Roban medidores completos en Tolosa y los vecinos ya no saben qué hacer
¿Cansados de los robos? En Tolosa, los delincuentes se llevaron medidores completos y los vecinos estallaron. Conocé los detalles de un hecho que expone la inseguridad en el barrio.
Los vecinos de Tolosa volvieron a ser víctimas de la inseguridad. Esta vez, los delincuentes se llevaron medidores completos de varias viviendas en la zona de 120 y 528, en un hecho que se suma a una larga serie de episodios que mantienen en vilo al barrio.
Según denunciaron desde la Asamblea Vecinal Tolosa, los nuevos robos ocurrieron en la calle 120 entre 526 y 527. Allí, los frentistas se encontraron con que les habían arrancado los medidores de luz, un elemento que, por su valor de reventa, se convirtió en uno de los blancos preferidos de los ladrones.
Pero no es un caso aislado. Desde la organización vecinal señalaron que en las últimas semanas se registraron hechos similares en el sector comprendido entre las calles 120, 121, 121 bis y 122, desde 531 hasta 524. “No podemos más vivir así, con este miedo latente”, expresaron los vecinos al compartir los casos.
Un problema que se extiende
El robo de medidores y de caños de cobre o bronce se convirtió en una modalidad delictiva que preocupa en distintos barrios de la región. El motivo es simple: estos materiales tienen un alto valor en el mercado de la reventa, lo que los convierte en un botín atractivo para los delincuentes.
Pero el perjuicio no es solo económico. La sustracción de elementos vinculados a las conexiones de servicios puede generar riesgos graves para los vecinos, como cortes de suministro, daños en las instalaciones o incluso accidentes. Además, las viviendas quedan expuestas y vulnerables.
El reclamo de los frentistas
En Tolosa, los frentistas reclaman mayor seguridad y advierten que los episodios se repiten con frecuencia. La preocupación es tal que la Asamblea Vecinal Tolosa decidió hacer públicos los casos para visibilizar la situación y exigir respuestas a las autoridades.
Mientras tanto, los vecinos viven con el temor de que el próximo robo les toque la puerta. Y no es para menos: con cada medidor que desaparece, la sensación de indefensión crece y la paciencia se agota.