Rosario piensa su futuro a 2050: el plan que quedó sobre la mesa
¿Qué ámbito permanente propusieron los expertos para que Rosario y su región no crezcan sin rumbo? La respuesta quedó en el aire y marca el próximo desafío.
Urbanística 2026 concluyó este miércoles en la Bolsa de Comercio de Rosario con una hoja de ruta para el desarrollo metropolitano hacia 2050 y una propuesta concreta: crear un espacio permanente de planificación. La jornada reunió a referentes del sector público, privado, profesional y académico en torno a un objetivo común: ordenar el crecimiento de la ciudad y su región.
El encuentro incluyó dos conferencias internacionales y cinco paneles que abordaron ordenamiento territorial, movilidad sostenible, ambiente, vivienda y suelo, e infraestructura e innovación. La presencia del arquitecto y urbanista español Alfonso Vegara y de Thomaz Ramalho, director de Planificación del Instituto de Investigación y Planeamiento Urbano de Curitiba, aportó experiencias internacionales y puso en perspectiva los desafíos de las ciudades intermedias y sus áreas metropolitanas.
Una región policéntrica como horizonte
Entre las principales conclusiones del cierre se sintetizó que Rosario y su región necesitan un horizonte compartido y un ámbito estable para construirlo. También se planteó la conveniencia de avanzar hacia una región policéntrica, donde las distintas localidades puedan fortalecer su identidad, generar actividad y desarrollar servicios propios, evitando que todas las oportunidades se concentren en un único centro.
Otro de los ejes fue la necesidad de compatibilizar las urgencias de corto plazo con una planificación capaz de sostener objetivos a veinte o veinticinco años. La idea expresada fue avanzar hacia una planificación más flexible y dinámica, que pueda adaptarse a los cambios sin perder dirección.
Participación público-privada desde el inicio
El cierre también puso el foco en una participación público-privada más profunda. Se destacó el rol del Estado y la academia, pero se propuso que quienes invierten, producen y desarrollan proyectos puedan intervenir desde etapas tempranas, aportando alternativas y asumiendo compromisos.
A partir de estos consensos, Urbanística 2026 dejó planteado un desafío concreto: avanzar hacia un espacio permanente de investigación y planificación metropolitana, capaz de reunir al Estado, el sector privado, las universidades, los colegios profesionales y la sociedad civil, con agenda, responsables, objetivos y seguimiento.
El plan antes que la ley
Ese ámbito debería abordar de manera integrada el territorio, la infraestructura, la vivienda, la producción, la movilidad y el ambiente. También se sostuvo que, frente al debate sobre una futura ley de ordenamiento territorial, primero debe acordarse el proyecto de territorio que esa norma deberá acompañar: el plan debe orientar la ley y la ley aportar las herramientas para concretarlo.
Urbanística 2026 cerró así no como el final de una discusión, sino como el inicio de un proceso. La conclusión fue clara: ninguna institución ni ningún sector puede definir por sí solo el futuro de toda una región, y pensar Rosario hacia 2050 exige empezar ahora y construir entre todos.