Río Gallegos se tiñó de azul y oro: dónde se juntaron los hinchas tras el Superclásico
Boca ganó el Superclásico y en Río Gallegos la esquina de Kirchner y San Martín se llenó de camisetas y banderas. Hasta una nena contó el detalle que se vivió en su casa con su mamá hincha de River.
Boca se llevó el Superclásico por 1 a 0 con el gol de Lautaro Di Lollo y la noticia corrió rápido por todo el país. En Río Gallegos, la respuesta no tardó: apenas terminó el partido, los hinchas xeneizes empezaron a juntarse en la esquina de las avenidas Kirchner y San Martín para celebrar.
La convocatoria fue creciendo con el correr de los minutos. Familias, grupos de amigos y simpatizantes de todas las edades se acercaron con camisetas, banderas y todo tipo de elementos identificatorios del club. Los bocinazos de los autos que pasaban, los cánticos y las clásicas cargadas hacia el rival le pusieron el clima a la tarde en el centro de la ciudad.
Un partido trabado y con expulsiones
El encuentro tuvo un protagonista excluyente: Di Lollo, autor del único tanto, que le permitió a Boca sumar tres puntos valiosos en la pelea por la tabla anual. River, en tanto, terminó con dos jugadores menos por las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y, más tarde, de Gonzalo Montiel.
El segundo tiempo fue más friccionado, con muchas discusiones entre los futbolistas y reclamos por las decisiones del árbitro. Aun así, el equipo xeneize aguantó la ventaja y se quedó con el triunfo.
Lo que decían los hinchas en la calle
Durante la cobertura, este medio dialogó con algunos de los simpatizantes que se acercaron a festejar. La satisfacción por el resultado y la expectativa por lo que viene fueron los sentimientos que más se repitieron.
Uno de los hinchas hasta se animó a pedir más: “Tendríamos que haber hecho por lo menos cuatro o cinco goles”, expresó. También criticó el arbitraje, al que calificó como malo para los dos equipos, aunque aclaró que, según su visión, no había incidido en el resultado.
Otros destacaron el rendimiento del plantel y se mostraron confiados para los próximos compromisos. Y, como no podía ser de otra manera, hubo lugar para el folclore: las tradicionales cargadas entre xeneizes y millonarios se hicieron sentir entre banderas y camisetas.
Los más chicos y una historia familiar
La celebración tuvo a los más chicos como protagonistas. Algunos contaron que habían visto el partido con sus padres y amigos, y otros se animaron a pronosticar un buen futuro para el equipo. Hasta las mascotas dijeron presente: varios perros acompañaron a sus familias entre banderas y camisetas.
Uno de los momentos más divertidos de la tarde llegó cuando una nena contó que su mamá, hincha de River, había terminado llorando por la derrota. Una postal más de cómo se vive el Superclásico en muchas familias argentinas.
Con el triunfo ya consumado, los simpatizantes siguieron llegando a la esquina de Kirchner y San Martín, donde las bocinas, las banderas y los cantos acompañaron una nueva celebración azul y oro en Río Gallegos.