Roca ya es una ciudad universitaria: cuánto rinde un alquiler y los barrios que se vienen
Hay un dato que explica por qué los inversores están moviendo su plata desde los terrenos hacia los departamentos. Y hay otro que anticipa hacia dónde va a crecer la ciudad.
El mercado inmobiliario de Roca atraviesa una transformación que combina alquileres con alta rentabilidad, créditos hipotecarios en alza y una expansión urbana que redefine los límites de la ciudad. Mientras la demanda de viviendas para alquilar se mantiene firme, las casas aptas para crédito concentran el movimiento y los loteos nuevos avanzan a un ritmo más lento.
El crecimiento de la ciudad también se mide en ladrillos: nuevos barrios, inversiones y la ampliación de su ejido urbano. Según Ulises Terbay, de Inmobiliaria Terbay, la demanda de alquileres es "muy sostenida", favorecida por el perfil universitario que adquirió Roca. La firma, con más de seis décadas de trayectoria, pasó del corretaje tradicional a participar en loteos y proyectos de inversión.
Números que mueven decisiones
Lisandro Peruzzi, de Barda Sur, observa que las casas aptas para crédito hipotecario son de los productos más buscados. Los departamentos cercanos a los 50.000 dólares pueden alcanzar rentas próximas al 10% anual en dólares, una ecuación que empuja a propietarios e inversores a mover capital inmovilizado en terrenos hacia unidades que generen renta mensual.
El diferencial de precios con otras ciudades suma otra oportunidad: terrenos que en Roca se consiguen alrededor de los 25.000 dólares valen cerca de 70.000 en zonas comparables de Cipolletti.
La Ruta 22 como disparador
La conectividad aparece como un factor clave. La transformación de la Ruta 22 podría ampliar el radio de quienes elijan vivir en Roca aunque trabajen en otros puntos del Alto Valle. Susana Ongaro, de La Estrella Inmobiliaria, asegura que "Roca se va a expandir una vez que tengamos una Ruta 22 que permita desplazarse hacia Neuquén en poco tiempo".
Ongaro coincide en que los alquileres lideran la demanda y que las operaciones con crédito hipotecario se concentran entre 80.000 y 100.000 dólares. También detecta inversores con capitales de 50.000 a 70.000 dólares que buscan propiedades orientadas al mercado estudiantil.
Vaca Muerta, el efecto indirecto
María Carlino, de Carlino Propiedades, señala que el crédito hipotecario volvió a generar movimiento y que crece el interés por unidades funcionales destinadas a renta. En esa mirada, Vaca Muerta opera como un factor indirecto: no solo por la actividad petrolera, sino por el movimiento económico y habitacional que puede irradiar hacia otras ciudades del corredor.
Magaly Yañez, de Casa Nueva Inmobiliaria, describe un mercado con oferta que supera a la demanda. El movimiento se concentra en propiedades de valores accesibles y terrenos, sobre todo entre quienes buscan un lote con título para construir. Los créditos hipotecarios, dice, son "una gran ayuda para los matrimonios jóvenes que quieren adquirir su casa".
Hacia dónde crece Roca
María Laura Suárez, de Aitue Propiedades, identifica posibilidades en la zona oeste, los corredores de acceso y las áreas periféricas donde todavía hay tierra disponible y pueden incorporarse servicios. La infraestructura será determinante: nuevos loteos, viviendas y espacios públicos pueden valorizar sectores en consolidación.
Hay una coincidencia entre las cinco miradas: el desarrollo habitacional aparece con mejores perspectivas que otros segmentos. Terbay suma un activo difícil de medir en dólares: la calidad de vida. Los espacios verdes, el arbolado, las bardas, el río y la escala intermedia de la ciudad pueden convertirse en ventajas a medida que mejore la conectividad regional.