Robaron un cadáver para tapar una fortuna de 200 millones: el dato que la Justicia pampeana ignoró
Un hacendado, una fortuna que hoy equivaldría a 200 millones de dólares y un cadáver que desapareció del cementerio a los pocos días de un reclamo de filiación. La investigación que reconstruye el caso Otero guarda un capítulo que nunca llegó a los tribunales.
El periodista Walter Goñi reveló en INFOPICO RADIO 99.9 los detalles de su primer libro, donde documenta cómo el dinero, la impunidad y la muerte se cruzaron durante más de sesenta años en La Pampa. La obra, titulada La herencia maldita de Rufino Otero, es el resultado de una investigación que se extendió casi dos décadas y que vincula una fortuna multimillonaria, la profanación de una tumba en General Acha, la caída fatal de dos pintores en Santa Rosa y un acuerdo que se cerró lejos de los tribunales.
Goñi, director periodístico de El Diario de La Pampa, adelantó los ejes centrales de la publicación durante una entrevista radial. Según contó, se trata de hechos que durante más de 60 años funcionaron como un "secreto a voces" y que dejan al descubierto las fisuras y las inacciones del poder judicial y político de la provincia.
Una fortuna sin techo y una hija no reconocida
El punto de partida es la vida de Rufino Otero, uno de los mayores terratenientes de la región. Su patrimonio, según las estimaciones que maneja el autor, era el más importante de La Pampa entre las décadas del 60 y del 90.
"Se habla de 30 millones de dólares", precisó Goñi. Y agregó: "Yo le pregunté a un conspicuo empresario pampeano a cuánto equivaldrían hoy en la realidad, y me dijo que hoy serían 200 millones de dólares. Digo, para magnificar la fortuna que estaba en juego".
Otero murió sin reconocer a Eva Paole, la hija que tuvo con su empleada doméstica. Al fallecer el hacendado, la herencia pasó en un primer momento a manos de Darío Sarasola, su sobrino político y heredero forzoso sin vínculo de sangre. La disputa se encendió en septiembre de 1999, cuando Paole, con 64 años, decidió reclamar judicialmente su identidad biológica.
La reacción fue extrema: apenas 30 o 40 días después de iniciado el reclamo, el cuerpo de Otero desapareció del cementerio de General Acha. En su lugar apareció el cadáver de Alberto Salvini, un vecino de Toay. La investigación de Goñi sostiene que Sarasola fue el autor intelectual de esa maniobra, pensada para impedir las pruebas de ADN.
Los pintores que sabían demasiado
Lo que en su momento pareció un ardid torpe para ocultar un lazo biológico escondía, según el libro, un entramado mucho más oscuro. En 2007, a partir de una fuente policial de máxima confianza, Goñi y su equipo —junto a los periodistas Gustavo Laurnagaray y Juan Parilo— publicaron en El Diario de La Pampa la conexión entre el robo del cadáver y un supuesto accidente laboral ocurrido tres años antes.
En 2004, dos pintores cayeron al vacío desde un décimo piso en el centro de Santa Rosa. "Habían sido la mano de obra barata en el robo del cadáver de Rufino Otero", afirmó Goñi. Pese a las evidencias, la Justicia pampeana cerró la causa en 2007 bajo la carátula de accidente laboral.
El libro reconstruye ese paralelismo con testimonios exclusivos que contradicen la versión oficial, entre ellos los de Rubén Erviti y la señora de Vallejos, esposa y familiares directos de los operarios fallecidos. Ambos relataron las idas y vueltas que mantuvieron con Sarasola después de la profanación de la tumba.
Catorce años de litigio y una jueza que renunció
Eva Paole necesitó 14 años de proceso para que la Justicia reconociera lo que los análisis de ADN ya confirmaban desde 2012: que era hija biológica de Otero. Para Goñi, durante todo ese tiempo hubo una complicidad judicial que protegió a Sarasola y, tras su muerte en 2007, a su esposa Graciela Cavantó.
"La jueza que le dio esa complicidad se terminó yendo y terminó renunciando porque sabía que tenía un jury a la vuelta de la esquina", detalló el periodista. Y marcó el contraste con cualquier otro caso: "Estuvo inhibido solamente durante seis meses. Si vos, yo o cualquier persona hoy tuviese un reclamo de filiación, no podríamos vender una bicicleta a la semana siguiente".
Ese margen le habría permitido a Sarasola vaciar la herencia mientras el expediente seguía su curso.
El final que no estaba en los expedientes
El dato más fuerte del libro aparece cuando la disputa parecía resuelta. En 2014, el Superior Tribunal de Justicia pampeano avaló —a través de un dictamen del Procurador General— que Paole era legalmente hija de Otero. Sin embargo, el juicio se detuvo de golpe.
Los diez cuerpos del expediente que Goñi revisó durante meses terminan con una presentación en la que ambas partes desisten de continuar con los reclamos. "Efectivamente hubo un acuerdo extrajudicial, hubo un acuerdo extrajudicial con dinero, por debajo de la mesa, en negro, de manera extraoficial", reveló el autor.
El monto figura en la publicación y selló el litigio en silencio. Según Goñi, ese arreglo "de ninguna manera dejó conforme a los hijos de Eva", quien falleció en abril de 2023.
Del cajón al impulso de un Pulitzer
Aunque buena parte de la verdad ya había visto la luz en 2007, las trabas legales y el hermetismo de los involucrados frenaron la investigación durante años. Recién en 2024 Goñi decidió convertir todo en un libro, empujado por el periodista estadounidense Steve Fainaru.
Fainaru ganó el Premio Pulitzer por su cobertura de la Guerra de Irak en el Washington Post y trabó amistad con Goñi en Argentina durante el trabajo conjunto sobre abusos en el fútbol infantil, el conocido "Caso Krüger". Después de escuchar el caso Otero en un asado, no dudó: "Es algo que podría haber ocurrido en cualquier parte del mundo y donde la realidad supera la ficción". Hoy firma el prólogo.
Las 180 páginas de estricta no ficción surgieron de la lectura de miles de fojas y de entrevistas reveladoras, como la que el autor le hizo al médico personal de Otero, que hoy tiene 98 años.
Un lanzamiento con carga simbólica
Editado por Sueñera Ediciones —sello alternativo de Editorial Sudestada— y con arte de contratapa del artista radicado en España Pedro Rosso, el libro está en la etapa final de maquetación y diseño de portada. Goñi espera presentarlo oficialmente entre el 12 y el 13 de noviembre.
El lugar elegido es la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), y no es casual. "Tiene mucha significancia. Fue no solo el lugar donde me formé como profesional, sino también el lugar que me cobijó. Tengo un origen familiar humilde, de clase trabajadora, y si no hubiese sido por la universidad pública y la beca de la universidad, yo no hubiese sido el único de mis seis hermanos, y el único en mi familia paterna y materna, en haber accedido a la educación superior", reflexionó emocionado.
Para el autor, el libro resume un tramo de la historia reciente pampeana donde "el dinero, la impunidad y la muerte se cruzaron de manera sistemática".