Rosario se metió en la guerra del alfajor: la movida que ya suma más de 30 lanzamientos
Un negocio de alfajores en Rosario arrancó distribuyendo una marca de culto y terminó en el centro de un boom que ya cuenta más de 30 lanzamientos. Lo que descubrió su dueño sobre lo que pasó después de la pandemia...
El negocio dulce dejó de ser patrimonio de las grandes marcas. En Rosario, la competencia por conquistar el paladar de los consumidores se intensificó con propuestas que van desde lo industrial hasta lo artesanal, y la ciudad no se quedó atrás en un fenómeno que ya cuenta con más de 30 lanzamientos previstos para la primera mitad de 2026.
Fantasio, la histórica firma local, lanzó en 2025 su línea Don Fantasio para pelear en el segmento premium. La empresa Arbanit hizo lo propio con un alfajor de masa de cucurucho crocante y rellenos de maní, dulce de leche, avellanas o pistacho. A la par, propuestas artesanales como Fábrica de Alfajores buscan captar al turismo y a los consumidores más exigentes con recetas complejas e ingredientes de alta calidad.
¿Cómo empezó el furor?
José María Álvarez abrió en Rosario la Boutique de Alfajores, en Juan Manuel de Rosas 1186. Al principio fue distribuidor de los famosos Capitán del Espacio, un producto de culto fabricado en Quilmes que solo se consigue en kioscos seleccionados. Con experiencia y una base de clientes sólida, empezó a sumar marcas y terminó abriendo su propia boca de venta especializada.
Según Álvarez, la pandemia marcó un primer quiebre: “En 2020, hubo muchos pasteleros y profesionales gastronómicos que se pusieron a producir alfajores y a desarrollar sus productos”. Magalí Rascovan, creadora de Alfajorería Rosario junto a su novio Matías Carubia, coincide: “En ese momento mucha gente se vio impulsada a emprender desde lo artesanal, y luego ese fenómeno llegó a las grandes marcas”.
El mundo de los nuevos alfajores se volcó a las redes. En 2022, la marca Rasta hizo su lanzamiento bajo la consigna “abrir en caso de bajón”, con envoltorio negro y referencias a la cultura rastafari. Su propuesta: dos galletitas con sabor intenso a chocolate, doble cobertura, consistencia crocante y abundante dulce de leche. A diferencia de la mayoría de los simples del mercado, pesa 70 gramos, casi el doble.
Desde su planta en Luján, Rasta creció de forma exponencial. En 2023 ya estaba entre los diez más vendidos del país y en 2025 se quedó con el primer puesto. El éxito está fuertemente ligado a TikTok y al trabajo con influencers que probaron el producto y crearon tendencia.
“El surgimiento de las marcas también incentivó que empezaran a aparecer algunos fans del alfajor o coleccionistas”, añade Álvarez. En la Boutique no solo venden las golosinas: muchos clientes llegan para proveerse de folios o carpetas especiales para guardar los envoltorios. “Muchos los pegan en sus cuadernos y escriben reseñas o asignan puntajes”, comenta.
La industria tradicional tomó nota y así se llegó a los más de 30 lanzamientos para la primera mitad de 2026.
De lo tradicional a las nuevas tendencias
Hablar de alfajores en Rosario es hablar de Fantasio, una marca con más de 70 años en la ciudad. Fundada en 1952 por Don Félix Gómez, un panadero confitero que empezó con bombones, hoy es administrada por sus nietos Sebastián y Germán Cabos. Los alfajores se incorporaron hace unos 32 años como línea accesoria a los bocaditos y conitos Dama de dulce de leche.
La línea de producción de Fantasio alcanza unas 7.000 unidades por hora, entre 80.000 y 90.000 por día a doble turno. La planta tiene unos 20 operarios y un alto grado de automatización. Una particularidad: se autoabastece de galletitas para las tapas y de su propio chocolate para las coberturas.
La empresa comercializa principalmente a cadenas locales de supermercados y distribuye en Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, parte de Formosa y Chaco. También llega a Santiago del Estero, Salta, Tucumán y Córdoba. En los últimos diez años desarrolló canales de exportación hacia Paraguay y Chile.
Ante el boom alfajorero, Fantasio se adaptó. Sebastián Cabos lo relata: “Hace un año sacamos al mercado el producto Don Fantasio. Es un alfajor simple pero que tiene un chocolate de mayor calidad, más dulce de leche y un proceso de preparación diferente. Lo llamamos así para honrar a nuestro abuelo y a nuestro padre, a quienes empezaron a llamar Don con el paso de los años”.
También incorporaron tecnología de doble dosificación de rellenos y lanzan una línea premium bajo el sello Dama, combinando dulce de leche con cremas de maní, pistacho y avellana.
En su rol de industriales, capitalizaron sus instalaciones: “Además de hacer nuestros propios productos, producimos para otras marcas. Trabajamos con otros desarrolladores de golosinas y alimentos. Tenemos productos veganos y dietéticos, incluso trabajamos con rellenos diferentes al dulce de leche o con tapas de diferente composición”, explica Cabos.
El mercado artesanal
En Alfajorería Rosario el enfoque es opuesto al de la masividad industrial. La elaboración es íntegramente artesanal y se organiza semana a semana. Rascovan y Carubia hacen casi todas las tareas, con uno o dos colaboradores: preparación y horneado de masas, rellenado, baño, terminaciones y pedidos. Trabajan a un ritmo de entre 2.000 y 3.000 alfajores mensuales, con pico en invierno.
“Creemos que nuestro diferencial está en los ingredientes y en la no utilización de ningún tipo de conservantes. Intentamos utilizar manteca como única materia grasa para nuestras masas y nos enfocamos en tener un producto de alta calidad, más que uno de alta rotación”, explica Rascovan.
La intervención de máquinas es mínima; casi todo se hace a mano, respetando los tiempos de reposo que requieren las masas y rellenos. El modelo comercial apunta a la venta en el local propio, no a góndolas ni distribuidores. En general se vende toda la producción, con bajo desperdicio.
El producto tiene unas 30 variantes y se presenta por unidad o en cajas surtidas de hasta 12 unidades. La baja escala permite innovar permanentemente: incluso incorporaron opciones saladas como rellenos de queso azul y nueces, jamón y queso o finas hierbas.
Estas propuestas apuntan a un público que demanda opciones premium o al turismo. Según Rascovan, “un alfajor de 120 gramos elaborado artesanalmente puede venderse por unos 6.500 pesos, mientras que en un kiosco pueden conseguirse opciones industriales por unos 3.500”.
Hace poco lanzaron el “alfajor rosarino”, que lleva pochoclos crocantes en su cobertura. “Desde el lugar más humilde en el que lo pueda decir, me encantaría que sea aprobado por la gente y que algo elaborado por nosotros empiece a representar a la ciudad. Lo hicimos con la intención de que lleve el espíritu de Rosario”, dice la emprendedora.
Éxitos virales, rellenos polémicos y el famoso Pescado Raúl
Buena parte del auge pasa por las tendencias en redes. Uno de los casos más exitosos es Giga, creada por la colaboración del streamer Iván “Spreen” Buhajeruk y el empresario Nicolás Esmede, fundador de la productora 1.8 y descendiente de una familia ligada a las golosinas y la distribución.
El lanzamiento oficial fue el pasado 13 de mayo, cuando se agotaron las primeras 300.000 unidades en apenas 48 horas. El evento inicial tuvo lugar exclusivamente en CABA y Gran Buenos Aires, en los kioscos de la cadena Kioscos 365. Según explicó la dupla en una entrevista reciente, esperan alcanzar una producción de 1 millón de unidades y una facturación de U$S 2,5 millones en su primer año.
Otro caso es Maixanas, fabricante de Morón que apostó al impacto marketinero. En lugar de una etiqueta única, lanzó múltiples líneas con envoltorios llamativos y referencias a la cultura popular. Uno de los más celebrados fue el Alfajor Matilda, inspirado en la escena de la torta de chocolate. También crearon el Alfajor Blue Label (referencia a la frase del ex entrenador de la Selección, Alfio Basile) y el Alfachurro, versión del clásico con sabor a churro relleno.
Los artistas tampoco se quedaron afuera. Los hermanos Weinbaum, creadores de MDQ Para Todo El Mundo, pusieron en kioscos un alfajor con el nombre de su ciclo televisivo. Su planta está en Mar del Plata y la receta busca recuperar el ADN local. La primera tanda se agotó en minutos y ya figuran en listas de distribución para kioscos y almacenes con variantes de simples bañados en chocolate negro o blanco.
Finalmente, Joaquín Levinton, cantante de Turf, lanzó bajo el nombre “Pescado Raúl” una golosina que rememora la broma que hizo en MasterChef. Más allá del chiste, el producto va en serio: para fabricarlo se asoció con Fantoche, un gigante ubicado en Villa Lugano que procesa unos 1,5 millones de alfajores diarios. La influencia del rockero se encargó de promocionarlo y hoy es uno de los más virales del mercado, con una demanda que supera las 70.000 cajas mensuales. Para dimensionar el éxito, Fantoche comercializa alrededor de un millón de cajas de sus clásicos triples por mes.