Rosario tuvo un pasado obrero que casi nadie recuerda: siete capítulos que lo revelan

¿Qué pasaba en las fábricas y los barrios del Gran Rosario antes de la dictadura? Un libro con siete investigaciones revela las luchas obreras que marcaron la ciudad entre 1960 y 1976. La presentación es este jueves.

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Rosario tuvo un pasado obrero que casi nadie recuerda: siete capítulos que lo revelan
Rosario tuvo un pasado obrero que casi nadie recuerda: siete capítulos que lo revelan

Un libro coordinado por Silvia Simonassi y Andrés Carminati reconstruye la conflictividad laboral en el Gran Rosario entre 1960 y 1976, cuando la ciudad era un eslabón clave del cordón industrial y la clase obrera crecía en protagonismo. La presentación será este jueves 17 de septiembre, a las 18.30, en la Facultad de Humanidades y Artes (Entre Ríos 758).

El texto se titula El Gran Rosario obrero. La conflictividad laboral en tiempos convulsivos (1960-1976) y reúne siete capítulos que abordan las distintas modalidades que adoptó la protesta obrera a lo largo de la década del 60 y la primera mitad de la siguiente. Según los autores, analiza "las luchas, disputas y tensiones que atravesaron trabajadores y trabajadoras de ramas industriales y de actividades de servicios".

Una ciudad que ya no es la que fue

La historiadora Silvia Simonassi explicó que la década de 1960 fue escenario de profundas transformaciones en la estructura industrial rosarina, con el emplazamiento de grandes fábricas de capital extranjero, en especial en las localidades al norte de la ciudad, y la ampliación de otras ya existentes. Sin embargo, el panorama fue heterogéneo: las industrias tradicionales atravesaron una coyuntura de crisis y reconversión.

El libro no se limita al sector fabril. Los capítulos abordan la conflictividad entre colectivos diversos de trabajadores. Laura Badaloni se ocupa de los ferroviarios; Verónica Vogelmann, de la industria de la carne; Jaime Guiamet, de los empleados de comercio; y Mariana Ponisio, de los municipales. Simonassi analiza cómo se articularon los reclamos contra la carestía de vida en los barrios periféricos de Rosario con las luchas de los trabajadores del sector molinero. Laura Scopetta y Pablo Torres exploran la conflictividad durante los años del Gran Acuerdo Nacional (GAN), donde aparece el protagonismo de los docentes. Andrés Carminati aborda las grandes luchas regionales contra el plan de ajuste de Celestino Rodrigo, a mediados de 1975.

Las luchas se estudian en el marco de las tramas políticas, las condiciones estructurales, las prácticas represivas y la legislación sindical y laboral, atravesadas por múltiples relaciones con otros sectores sociales y organizaciones políticas.

Investigación que viene de lejos

El libro reúne investigaciones individuales y colectivas desarrolladas durante años en el marco de la Universidad Pública y del Conicet. Simonassi señaló que ofrecen claves comunes para comprender esa larga década crucial de la historia social de la clase obrera rosarina, que se inicia en 1960 y se extiende hasta los prolegómenos del golpe de Estado de 1976.

Los capítulos reconocen la producción elaborada hasta el presente, tanto sobre procesos nacionales como regionales, que desde los años noventa, cuando se hablaba del "fin de la clase obrera", recuperan temas como conflictividad, represión y el accionar de las izquierdas en el cordón industrial. Las páginas introductorias sitúan la producción académica en esos estudios precedentes. "Nuestra intención es continuar trabajando en estos temas y esperamos que el libro represente un estímulo para continuar investigando sobre diversas problemáticas que aún requieren ser exploradas", expresó la historiadora.

Archivos que abrieron nuevas preguntas

En las últimas décadas, los historiadores accedieron a un conjunto de nuevas fuentes que permitieron responder nuevas preguntas o avanzar sobre interrogantes del pasado. Además de la prensa comercial, la documentación estatal y las entrevistas, resultaron fundamentales la apertura de los archivos de inteligencia estatal y el acceso a materiales antes inhallables pertenecientes a diversas corrientes de las izquierdas, hoy disponibles en archivos físicos o en línea.

Mucha de esta documentación es fragmentaria, pero contrastada con otras fuentes permite iluminar rasgos relevantes de la vida obrera. Simonassi advirtió que, si bien es conocido el proceso de destrucción de documentación sobre las organizaciones de los trabajadores como consecuencia o modo de protección ante la represión, queda pendiente la apertura de las puertas de los sindicatos a la documentación que aún se conserva, seguramente en mal estado, fragmentada, considerada de escaso valor o incluso en manos de ex activistas que lograron rescatarla. Acceder a esos fragmentos puede abrir nuevas líneas de trabajo o complementar pesquisas en curso.

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