Rosario: la investigadora que quiere que los museos devuelvan lo que callaron durante siglos
Trabajó con las acuarelas de Turner en Edimburgo, investigó en la Tate Britain y volvió a Rosario con una pregunta incómoda: quién decide qué se guarda y qué se calla en un museo. Ahora esa discusión llegó a las aulas de la UNR.
Una gestora cultural rosarina lleva la discusión sobre la descolonización de los museos del mundo a las aulas de la UNR y a una cátedra que ya despierta interés en distintas carreras. Su nombre es Dozo y su trabajo combina conservación, memoria y política cultural.
“El museo es un espacio vivo, no es neutral. Toda colección es el resultado de decisiones: alguien determina qué se conserva, qué se exhibe, cómo se clasifica y desde qué perspectiva se cuenta una historia”, plantea la investigadora. A partir de esa idea, sostiene que descolonizar implica revisar las relaciones de poder que atraviesan las instituciones y abrir el debate sobre quiénes tienen autoridad para narrar, preservar y disponer de determinados objetos.
Para Dozo, hay piezas que exceden la categoría de objeto museístico. “Hay objetos sagrados que las comunidades reclaman porque no pueden ser comprendidos únicamente como piezas museísticas: están vinculados con su identidad, con su memoria colectiva y con una relación viva con sus antepasados”, argumenta.
El debate también es argentino
La discusión no se agota en los grandes museos europeos. En el país existen controversias sobre la restitución y la exhibición de restos humanos de pueblos indígenas que se conservan en instituciones científicas y museísticas.
El Museo de La Plata es uno de los casos más resonantes: durante décadas sus colecciones incluyeron restos humanos indígenas incorporados en el marco de las prácticas científicas y de apropiación de los siglos XIX y XX. Esos procesos abrieron preguntas sobre el derecho de las comunidades a recuperar a sus ancestros, sobre las formas de exhibición y sobre el rol de los museos en la construcción de relatos históricos.
De Edimburgo a la Tate Britain
El recorrido de Dozo por museos y galerías europeas consolidó una línea de investigación y gestión que luego profundizó con un posgrado en Comunicación y Gestión Cultural de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en 2024.
“Empecé a viajar a Europa y trabajé en el equipo de conservación de la Galería Nacional de Edimburgo, donde se encuentran las acuarelas de Turner, que se exhiben durante enero. Esa experiencia me permitió acercarme a las discusiones que atravesaban a las instituciones culturales europeas y, al mismo tiempo, poner en diálogo ese trabajo con el recorrido que ya había realizado en territorio”, relata.
Más tarde, en la Tate Britain de Londres, encontró otras referencias que ampliaron su mirada. “La obra de Stuart Hall, cuya producción sobre cultura, identidad y representación resultó fundamental para pensar las voces que históricamente quedaron fuera de los relatos dominantes. A partir de allí comencé a interesarme cada vez más por las perspectivas latinoamericanas y por las formas en que nuestras propias sociedades disputan sus memorias”, cuenta.
Ese bagaje europeo dialogó con pensadores latinoamericanos. Las investigaciones de Silvia Rivera Cusicanqui y Rita Segato, desde tradiciones distintas, amplían la discusión sobre colonialidad, cultura, representación e identidad. A ellas se suman los trabajos de Elizabeth Jelin sobre memorias sociales, que aportan herramientas para entender cómo las sociedades construyen, disputan y transmiten interpretaciones del pasado. Desde esa óptica, la memoria es un proceso dinámico atravesado por relaciones de poder, selecciones, silencios y disputas.
Una cátedra transversal en Humanidades
Con esas experiencias, Dozo empezó a construir una nueva mirada sobre los museos y a vincularla con su trabajo en gestión cultural y conservación. Ese camino también la llevó a la docencia, desde una cátedra transversal de la Facultad de Humanidades de la UNR.
La propuesta se llama “Memorias en disputa: cultura, museos y perspectivas descolonizadoras” y propone un abordaje interdisciplinario de los vínculos entre cultura, memoria y museos. Mediante ejercicios interactivos e inmersivos, busca ampliar las perspectivas con las que distintas carreras de la facultad abordan los procesos de construcción y representación de la memoria.
Praga y el edificio que parecía una nave
Su paso por la Galería Prostora de Praga fue otra instancia para profundizar esas preguntas. Dozo participó del proyecto expositivo “Spaceship Enterprise”, centrado en la relación entre arquitectura, memoria y política, presentado en esa galería entre febrero y marzo de 2026 en colaboración con la Galería Nacional de Praga, el Centro Checo de Berlín y la Embajada de la República Checa en Berlín.
La muestra recuperó materiales vinculados con la histórica embajada checoslovaca en Berlín, diseñada durante la Guerra Fría por los arquitectos Vra y Vladimír Machonin. El edificio, conocido popularmente como “Spaceship Enterprise” por su aspecto futurista, es una de las expresiones más singulares del brutalismo tardío en Berlín. Inaugurado en 1978 como sede de la representación diplomática checoslovaca, se convirtió en una pieza arquitectónica atravesada por las tensiones políticas y culturales de la Guerra Fría.
La exposición reunió documentos de archivo, mobiliario, piezas de diseño, registros audiovisuales y otros materiales sobre la construcción y la historia del inmueble. También permitió revisar la trayectoria de los Machonin, cuya producción quedó marcada por las transformaciones políticas de la Checoslovaquia socialista. El edificio permaneció décadas relativamente desconocido fuera de los círculos especializados, en parte por la marginación profesional que sufrieron los arquitectos durante el régimen comunista.
Su historia reconstruye parte de las tensiones de la sociedad checoslovaca durante la Guerra Fría, desde las expectativas de apertura de la Primavera de Praga de 1968 hasta la normalización política posterior. La arquitectura aparece así no solo como expresión estética, sino como registro material de conflictos políticos, culturales y sociales de una época.
“Esta experiencia me permitió ver nuevamente cómo un espacio cultural puede recuperar historias que durante mucho tiempo permanecieron en los márgenes. La exposición no hablaba solamente de arquitectura: también hablaba de memoria, de política y de las formas en que determinados relatos pueden quedar fuera de las instituciones”, señala Dozo.
El ciclo rosarino y la próxima escala
Para la gestora cultural, esa experiencia reforzó una idea que atraviesa todo su trabajo: los museos y espacios culturales participan activamente en la construcción de sentidos sobre el pasado a través de lo que deciden conservar, exhibir y narrar. Revisar colecciones, archivos y formas de exhibición implica preguntarse quiénes fueron representados, quiénes quedaron afuera y qué posibilidades hay hoy de construir otras memorias.
De regreso en Rosario, Dozo organizó junto a Julián Zanón, del área de Graduados de la UNR, un ciclo de encuentros de reflexión llamado “Museos, memoria y descolonización”. También participaron Lucas Massuco, del Museo de la Memoria; Laura Catelli, del Conicet; y Sebastián Bosch, del Complejo Astronómico Rosario.
“Los museos han contribuido históricamente a silenciar ciertas voces. Eso también ocurrió en América Latina y en Argentina, donde determinadas colecciones arqueológicas y restos humanos fueron incorporados a las instituciones sin considerar las perspectivas de las comunidades de origen. Por eso quería abordar distintas temáticas y ponerlas en diálogo”, afirma.
El recorrido entre museos, archivos, exposiciones y espacios de formación continuará ahora en Venecia. La próxima escala es la Bienal, donde la cobertura le permitirá seguir explorando cómo las instituciones culturales internacionales seleccionan, legitiman y ponen en circulación determinadas obras, relatos y perspectivas. Ese escenario global abre una oportunidad para observar, desde otro contexto, las relaciones entre arte, memoria y representación, y las disputas por quiénes construyen los relatos que circulan en los grandes espacios culturales.