Rosario envejece: por qué los mayores de 60 ya son casi el 19% de la ciudad
Los adultos mayores ya son casi el 19% de Rosario, pero la ciudad todavía no está pensada para ellos. Una especialista lo grafica con un ejemplo simple que el municipio podría resolver ya.
Mientras la caída de la natalidad redefine servicios de maternidad, jardines de infantes y escuelas, Rosario enfrenta un fenómeno silencioso: cada vez son más los adultos mayores de 60 años, que ya representan el 18,7% de los habitantes, unos 192 mil vecinos. Especialistas consultados por La Capital advierten que la ciudad debe adaptarse a esta nueva realidad demográfica con políticas públicas concretas.
Una ciudad pensada para otros ritmos
Daniela Valentini, abogada de la Federación Regional de Asociaciones de Personas Adultas Mayores (Frapam) y secretaria letrada de la Defensoría de Personas Mayores del Concejo municipal, sostiene que se necesitan "políticas públicas específicas para las personas mayores y además una perspectiva que las incluya en todos los temas, desde el planeamiento urbano a la accesibilidad en el transporte, porque dentro de poco serán un cuarto de la población".
Estas organizaciones nacieron a partir de 2020, impulsadas por grupos de jubilados que buscaron visibilizarse: elevaron propuestas a legisladores y funcionarios, y firmaron convenios con instituciones formadoras para incorporar el perfil gerontológico a sus capacitaciones.
Elad Abraham, director de Mnemos, una agencia de potenciamiento cognitivo, pone el foco en lo cotidiano: "En materia urbanística, los municipios deben avanzar en una adaptación real del territorio. Por ejemplo, instalar baños en las plazas, porque los adultos mayores los necesitan más que el resto". Y agrega: "Las personas lentas y los cuerpos mayores no van con los ritmos de un espacio urbano diseñado para la hiperproductividad. Tendríamos que pensar la duración de los semáforos, el estado de las veredas, áreas dentro de las plazas que propicien la transferencia intergeneracional".
Abraham también alerta sobre el aislamiento: "Los barrios se transforman y las personas se vuelven ajenas a su propio entorno. Cierra el almacén, en la esquina se hace un edificio espejado que no sabés quién vive. Los adultos mayores pierden las referencias y se aíslan rápidamente: están cada vez más encerrados, en contacto con pantallas". Por eso, remarca la necesidad de espacios comunes y veredas en condiciones para que no teman caerse al salir.
Nuevas vejeces, nuevos desafíos
Valentini subraya que los adultos mayores no solo son más, sino que sus contextos cambiaron respecto de generaciones anteriores. Por eso, propone integrarlos como sujetos de derecho, con autonomía y voz propia, y no como objetos pasivos de cuidado. Con más de tres décadas de trabajo en Pami, impulsa una planificación que recupere experiencias virtuosas de redes vinculares, como el turismo social para jubilados y la red de clubes deportivos, que Abraham define como "única en Latinoamérica".
"La manera de tratar a los viejos habla del modelo de sociedad que queremos", insiste Valentini, y recuerda que desde hace seis meses recolectan adhesiones para que las Defensorías de las Personas Mayores —como la que funciona en el Concejo municipal y ya se replicó en Pérez, San Lorenzo, Villa Gobernador Gálvez y Funes— integren las cartas orgánicas municipales. Ya juntaron 12 mil firmas.
Geriátricos y vulnerabilidad
Según registros municipales, en Rosario funcionan 103 geriátricos. Abraham observa que las residencias de gama media y media alta "están abriendo sucursales", ante una tendencia de menos familiares disponibles para cuidar. Pide al Estado una regulación más enfática del interior de estos establecimientos, para que los residentes realicen actividades que los motiven a participar y sostener proyectos de vida.
Las condiciones materiales, claro, pesan. La semana pasada, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA presentó el informe "Vivir y envejecer en contextos de desigualdad" en el XXII Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría. Allí se evidenció un deterioro reciente de indicadores sociales y sanitarios, y se señaló que "las desigualdades sociales constituyen el principal determinante de las diferencias observadas: el nivel socioeconómico, el educativo y el tipo de hogar explican mejor las brechas en salud, bienestar y calidad de vida que la edad cronológica por sí sola".
En ese escenario, Valentini resume: "El desafío es que Rosario pueda convertirse en una ciudad amigable con las personas mayores".
Mil65, la estrategia local
En junio pasado, la Municipalidad presentó Mil65, un programa destinado a la primera infancia y a los adultos mayores. Según el municipio, apunta a "pasar de políticas aisladas a un sistema integrado de cuidados, de la reacción a la prevención, y de la asistencia al acompañamiento". La iniciativa no crea nuevas estructuras, sino que ordena, conecta y fortalece las capacidades existentes en el sistema público, con el objetivo de "ponerle nombre y apellido" a las políticas, en lugar de tratarlas de forma cuantitativa.