Río Negro apuesta a 100.000 hectáreas bajo riego, pero hay un detalle que lo cambia todo
Río Negro quiere sumar 100.000 hectáreas bajo riego, pero el propio secretario de Agricultura advierte que hay algo que podría arruinar el plan. ¿Qué se esconde detrás de la advertencia?
El secretario de Agricultura de Río Negro, Lucio Reinoso, puso sobre la mesa un plan que podría transformar el mapa productivo de la provincia: la incorporación de hasta 100.000 hectáreas bajo riego. La primera etapa ya está en carpeta y contempla infraestructura para 40.000 hectáreas, mientras se evalúan nuevos proyectos de colonización.
Pero el funcionario fue claro: no alcanza con sumar superficie. "Cuando uno habla de sistemas productivos, lo que tiene que pensar es la rotación de los cultivos. No podemos hacer indefinidamente maíz, maíz, maíz sobre maíz", advirtió.
El maíz que falta y los dólares que se van
La ganadería rionegrina necesita 103.000 toneladas de maíz para cubrir la demanda de alimento. Traer ese grano desde otras zonas productivas le cuesta a la provincia 20 millones de dólares por año.
Reinoso imagina un esquema mixto: aproximadamente la mitad de la nueva superficie bajo riego se destinaría a pasturas que pueden durar unos cinco años, y el resto entraría en rotaciones con maíz, cebolla, papa, cebada, avena y trigo.
"Lo que estamos tratando de generar es productos en los cuales tenemos mercado", explicó. La idea es evitar que un solo cultivo sature el mercado y haga caer los precios.
La alfalfa aparece como una pieza clave: sirve como fuente de proteína para los animales y, además, tiene potencial exportador. "Nuestra idea es que eso que está sucediendo allá suceda acá", sostuvo.
Cinco proyectos, una misma estrategia
La provincia trabaja sobre cinco iniciativas. "Son cuatro proyectos de riego y uno de gestión de riesgo", precisó Reinoso. Este último incluye tecnología contra el granizo para la fruticultura, camiones para trasladar fardos en sequías y equipamiento para combatir incendios rurales.
El clima es una de las mayores preocupaciones. "No podemos seguir dependiendo de estas cuestiones", dijo el funcionario. Y agregó: "Si podemos manejar el agua, que es uno de los recursos más importantes, le damos estabilidad".
La fruticultura no queda afuera. "No podés estar dependiendo de que un granizo te arruine todo el laburo", planteó. Una mala temporada no golpea solo al productor: también frena a transportistas, cosechadores y podadores.
Energía y puerto, los otros cuellos de botella
El bombeo con gasoil dejó de ser rentable en varias zonas. "Hoy producir bombeando gasoil no nos conviene, es imposible", afirmó. La transición hacia energía eléctrica y renovables es parte del plan.
Para colocar la producción, el puerto multipropósito de San Antonio Este asoma como una alternativa clave. Alfalfa, cebolla y frutos secos son algunos de los productos con potencial exportador. El desafío es que las compañías marítimas incorporen al puerto en sus circuitos.
Reinoso insistió en que el Estado no reemplaza al productor. "Los productores lo están haciendo, nosotros simplemente juntamos las ideas y todos los desafíos que tiene cada productor y le ponemos cabeza, herramientas y estrategia", resumió.
La apuesta es que el crecimiento se sostenga más allá de los tiempos políticos, con diversificación, infraestructura y capacidad de respuesta frente a un clima cada vez más cambiante.