Mil ochocientas pymes fueron a buscar contratos con la minería. Pullaro reclamó rutas y puertos que Santa Fe todavía espera, y Caputo defendió el RIGI con una cifra que dejó a más de uno pensando: 210.000 millones de dólares.
La Estación Fluvial de Rosario se colmó este jueves de industriales que buscan un lugar en la cadena de proveedores de la minería y la energía. La primera Ronda de Negocios del RIGI reunió a unas 1.800 pymes y empresas de servicios de todo el país frente a los representantes de 43 grandes proyectos de inversión.
El encuentro no fue solo comercial. Karina Milei, Luis Caputo y Diego Santilli compartieron la jornada con el gobernador Maximiliano Pullaro y autoridades de otras provincias, una presencia política poco habitual para una ronda de negocios.
Qué buscaban las empresas en La Fluvial
El objetivo productivo era concreto: que los industriales pudieran hablar cara a cara con los responsables de compras de los grandes operadores, saber qué insumos y servicios van a demandar en los próximos años y evaluar qué capacidades necesitan desarrollar para no quedar afuera frente a la importación.
La iniciativa tomó forma a partir del Santa Fe Business Forum. En La Fluvial se tradujo en una agenda de reuniones que abarcó desde metalurgia y fabricación de equipos hasta construcción y servicios industriales.
Lucas Torresetti, presidente de la Comisión de Minería, Gas y Petróleo de la Federación Gremial de Comercio e Industria de Rosario (Fecoi), hizo un balance positivo de las primeras reuniones.
"Esta primera parte fue excelente, por ejemplo tuvimos reuniones con gente de Tecpetrol, Techint, Pachon Glencore que sirvieron para saber qué líneas de productos están necesitando a futuro. Nosotros tenemos una capacidad de desarrollo determinada, y esto nos permite ir previendo para donde tenemos que ir a futuro", sostuvo.
El dirigente también marcó que los contactos abrieron oportunidades en infraestructura y construcción en las zonas donde se desarrollan las grandes inversiones, regiones que necesitan instalaciones, equipamiento y servicios nuevos.
Para las empresas santafesinas el desafío pasa por anticipar esas necesidades y adaptar su oferta a los requisitos técnicos de los grandes operadores. La cercanía geográfica no asegura contratos por sí sola, pero el vínculo directo permite saber qué condiciones hay que cumplir para competir.
Financiamiento: el otro frente de las pymes
La agenda incluyó herramientas de crédito. En la Estación Fluvial estuvieron el Mercado Argentino de Valores (MAV) y la Cámara de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), dos actores que ofrecen alternativas de financiamiento.
Las SGR permiten que las pymes accedan a avales para respaldar sus obligaciones y mejorar sus chances de obtener crédito. El mercado de capitales, por su parte, aporta instrumentos que complementan el financiamiento bancario.
El tema cobra peso en un contexto donde el costo del crédito y las dificultades para acceder a préstamos condicionan las decisiones de inversión. Para entrar en las cadenas de minería y energía, las firmas necesitan capital de trabajo para responder pedidos más grandes, comprar insumos y afrontar los plazos de cobro.
Pullaro reclamó rutas y puertos
El gobernador puso el acento en cómo aprovechar los recursos que podrían generar los grandes proyectos. Reconoció la importancia de la estabilización económica, pero planteó que el ordenamiento macro debe complementarse con medidas que mejoren las condiciones de producción.
Pullaro insistió en una preocupación que Santa Fe viene sosteniendo sobre la minería, la energía y otras actividades exportadoras: qué infraestructura tendrá el país para acompañar ese crecimiento y cómo se distribuirán territorialmente los beneficios. En ese marco reclamó inversiones en rutas y puertos, claves para una provincia atada a la producción agroindustrial y al comercio exterior, en un escenario de restricciones fiscales y menores transferencias nacionales.
"El país se tiene que parecer mucho más a Santa Fe", sostuvo el mandatario, en un mensaje que buscó posicionar a la provincia como referencia productiva y pedir condiciones para que la expansión no quede limitada a los territorios donde se extraen los recursos.
Santa Fe no concentra los principales yacimientos del país, pero tiene un entramado industrial y de servicios que puede participar como proveedor. Para convertir esa posibilidad en contratos necesita empresas con capacidad de inversión, financiamiento e infraestructura logística adecuada.
Los números que mostró Caputo
El ministro de Economía ratificó el rumbo económico y defendió el RIGI como herramienta para atraer inversiones de gran escala. Su exposición combinó estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y previsibilidad con una defensa política del modelo de Javier Milei.
Caputo atribuyó el interés de los inversores al cambio de reglas económicas y a las garantías para proyectos de desembolsos altos y plazos largos. Recordó además los antecedentes de incumplimientos contractuales y cambios de reglas en la Argentina como factores que, según su planteo, habían afectado la llegada de capitales.
El funcionario informó que el régimen acumula 48 proyectos presentados por alrededor de 210.000 millones de dólares, de los cuales 30 ya fueron aprobados. Las cifras abarcan minería, petróleo, gas, energía e infraestructura.
También defendió la continuidad del programa económico y sostuvo que el ordenamiento de las variables macro es condición para sostener las inversiones. En su discurso incluyó referencias a la "batalla cultural" del Gobierno y cuestionó las interpretaciones sobre el consumo y el crecimiento que, a su entender, no reflejan el proceso en curso.
Del encuentro surgió además la intención oficial de sostener este tipo de rondas para conectar a las empresas que ejecutan grandes proyectos con proveedores argentinos.
Santilli apuntó al empleo
El jefe de Gabinete hizo hincapié en el papel de las pymes como parte del entramado necesario para que las inversiones generen actividad. Vinculó el desarrollo de los proyectos con la creación de empleo y con más oportunidades para las empresas locales.
El planteo toca una expectativa central de los sectores productivos: que los anuncios de inversión se traduzcan en demanda efectiva de bienes y servicios, nuevos contratos y puestos de trabajo. La cantidad de proyectos y el volumen de capital comprometido dan una dimensión del interés inversor, pero no alcanzan para determinar cuánto de ese movimiento llegará a las fábricas y empresas proveedoras.
La primera Ronda de Negocios RIGI dejó dos planos que se cruzan, aunque no avanzan al mismo ritmo. El Gobierno exhibió el volumen de inversiones y ratificó su estrategia económica; las empresas buscaron oportunidades concretas para integrarse a esos proyectos; y la Provincia reclamó infraestructura para acompañar el crecimiento.
El resultado dependerá de que los contactos se conviertan en acuerdos, de que las pymes puedan financiar las inversiones para responder a la demanda y de que las grandes compañías incorporen proveedores nacionales en sus cadenas de abastecimiento.

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