Robaron una escuela en Tolosa y la bronca vecinal no para de crecer
Un nuevo robo en una escuela de Tolosa enciende las alarmas vecinales. ¿Qué pasó esta madrugada y por qué la Asamblea suspendió una reunión clave con el Ministerio?
La ola de inseguridad que golpea a Tolosa sumó un nuevo capítulo: esta madrugada, delincuentes ingresaron a la E.E.M. N° 5, ubicada en 531 entre 115 bis y 115, y causaron destrozos para llevarse notebooks, dinero de la cooperadora y otros elementos de valor. El hecho volvió a despertar la indignación de los vecinos, que denuncian que los ataques ya afectaron a viviendas, comercios, clubes y varias instituciones de la zona.
Según reconstruyeron fuentes del caso, los ladrones entraron por el patio y forzaron rejas y ventanas para acceder al edificio. Una vez adentro, violentaron las puertas de la dirección y sustrajeron los elementos mencionados. La comunidad educativa se mostró consternada, mientras que los vecinos aseguran que la situación se volvió insostenible.
¿Qué dice la Asamblea Vecinal?
Eduardo Hache, referente de la Asamblea Vecinal de Tolosa, expresó su bronca por el nuevo episodio. En diálogo con EL DIA, señaló que el robo se suma a una larga lista de instituciones damnificadas. "Ya venimos golpeados de otras instituciones, como la Unidad Sanitaria de la Unidad 9, la delegación municipal de 528 bis y 2 bis, y también otros colegios. No se puede estar viviendo así", afirmó.
Hache también cuestionó la falta de respuesta del Ministerio de Seguridad bonaerense ante el pedido de reunión que la Asamblea había presentado formalmente. La intención era concretar un encuentro el martes 11, pero ante el silencio oficial, decidieron suspender la convocatoria. "El Ministerio no contesta. No responde a la requisitoria de la Asamblea Vecinal de Tolosa y, por eso, vamos a tener que suspender la reunión", explicó.
El referente recordó que el objetivo del encuentro era discutir los compromisos asumidos en el acta acuerdo firmada el 17 de diciembre de 2025. La falta de respuesta del Ministerio deja en evidencia la creciente desconfianza de los vecinos hacia las autoridades, que ya venían reclamando medidas concretas para frenar la ola de robos.