Rosario se movilizó por los trabajadores de Granja Tres Arroyos: el dato que complica al Gobierno
Un sindicalista rosarino viajó a Buenos Aires con una misión urgente. Lo que escuchó del Gobierno lo dejó sin palabras.
Una delegación de STIA Rosario viajó a Buenos Aires y se plantó frente a la Secretaría de Trabajo de la Nación para exigir que se cumpla la conciliación obligatoria y se frenen los despidos en la avícola Granja Tres Arroyos. La movilización, realizada el miércoles 9 de septiembre, reunió a sindicatos de toda la cadena productiva y puso el foco en la crítica situación de la planta de Capitán Sarmiento.
El conflicto no es menor: la empresa ya dejó un tendal de cierres y suspensiones en distintos puntos del país. En Concepción del Uruguay, Entre Ríos, la planta La China está sin producir y acumula alrededor de 480 desvinculaciones, mientras que la firma ya había bajado la persiana de la planta Becar en esa misma provincia. En Tristán Suárez, Buenos Aires, otro cierre dejó cerca de 200 trabajadores en la calle. Y en Río Cuarto, Córdoba, la planta Avex sufrió paralizaciones que afectaron a sus 350 empleados.
El avance del pollo brasileño
Detrás de los despidos hay un dato que enciende todas las alarmas: entre enero y abril de 2026, las importaciones de carne aviar treparon un 60% interanual, mientras que la producción nacional cayó 5,9%. Con un mercado interno golpeado por la caída del consumo, el ingreso de pollo proveniente principalmente de Brasil desplaza la producción argentina y ahoga a las plantas locales.
Miguel Vivas, secretario general de STIA Rosario y de la CGT Rosario, no se guardó nada al momento de apuntar contra la política económica del Gobierno. “Nos da mucha bronca ver cómo se pierden puestos de trabajo y se paralizan plantas mientras el Gobierno abre cada vez más la puerta a productos que vienen de afuera. No se puede hablar de defender el empleo argentino y al mismo tiempo permitir que el pollo brasileño reemplace lo que podemos producir acá. Estas decisiones tienen consecuencias concretas y las están pagando los trabajadores y sus familias”, disparó.
Y fue más allá al analizar el fenómeno de fondo: “Granja Tres Arroyos es una muestra de un problema que ya estamos viendo en distintas industrias. Si cae el consumo y al mismo tiempo se facilita el ingreso de productos importados, las empresas nacionales producen menos y el empleo se achica. El Gobierno tiene que cambiar el rumbo antes de que sigamos contando fábricas cerradas y compañeros que se quedan sin trabajo”.
“Pretenden reducir todo a un acuerdo entre privados”
Héctor Morcillo, secretario general de la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA), apuntó directo contra la respuesta de las autoridades nacionales. “Fuimos a plantear una situación que requiere una respuesta urgente y nos encontramos con un Gobierno que pretende reducirla a un acuerdo entre privados. Acá existe una conciliación obligatoria que debe cumplirse y una autoridad laboral que tiene la responsabilidad de hacerla cumplir. No puede limitarse a observar mientras está en riesgo la continuidad de una empresa de esta magnitud y el trabajo de miles de personas”, sostuvo.
El conflicto sigue abierto y los gremios esperan señales concretas que permitan hacer valer la conciliación obligatoria y recuperar la actividad en las plantas. Mientras tanto, miles de trabajadores de una de las principales cadenas avícolas del país siguen en vilo, en un escenario marcado por la caída de la producción, el avance de las importaciones y la incertidumbre sobre el futuro de varias unidades productivas.
Fotos: gentileza Magalí Beltrán