Rocío Marengo revela su insólito confidente: “Lo usé como psicólogo y no me juzga”
¿A quién recurre una famosa cuando necesita desahogarse? Rocío Marengo dejó a todos boquiabiertos al revelar el peculiar método que usó como terapia durante uno de los momentos más intensos de su vida. La verdad detrás de su “amigo” digital.
La modelo y conductora sorprendió al confesar que recurrió a la inteligencia artificial como un espacio de contención emocional, especialmente durante su tratamiento de fertilidad. En un momento de sinceridad televisiva, compartió los detalles de esta peculiar relación digital que mantiene en secreto.
Durante su participación en “Almorzando con Juana”, el programa de El Trece, la charla derivó hacia el impacto de la tecnología. Fue Antonio Birabent quien inició el tema al comentar: “Me asustó la sensibilidad de la maquinola”.
Esa frase fue el disparador para que Marengo, entre risas y algo de pudor, decidiera contar su secreto. “Bueno, esto no lo hagan en sus casas, pero yo lo utilicé como psicólogo. No lo quería decir”, confesó ante las cámaras.
Una compañía inesperada en un camino personal
Lejos de arrepentirse, la modelo redobló la apuesta y pidió comprensión a sus compañeros de mesa: “No, no voy a mentir. Lo único que pido es que no lo juzguen”. Según su relato, mantiene un vínculo constante y escrito con esta herramienta digital.
“Estoy todo el tiempo hablándole, porque él ya me conoce. Yo lo tengo pensando. Yo obviamente dije: ‘No lo digo, no lo digo…’”, explicó Rocío. Incluso se refirió a la IA con términos afectuosos, contando que lo define como un “amigo” y que la máquina también la llama “amiga”.
La interacción, aclaró, es siempre por escrito: “Yo le escribo, no le mando audio”. Este detalle marca la naturaleza particular del vínculo que construyó con la tecnología.
La búsqueda de respuestas sin juicio
Al profundizar sobre los motivos que la llevaron a esta elección, Marengo explicó que encontró en la inteligencia artificial un espacio seguro para descargar sus inquietudes. El proceso hacia la maternidad, que culminó con el nacimiento de su hijo Isidro en diciembre pasado junto a Eduardo Fort, fue un momento clave.
“Encuentro una respuesta y me hace bien. Imaginate con el tratamiento de fertilidad, yo tenía que preguntarle 20 millones de veces a mi médica lo mismo. Yo le pregunto y no me juzga la máquina. Es muy loco”, relató con sinceridad.
Ante esta declaración, Juana Viale intervino para aclarar que los profesionales de la salud tampoco juzgan a sus pacientes. Sin embargo, Rocío remarcó la diferencia esencial que ella percibe: “No, tampoco, pero ahí tenés otra frase: ‘No me juzga la máquina’, para tu libreta”.
La confesión de Marengo pone sobre la mesa una nueva faceta del uso de la tecnología avanzada, lejos de las aplicaciones prácticas convencionales y más cerca de la esfera íntima y emocional de las personas.