Rindió su examen final en plena nevada y sin luz: la emotiva historia de la nueva enfermera de Aluminé

Candela Caitru, de 26 años y madre de dos hijas, se recibió de enfermera en Aluminé tras rendir su examen final en medio de la nieve y sin luz. ¿Cómo logró superar todos los obstáculos?

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Rindió su examen final en plena nevada y sin luz: la emotiva historia de la nueva enfermera de Aluminé
Rindió su examen final en plena nevada y sin luz: la emotiva historia de la nueva enfermera de Aluminé

La nieve y el frío no fueron obstáculo para Candela Caitru. Esta joven de 26 años, madre de dos hijas, se convirtió en una de las 19 nuevas enfermeras de la cordillera neuquina tras rendir su último examen en condiciones extremas. Su historia es un ejemplo de perseverancia y amor por su comunidad.

Oriunda de Aluminé, Candela siempre tuvo en claro que quería dedicarse a la salud. Pero el camino no fue fácil. Antes de llegar a la enfermería, intentó estudiar el profesorado en Biología, pero tuvo que abandonar para dedicarse a la crianza de sus hijas, de 9 y 4 años.

Una oportunidad que cambió su vida

Todo cambió a principios de 2023, cuando vio en las redes sociales que la carrera de Enfermería llegaba a su localidad. La iniciativa fue impulsada por el entonces intendente Gabriel Álamo y el Lonco Daniel Salazar. Sin dudarlo, se inscribió, rindió el examen de ingreso y, dos semanas después, recibió la noticia que tanto esperaba: había quedado.

“Fue un día hermoso y también angustiante”, confesó Candela, quien recordó la incertidumbre de no saber con quién dejar a sus hijas mientras estudiaba. Fue su madre, Ramona, quien la tranquilizó: “De alguna forma íbamos a hacer que todo funcione”.

Tres años de sacrificio y esfuerzo

Durante los tres años de carrera, Candela hizo malabares para cumplir con sus responsabilidades. Estudiar, atender la casa y llevar a las nenas a la escuela fueron parte de su rutina diaria. Su pareja, sostén económico del hogar, trabajaba y además se encargaba del campo, mientras ella se ocupaba del resto.

“Mi motor fueron mis hijas”, afirmó con orgullo. “Quería demostrarles que siempre se puede salir adelante, que en un futuro se sientan orgullosas de su mamá”.

El examen final: bajo la nieve y sin electricidad

El pasado 5 de agosto, en medio de un fuerte temporal, con nieve y sin suministro eléctrico, Candela y sus 18 compañeros rindieron su examen final. Fue de noche, con frío, pero lograron superar la prueba.

“Aprendí que la enfermería es también escuchar”, destacó la joven, quien durante sus prácticas en el Hospital de Aluminé tuvo una guía fundamental: su tutora Sofía Atela. “Nos enseñó a ser buenas personas, a tener respeto y empatía con todos los pacientes, que a veces no solo vienen por un dolor físico, sino para ser escuchados”.

Una experiencia que la marcó

Durante sus prácticas, Candela vivió una situación que la impactó profundamente. Estuvo a cargo de un paciente postrado, desorientado, y su familia viajaba todos los días desde Villa Pehuenia para acompañarlo. “Vi una familia cansada, pero de la rutina y la incertidumbre de saber que su familiar no iba a mejorar”, recordó con nostalgia.

Ella los escuchó, les respondió dudas y pasaba a charlar con ellos cuando podía. El paciente falleció dos semanas después de terminar sus prácticas, pero esa experiencia dejó una huella imborrable en su vocación.

Orgullo mapuche y el ejemplo de su madre

Candela quiere ejercer en Aluminé, donde viven sus hijas y la mayor parte de su familia. Su padre, oriundo de Quillen, le inculcó el respeto por la tierra y las personas. Pero su principal inspiración es su madre, Ramona Erices, quien lleva 25 años como agente sanitaria en la localidad.

“Gracias a ella tuve el incentivo de estudiar algo relacionado con la salud. Desde chica me gustaba ver cómo la saludaban, cómo la conocían y que era tan querida”, expresó.

Hoy Candela está lista para seguir sus pasos y llevar salud a las zonas rurales, tal como lo hace su madre. En el hospital de Aluminé ya se realizan visitas a parajes junto a médicos y odontólogos, y ella sueña con sumarse.

Un logro colectivo

Los 19 egresados no son todos de Aluminé: hay dos de Villa Pehuenia, uno de Lonco Luan y otro de Ruca Choroy. Estudiaron juntos y se apoyaron mutuamente. “Siempre había un compañero dispuesto a ayudar”, destacó Candela.

La ceremonia de colación será en octubre, cuando rindan los últimos estudiantes que adeudan materias. Para Aluminé, es un hito histórico: tener profesionales de salud formados en el pueblo, para el pueblo.

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