Roxana Agullé lleva el coro a una ferretería y los cajeros terminan aplaudiendo
El coro entró a una ferretería con un parlante y los cajeros terminaron aplaudiendo. La escena que resume el Octubre Coral, la propuesta que busca llevar la música a donde nadie la espera.
El Octubre Coral desembarca estos días en distintos rincones de Río Gallegos con una consigna clara: sacar el canto de los escenarios tradicionales y meterlo en la vida cotidiana. Conciertos, presentaciones e intervenciones sorpresivas forman parte de una agenda que busca acercar la música coral a quienes nunca pisaron una sala de conciertos.
La directora del Coro Añiken, Roxana Agullé, contó en Rock and Frío que el objetivo es doble: que la comunidad sepa que el coro existe y, sobre todo, desmitificar la idea de que cantar en un coro es para unos pocos. "Todos podemos cantar", repite.
El canto sale a la calle
La propuesta incluye presentaciones en la iglesia San Benito y en San Juan Bosco, además de una participación de coros infantiles en el Conservatorio de Música. Pero lo que más llama la atención son las irrupciones en comercios y espacios públicos, donde los coreutas aparecen sin aviso.
"Las intervenciones son maravillosas porque la gente, primero que es algo sorpresivo y hay distintas reacciones", explicó Agullé. Y recordó una escena que todavía la hace reír: el día que el coro entró a una ferretería con un pequeño parlante para anunciar la intervención.
"Los cajeros nos aplaudían desde la caja y la gente que iba pasando decía, una señora decía, a mí me encanta la música y seguía eligiendo los tornillos", relató entre risas. La imagen condensa el espíritu del ciclo: la música se cruza con la rutina sin interrumpirla del todo.
También hubo presentaciones en espacios gastronómicos y comerciales, mientras otros grupos del Conservatorio de Música sorprendieron con repertorios de rock nacional y chacareras. Para Agullé, ese contacto directo es la esencia del Octubre Coral: "Es llevar realmente la música a la comunidad".
Una actividad que crece en Santa Cruz
Agullé analizó el presente de la actividad coral en la provincia tras participar de encuentros con directores de otras regiones del país. Destacó la aparición de nuevas generaciones de profesionales formados fuera de Santa Cruz que luego regresan para dirigir en la provincia.
"Nuestros egresados del conservatorio o de las escuelas de música se van al norte, estudian carreras de dirección coral y vuelven a dirigir a Santa Cruz. Entonces hay directores nuevos, hay directores jóvenes", explicó. Para ella, ese proceso representa una señal de continuidad y fortalece el movimiento coral santacruceño.
La tarea, sin embargo, tiene dificultades por las distancias. Agullé señaló que localidades como Caleta Olivia tienen una dinámica propia por su cercanía con Comodoro Rivadavia, aunque existe contacto con agrupaciones y directores de otras ciudades como Las Heras, Puerto San Julián, El Calafate y la Cuenca. "Hay un movimiento coral que se está fortaleciendo con todos estos trabajos", afirmó.
La experiencia de cantar juntos
Durante la entrevista, Agullé también compartió parte de lo que vivió en Salta junto a otros directores corales. Participó de una actividad vinculada con ADICORA, la asociación nacional de directores corales, donde el grupo interpretó alrededor de una docena de obras del folclore argentino y los directores se alternaron en la conducción.
"Cada director pueda pasar a dirigir. Fueron seis, siete personas diferentes las que nos dirigieron", contó. Para ella, ese intercambio permite compartir materiales, aprender de otras experiencias y conocer las problemáticas específicas de cada provincia.
También destacó la experiencia acústica de cantar en iglesias salteñas y el contacto con una provincia donde encontró una fuerte presencia de sus tradiciones y su patrimonio.
El coro como espacio de contención
Uno de los mensajes centrales de la entrevista fue la invitación a acercarse al canto coral incluso sin experiencia previa. Agullé explicó que cantar permite expresarse de otra manera y encontrar un grupo con el cual compartir intereses y momentos de la vida.
"Creo que cantar es algo que puede permitirle a las personas expresarse de otra manera. También encontrar un grupo de contención para determinados momentos de la vida", señaló. Y puso el foco en el trabajo que implica: respiración, atención, afinación y ritmo, con la particularidad de que cada integrante debe coordinarse con los demás para construir un resultado común.
"Encontrar el coordinar y el vibrar juntos con otras personas no es tan fácil como bajar una tecla o como tocar una cuerda", graficó.
Actualmente el Coro Añiken no realiza nuevas audiciones porque busca sostener el grupo que viene trabajando durante el año. Agullé anticipó que seguramente habrá nuevas posibilidades de incorporación el próximo año.
Lo que viene para Añiken
Después del Octubre Coral, el Coro Añiken comenzará a preparar su viaje a San Juan, previsto para noviembre. La agrupación también tiene proyectos para el cierre del año, aunque Agullé prefirió mantener algunos detalles en reserva. Entre esas iniciativas aparece una obra de un autor santacruceño vinculado con músicos de la Cuenca, que el coro prepara como una posible sorpresa para fin de año.
El grupo continúa difundiendo su trabajo a través de plataformas digitales: cuenta con un canal de YouTube donde reúne presentaciones, trabajos vinculados con la música de Santa Cruz, la Misa Criolla y conciertos junto a otros artistas. También tiene presencia en Instagram y Facebook.
La agenda inmediata, sin embargo, está puesta en el Octubre Coral y en seguir acercando las voces a la comunidad. El viernes habrá una presentación en la iglesia San Benito; el sábado, a las 20, el Coro Añiken se presentará en la iglesia San Juan Bosco; y el domingo, a las 17, será el turno de los coros de niños en el Conservatorio de Música.
La propuesta busca que el público no solo escuche a los coros, sino que descubra que existe un espacio posible para quienes quieran cantar. "Todos podemos cantar", insiste Agullé.