Robo millonario de cables de cobre en San Miguel de Tucumán: el elaborado montaje que usaron para no levantar sospechas
El operativo incluyó ropa de trabajo, conos y un cartel de desvío. Lo que llamó la atención de los investigadores fue el rol que habría tenido un efectivo uniformado en plena vía pública.
Un policía y otros cuatro hombres fueron imputados por el robo de unos 2.500 kilos de cables de cobre valuados en $ 37 millones, en una maniobra que habría sido planificada al detalle en pleno Barrio Sur de San Miguel de Tucumán. Los acusados simularon realizar una obra: usaron ropa de trabajo, conos reflectivos y hasta un cartel de desvío para cortar y llevarse unos 400 metros de cable subterráneo de una empresa telefónica.
El hecho ocurrió el martes 25 de agosto, alrededor de las 6.30, en la intersección de Rondeau y Chacabuco. Según la investigación, cuatro hombres de 24, 25, 26 y 33 años, junto a otras dos personas aún no identificadas, llegaron al lugar vestidos con ropa de grafa azul y a bordo de una camioneta roja registrada en Aguilares.
¿Cómo fue la maniobra?
Con una aparente distribución previa de tareas, descendieron del vehículo, colocaron conos reflectivos y comenzaron a trabajar sobre la tapa de una boca de tormenta, donde estaban instalados los cables subterráneos. De acuerdo con la acusación, cortaron y se apoderaron de 200 metros de cables de 2.200 pares y otros 200 metros de cables de 1.200 pares de cobre. Luego cargaron el material en la camioneta y escaparon.
La maniobra contó con la participación de un empleado policial de 35 años, que estaba uniformado y portaba su arma reglamentaria. El efectivo se desempeña en el centro de monitoreo de Banda del Río Salí. Su presencia, según la Fiscalía, habría servido para darle apariencia de legitimidad al operativo mientras se realizaba el corte de los cables.
La imputación y las medidas
Por el caso intervino la Unidad Especializada de Robos y Hurtos II del Ministerio Fiscal, a cargo de Susana Cordisco. Los civiles fueron imputados por hurto en calidad de coautores, mientras que al policía se le atribuyó hurto agravado por ser integrante de las fuerzas de seguridad.
Durante la audiencia, el auxiliar de fiscal Ignacio Martucci calificó el episodio como “sumamente grave” y sostuvo que la maniobra fue previamente planificada: habrían escogido el lugar y el horario para evitar ser advertidos y contaban con las herramientas necesarias para concretar el robo.
Dos de los presuntos involucrados permanecen prófugos. La investigación cuenta con un registro fílmico aportado por un empleado de la empresa afectada, y resta analizar otras cámaras de seguridad, peritar los seis celulares secuestrados y realizar una rueda de reconocimiento.
En la audiencia también surgieron contradicciones en las declaraciones de tres de los imputados, de 25, 26 y 33 años, quienes aseguraron ser trabajadores independientes. Sin embargo, la Fiscalía indicó que serían empleados públicos: uno trabajaría en la Legislatura y los otros dos en la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.
El abogado querellante estimó que la cantidad de material sustraído equivale a unos 2.500 kilos de cobre, con un valor aproximado de $ 37 millones. Además, se informó que el acusado de 33 años ya registra otra causa en trámite por un hecho similar y contra la misma empresa denunciante.
Al declarar, el policía aseguró que había sido contratado para realizar un “servicio en negro” y que creyó que se trataba de una empresa tercerizada. “Los obreros estaban bien vestidos. Hubo profesionalismo en el trabajo, por lo que nunca me di cuenta que no eran obreros”, sostuvo.
Finalmente, luego de cuatro horas de audiencia, el juez no hizo lugar al pedido de prisión preventiva. Sin embargo, ordenó que el efectivo policial cumpla arresto domiciliario durante 40 días, con rondas periódicas y sorpresivas. Los otros imputados quedaron sujetos a medidas de menor intensidad, no privativas de la libertad, por el término de dos meses. Además, se fijó una caución de $ 3 millones para el policía y de $ 2,5 millones para los demás acusados, requisito que deberán cumplir para mantener su libertad.