguna cámara de los vecinos registró el hecho porque las bloquearon”, afirmó. Los dispositivos tenían energía eléctrica, por lo que se sospecha del uso de algún tipo de interferencia o bloqueador de señal.
Para la mujer, no hay dudas sobre la intención detrás del acto. “Es una amenaza”, sostuvo con temor. El mensaje parece dirigido directamente a quebrar la voluntad de los vecinos que, desde el asesinato de la perra comunitaria “Negrita”, vienen realizando reclamos públicos por mayor seguridad y justicia.
La comunidad se organiza
La tensión acumulada llevó a que, durante la noche del mismo viernes, los vecinos se congregaran en la esquina de Benvenutti y Capitán Bermúdez. Allí, en el corazón del barrio Manarín, exigieron respuestas concretas ante la serie de hechos violentos que han generado alarma.
Este nuevo episodio ocurre en la misma zona donde, a finales del mes pasado, “Negrita” fue asesinada de un balazo. La conexión entre ambos casos es directa: la dueña del gato asesinado es una de las personas que había alzado su voz para denunciar aquel primer crimen y pedir una investigación.
La escalada de violencia, que pasó de un disparo a un acto de sadismo exhibicionista, ha profundizado el miedo en la comunidad. Los residentes se preguntan quién está detrás de estos actos y cuál será el próximo paso, mientras claman por una presencia policial más efectiva y una investigación que desactive esta campaña de intimidación.