Río Cuarto en alerta: el fenómeno que ya tiene fecha y que podría transformar los caminos en cauces
El Súper Niño ya está en marcha y en Río Cuarto los especialistas advierten que sus efectos no serán parejos: mientras algunos suelos podrían aprovechar el agua, otros ya muestran señales de deterioro que preocupan. Qué dicen los expertos que puede cambiar en los caminos y en las zonas bajas de la región.
La Universidad Nacional de Río Cuarto reunió a especialistas para analizar cómo prepararse ante un ciclo de lluvias intensas que ya está en marcha. El Servicio Meteorológico Nacional estima que las condiciones actuales persistirán con una probabilidad superior al 95 por ciento durante el trimestre septiembre-noviembre, con intensidad fuerte o muy fuerte.
La jornada fue organizada por el Servicio de Conservación y Ordenamiento de Tierras de la UNRC, con el objetivo de abrir un espacio de diálogo sobre las medidas que pueden adoptarse frente a un escenario de mayores precipitaciones.
Un suelo deteriorado no absorbe: el agua busca otros caminos
El ingeniero agrónomo y docente de la UNRC Marcos Bongiovanni puso el foco en la capacidad de los suelos para absorber e infiltrar el agua. Advirtió que "ante lluvias de alta intensidad y corta duración un suelo deteriorado puede no alcanzar a incorporar el volumen de agua recibido, generando escurrimientos superficiales".
En ese contexto, señaló que "los caminos pueden transformarse en verdaderos cauces, concentrando el agua y trasladándola hacia las localidades, con potenciales daños en las vías de comunicación y en sectores urbanos".
Bongiovanni explicó además que "una de las principales dificultades está vinculada con el deterioro de los suelos y la pérdida de materia orgánica, un componente fundamental para mantener su estructura y favorecer la infiltración".
Oportunidad o amenaza, según la zona
El especialista planteó que "un Año Niño puede representar tanto una amenaza como una oportunidad, dependiendo del nivel de preparación de cada suelo". En las zonas altas, "una mayor disponibilidad de agua podría favorecer los rendimientos". En las zonas bajas, en cambio, "el aumento de las precipitaciones puede provocar una elevación de las napas y afectar la productividad".
La Organización Meteorológica Mundial proyecta que el fenómeno podría continuar intensificándose y persistir hasta entrado 2027.
Anticiparse, la única receta
La ingeniera agrónoma Carmen Cholaky remarcó que "los pronósticos no necesariamente tendrán el mismo impacto en todas las regiones del país". Sin embargo, destacó que "el dato central es la necesidad de anticiparse y adoptar medidas de prevención frente a un posible ciclo húmedo".
La jornada de la UNRC puso el foco en una cuestión clave para Río Cuarto y la región: la preparación de los suelos y los caminos de cara a un ciclo que ya muestra sus primeras señales.