Río Negro blindará 273 mil hectáreas del Golfo: qué pasará con la pesca y el turismo
La pesca artesanal y el turismo parecían tener la última palabra en el Golfo San Matías. El proyecto que llega a la Legislatura propone otra cosa: 273 mil hectáreas repartidas en tres categorías, con una Secretaría definiendo qué se puede hacer y qué no en cada zona.
El Gobierno de Río Negro envió a la Legislatura un proyecto de ley para crear el área natural protegida «Corredor de los Cinco Grandes» en el Golfo San Matías, una iniciativa que abarca más de 270 mil hectáreas de espacio marino-costero y que se trataría en la sesión del próximo jueves.
La propuesta busca ordenar ese territorio en tres categorías de conservación y uso, con el objetivo de resguardar la biodiversidad y, al mismo tiempo, delimitar los espacios destinados a la pesca, el turismo y los desarrollos productivos.
¿Qué especies quedan bajo protección?
El corredor lleva su nombre por los cinco grupos de especies que pretende preservar: orcas, tiburones, delfines, ballenas y lobos marinos. Muchos de ellos cuentan con subespecies en peligro.
Entre los casos más sensibles aparece el delfín de Lahille, una de las variedades más amenazadas de Argentina y catalogada como especie en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). También se menciona a la Franciscana, en estado vulnerable por la captura accidental con redes de pesca.
Los fundamentos del proyecto suman a la ballena franca austral, el lobo marino de un pelo y el tiburón gatopardo, considerado vulnerable. Además, se registra la presencia de crías de orcas en Punta Bermeja y Bahía Rosas.
Cuánto territorio abarca y hasta dónde llega
El área propuesta comprende 273.300 hectáreas de sector costero y marino, desde la desembocadura del río Negro hasta las áreas naturales protegidas de Punta Bermeja, Pozo Salado, Caleta de los Loros y Punta Mejillón, con una proyección de hasta 12 millas náuticas mar adentro.
El corredor forma parte de los «Golfos Norpatagónicos y Frente Valdés» y del «Corredor Costero Norte de Argentina», dos espacios identificados internacionalmente como Áreas Importantes para la Conservación de Mamíferos Marinos (IMMA).
El texto también señala la presencia de tiburones y rayas frente a Promontorio Belén y Bahía Creek, que comparten espacios de reproducción y desove con el pez gallo y que se ven afectados de forma mutua por la pesca no reglamentada.
Las tres categorías de protección
El proyecto divide el área en tres niveles, cada uno con distintos grados de protección y usos habilitados:
Paisaje Protegido: sectores de uso recreativo y turístico, como la pesca deportiva y las actividades náuticas que se desarrollan sobre todo en verano, bajo criterios compatibles con la conservación.
Parque Provincial: zonas de mayor protección ecológica, orientadas a actividades de bajo impacto, ecoturismo y educación ambiental.
Reserva de uso múltiple: permitiría combinar la conservación con actividades productivas y recreativas. La pesca podría desarrollarse bajo criterios de manejo sustentable.
La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático sería la encargada de reglamentar qué actividades quedarían permitidas, cuáles prohibidas y cómo se controlaría el cumplimiento de las medidas en cada zona.
Qué pasa con la pesca y el turismo
El proyecto no prohíbe la pesca artesanal y productiva en todo el corredor: la actividad se concentraría en las áreas de «uso múltiple», sujetas a pautas de conservación.
La iniciativa también prevé la participación de los municipios costeros, los pescadores artesanales y las instituciones académicas y ambientales vinculadas para elaborar las guías de manejo.
Si la Legislatura la aprueba, la delimitación marítimo-costera se incorporará al sistema provincial de áreas naturales protegidas establecido por la ley M 2669.