Rosario en alerta: tres femicidios en dos semanas y la Justicia admite que no siempre puede prevenirlos
Rosario vive una ola de violencia de género: tres femicidios en 15 días. Una jueza revela por qué la Justicia no siempre puede prevenirlos y qué herramientas existen para proteger a las víctimas.
La ciudad de Rosario atraviesa una seguidilla de violencia de género que encendió todas las alarmas. En apenas 15 días se registraron tres femicidios y un intento de asesinato con las mismas características. La ola de casos puso en el centro del debate la capacidad del Estado para detectar estas situaciones, intervenir a tiempo y proteger a las víctimas.
En ese marco, la jueza Luciana Vallarella, exfiscal especializada en la materia, analizó en el programa Una Tarde+ de La Capital+ cuáles son las herramientas que tiene la Justicia y cuáles son sus límites a la hora de actuar.
¿La Justicia puede prevenir un femicidio?
La magistrada fue contundente al explicar que el sistema judicial interviene cuando el hecho ya ocurrió. Por eso, sostuvo que la prevención no puede recaer exclusivamente en los tribunales. Su función, dijo, es investigar con diligencia, aplicar perspectiva de género, identificar el carácter de femicidio cuando corresponda y procurar una sanción ejemplar.
Para Vallarella, una respuesta adecuada de la Justicia también tiene un efecto social: transmite que estos crímenes no quedan impunes. En cambio, una actuación deficiente puede enviar “un mensaje de impunidad” a la sociedad.
Además, señaló que detrás de cada femicidio suele existir un contexto de discriminación y subordinación de las mujeres. La tarea del Poder Judicial es precisamente identificar y probar esas circunstancias en cada investigación.
¿Cambió la mirada de la Justicia?
Consultada sobre los históricos cuestionamientos por los sesgos machistas en el sistema judicial, la jueza reconoció que hubo avances, aunque todavía queda mucho por hacer. Entre los logros, mencionó la implementación del sistema penal acusatorio público en Santa Fe y una mayor incorporación de la perspectiva de género en el abordaje de las causas.
No obstante, marcó una diferencia clave: la capacitación en violencia de género no debería depender de la voluntad individual de cada fiscal o jueza. “Es una obligación que todos los operadores del Estado tenemos que cumplir”, afirmó.
Para Vallarella, la perspectiva de género debe atravesar todo el funcionamiento del sistema judicial y requiere formación permanente.
Botón de pánico, restricciones y tobilleras: ¿alcanzan?
Cuando una mujer realiza una denuncia, la Justicia dispone de distintas herramientas para reducir el riesgo: restricciones de acercamiento, tobilleras y pulseras duales, entre otras medidas. Sin embargo, la jueza advirtió que no todos los femicidios están precedidos por denuncias que permitan al Estado conocer la situación de violencia. “El femicidio no siempre avisa”, sintetizó.
De hecho, en varios de los casos ocurridos recientemente en Rosario no existieron denuncias previas. Eso impide establecer una relación directa entre una medida de protección y la prevención de un eventual femicidio.
¿Qué pasa cuando un agresor viola una restricción?
Otro de los temas abordados en la entrevista fue la violación de las medidas de prohibición de acercamiento. Vallarella explicó que esto puede constituir un nuevo delito: desobediencia a una orden judicial. En ese caso, la Fiscalía puede imputar el hecho, citar al acusado o incluso disponer su detención y llevarlo a una audiencia, según las circunstancias.
Por eso, remarcó la importancia de que las mujeres informen cuando una medida es incumplida, ya que ese comportamiento modifica el escenario y habilita una nueva intervención judicial.
“Partir de la escucha” para evaluar cada caso
Para la jueza, cuando una mujer llega a la Justicia, el primer paso es escuchar activamente qué necesita. “No todas las mujeres esperan lo mismo de la Justicia”, explicó. Algunas buscan que el agresor sea detenido; otras, asesoramiento, protección u otras alternativas para atravesar la situación.
Por eso, sostuvo que los operadores judiciales deben evaluar cada caso de manera particular y, dentro de las herramientas disponibles, encontrar respuestas adecuadas. “Podemos ser creativos en lo que podamos pensar para actuar en ese caso concreto”, planteó.
El mensaje para quienes atraviesan una situación de violencia
Hacia el final, Vallarella se dirigió a las mujeres que aún no se animan a denunciar. Su primera recomendación fue buscar una red de contención: familiares, amigos o personas de confianza que acompañen el proceso. También recordó que existen organismos estatales donde pedir asesoramiento, como el Teléfono Verde y el Centro de Asistencia Judicial. Y remarcó que, ante una emergencia, la vía inmediata es el 911.
Pero la jueza extendió el mensaje a toda la sociedad. No solo quienes sufren violencia tienen un papel que cumplir: también los vecinos, familiares y allegados pueden intervenir ante una situación de riesgo. “Si soy vecino y escucho un grito, un pedido de ayuda, llamar al 911”, ejemplificó. Para Vallarella, involucrarse también forma parte de la responsabilidad ciudadana.
Si sos víctima de violencia de género podés comunicarte con el Teléfono Verde 0800 444 0420 todos los días del año durante las 24hs. Si no podés hablar, escribí al 341-578 1509. En caso de emergencias, llamá al 911.