Río Negro paga parte del sueldo para que los jóvenes consigan su primer empleo, pero hay un requisito de edad

Río Negro empezó a cubrir parte de las contribuciones de las empresas que tomen jóvenes sin experiencia, y a miles de pibes de la provincia les cambia la chance de conseguir el primer trabajo. La edad que puso el programa deja afuera a más de uno.

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Río Negro paga parte del sueldo para que los jóvenes consigan su primer empleo, pero hay un requisito de edad
Río Negro paga parte del sueldo para que los jóvenes consigan su primer empleo, pero hay un requisito de edad

Terminar el secundario, arrancar una carrera o querer independizarse choca siempre con la misma pared: piden experiencia para dar el primer trabajo, pero nadie contrata sin experiencia. El Gobierno de Río Negro intenta destrabar ese círculo con el programa Empleo Joven Rionegrino, que empezó a funcionar en agosto.

La iniciativa apunta a jóvenes de entre 18 y 23 años y busca facilitar su ingreso al empleo formal. No resuelve todos los problemas del mercado laboral, pero ofrece una herramienta para que la falta de trayectoria no siga cerrando puertas.

Cómo funciona el beneficio

El programa contempla un crédito fiscal equivalente al 50% de las contribuciones patronales. Ese porcentaje puede trepar al 75% en determinados casos y la ayuda puede extenderse hasta 24 meses. Además, incluye instancias de capacitación y acompañamiento.

Para un comercio pequeño o una pyme, tomar a alguien sin experiencia representa costos y tiempo de formación. Reducir esa barrera puede destrabar contrataciones que antes no se concretaban.

Desde la columna se aclara que el objetivo no es que una empresa contrate solo para cobrar un beneficio. La idea es atender las necesidades de quienes buscan una oportunidad y, al mismo tiempo, las condiciones de quienes pueden ofrecerla. Los incentivos, sostiene el autor, pueden acercar a los jóvenes al mercado laboral y fortalecer a las empresas locales.

Formación y acompañamiento, las otras patas

El autor remarca que los jóvenes necesitan algo más que un puesto: empleo formal, condiciones claras, posibilidades de aprender y continuidad. Muchos estudian y trabajan a la vez o necesitan ingresos propios. Otros quieren quedarse en su localidad, pero encuentran pocas ofertas o no saben dónde buscar.

Por eso considera clave que el programa no se limite al incentivo fiscal. La formación profesional, la certificación de competencias y el acompañamiento pueden marcar la diferencia si están vinculados con los perfiles que las empresas necesitan. Cursos desconectados del mundo laboral no alcanzan: la articulación entre educación, formación y sector privado será determinante para que los jóvenes consigan su primer empleo y puedan crecer.

El Servicio de Empleo Rionegrino también puede cumplir un papel importante. Vincular a quienes buscan trabajo con las empresas que necesitan personal acerca dos realidades que muchas veces no se encuentran. Para alguien sin experiencia ni contactos, contar con orientación y un canal concreto para postularse puede ser tan importante como el incentivo.

Las oportunidades de la provincia y el desafío de llegar a todos

Río Negro tiene oportunidades en la energía, la minería, el turismo, la logística, el comercio y los servicios. Pero el crecimiento productivo solo tendrá un efecto amplio si se traduce en posibilidades para quienes viven acá. No alcanza con celebrar inversiones si los jóvenes no encuentran cómo incorporarse a esas actividades o sienten que deben irse de la provincia para construir su futuro.

La iniciativa debe llegar a las distintas localidades y no quedar concentrada en los principales centros urbanos, porque las oportunidades laborales y de capacitación varían según el lugar. También habrá que evaluar sus resultados: cuántos jóvenes acceden a un puesto formal, cuántos lo sostienen al terminar los beneficios y si la experiencia les abre nuevas puertas. Esos datos permitirán corregir lo necesario y fortalecer lo que funcione.

El autor cierra con una valoración personal: Empleo Joven Rionegrino es una buena iniciativa porque busca superar una de las barreras más difíciles del comienzo de la vida laboral. El primer empleo no es solo un sueldo; también significa ganar autonomía, asumir responsabilidades y empezar a tomar decisiones propias. Para muchos jóvenes, es un paso importante hacia la independencia.

El programa no resolverá por sí solo la informalidad, los bajos ingresos ni la falta de oportunidades en algunas localidades. Pero eso no debería llevar a desestimar una herramienta que puede abrir puertas. Río Negro necesita fortalecer a sus empresas y generar actividad, pero también que sus jóvenes sean parte de ese proceso. Si el incentivo se traduce en contrataciones reales, formación útil y continuidad, será un paso en la dirección correcta.

* El autor es estudiante de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas (UCA) e integra el Cerneba.

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